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Coches eléctricos a toda prueba

¿Cómo son las pruebas a las que son sometidos los coches eléctricos? ¿Son diferentes de las de los normales? Nos colamos en el Centro Técnico de Renault en Aubevoye, en Normandía, donde la marca francesa realiza todas las pruebas de validación internas de sus modelos y vemos in situ cómo son las del Renault Fluence.
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Coches eléctricos a toda prueba
Aunque exteriormente los coches eléctricos son muy parecidos a cualquier diesel o gasolina los cierto es que por dentro no tienen nada que ver. Eso sí las pruebas a las que se somete a todos los coches son prácticamente las mismas como hemos podido comprobar en Centro Técnico de Aubevoye, en Normandía donde Renault realiza las validaciones internas de toda su gama vehículos, eléctricos incluidos, (y de todos los Dacia). Allí, como todos los demás, pasan los primeros preseries año y medio, 18 meses trabajado con los vehículos día y noche, las 24 horas sin parar. Los propios técnicos de la marca gala nos han contado qué tienen de especiales las pruebas que se realizan a estos modelos.

Y es que Renault ofrecerá -según lo previsto- en breve con la gama de vehículos eléctricos más amplia contando con eléctricos derivados de térmicos -como el Fluence que llegará en breve- hasta eléctricos concebidos para ser eso, eléctricos, como el Twizy, que se fabricará en Valladolid o el Zoe.

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¿Se verá afectada alguna parte del chasis o del motor cuando circulemos por una zona de polvo y piedras ¿Si entra o golpea una piedra puede abollar algo importante? A estas y otras preguntas trata de responder la prueba del llamado túnel del polvo, que mide la estanqueidad del vehículo. Cómo es la prueba
Un túnel de 350 metros de longitud. La tierra que provoca el polvo está en el suelo de forma que cuando pasa el vehículo se produce una gran polvareda, así como saltan pequeñas piedras. Se trata de recrear las peores condiciones. La velocidad del vehículo a lo largo de la misma, de entre 30 y 40 km/h. Esta prueba se realiza a lo largo de todas las fases del proceso de validación.

Christophe Olivier, técnico de análisis de ensayos del centro, nos cuenta que varía en función del mercado al que va a ir destinado el vehículo. Así se pasa 200 veces si el vehículo va destinado a Europa, mientras que para mercados como Argentina o Australia se pasa el doble de veces. Y el gran secreto de este túnel es el origen de la tierra con la que se realiza esta prueba. Al final, se desmontan las piezas y se ve cómo ha afectado al vehículo.

Cuando llueve esta prueba no se puede hacer. La humedad devaluaría el resultado. La estanqueidad también se analiza en los dos túneles adyacentes, uno de gravilla y otro con agua salada, que asemeja la situación de corrosión a la que se enfrentan los vehículos cuando tras una nevada han vertido sal en la carretera.

Qué se comprueba
Si bien la prueba es la misma para ambos modelos y en ambos casos se comprueba la estanqueidad del habitáculo frente al polvo y a las piedras, lo cierto es que hay elementos específicos que se comprueban. En el caso del vehículo térmico se miran las juntas de estanqueidad, la ventilación, si entra polvo en el salpicadero, el filtro de aire, el canister -donde van los vapores de la gasolina-, los faros…

En el caso del vehículo eléctrico se mide qué pasa si entra el polvo en las conexiones eléctricas en el motor, también si afecta el polvo al montaje y desmontaje de la batería, aspecto fundamental en los mercados en que en vez de recargar las baterías a modo de repostaje se opte por cambiarla (en principio, Better Place, partner de Renault, instalará estaciones de servicio de este tipo en mercados como Israel y Dinamarca).

Las conclusiones
Christophe Olivier nos cuenta que si bien ningún coche se ha llegado a parar, sí, en alguna ocasión, los ingenieros han tenido que, a raíz de esta prueba, diseñar un filtro de aire más grande. En el caso del Fluence eléctrico, tras realizar la prueba se ha optado por proteger el ventilador que va en la zona delantera del vano motor.

¿Entra el agua en el vehículo si cae una gran tormenta? Averiguar la estanqueidad del vehículo ante el agua y cómo afecta la corrosión ante el agua salada, es el objetivo del test del vado.

Así es la prueba
Como ocurre con la mayoría de tests, esta prueba es común para eléctricos y para térmicos. Los vehículos pasan por esta especie de túnel de agua de 60 metros de largo a una velocidad de entre 15 y 20 km/h. El agua genera una capa de 8 centímetros, está en el suelo y se vierte por los laterales, -nos cuentan que disponen de otro túnel que vierte una cortina de 40 y se pasa a 100 km/h-. El agua en este caso es tanto salada como dulce, simulando las situaciones a las que puede enfrentarse un cliente en los primeros años de vida del vehículo en Europa. La situación con agua salada simula la combinación de la sal con la nieve vertida en la calzada ante una nevada.

Aquí también es variable la prueba en función del mercado al que va destinado. Se realiza entre 300 y 500 veces si el coche va dirigido a Europa y el doble si tiene como destino mercados más "húmedos" como India o Malasia.

¿Qué se comprueba?
En el caso de los motores térmicos se mira el nivel de estanquidad del motor, y también si pasa dentro del vehículo. Este aspecto se comprueba también en los eléctricos al igual que si entra agua en la batería. Pero en estos últimos además se mira el cableado y la protección de todos los elementos del motor eléctricos.

Conclusiones
Nos cuentan que, en el caso de eléctricos, antes de la concepción del vehículo se protegen todos los elementos eléctricos de forma especial con lo que los resultados no suelen ser especialmente negativos. Según Dominique Le-Du, del servicio de Síntesis y Validación del entro, es raro que salga mal el test ya que las partes que están en la parte inferior del chasis están reforzadas, en general todos los elementos que están en contacto con el agua, como por ejemplo, el interior de los pasos de rueda.

La prueba del charco o del vado simula las situaciones a las que se enfrenta un vehículo durante los primeros tres años de vida. Según nos comentan el vehículo está preparado para ofrecer estanqueidad toda la vida útil. En todo caso, recordemos que 3 años es uno mas que la garantía legal.
Comportamiento dinámico del Renault Fluence
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