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El CSI de Tráfico nos muestra sus aparatos

La tecnología no conoce límites o aún no los ha encontrado. Las posibilidades de investigación están abiertas en todas las direcciones. Los accidentes de tráfico no son una excepción. Cada vez es posible recrear con mayor exactitud las circunstancias que rodean un siniestro. La Unidad de Reconstrucción de Accidentes de la Guardia Civil se encarga de esto y nos muestra las herramientas que utilizan para que no se pierda ni un detalle.
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El CSI de Tráfico nos muestra sus aparatos
Un accidente especialmente grave o complejo en el que las causas no se han podido determinar tras los primeros análisis. O un siniestro que ha provocado especial alarma social. O un juez que decide saber con mayor detalle las circunstancias que provocaron un accidente, aunque éste tuviera lugar hace ya algún tiempo, antes de dictar su veredicto o a instancias de una de las partes. Son casos en los que entra en escena el equipo de investigadores de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil. Se trata de la Unidad de Reconstrucción de Accidentes y su labor es apoyar en la investigación a la patrulla que realiza al atestado. Si se reclama su actuación a tiempo se persona un equipo con tres o cuatro agentes de este CSI de Tráfico en el lugar de los hechos y aporta sus medios técnicos y conocimientos. La Agrupación de Tráfico de la Benemérita cuenta con una tecnología de vanguardia en su ámbito, que no tiene nada que envidiar a la de otros países europeos. Así lo explica José Luis Díaz, capitán jefe de la Unidad de Reconstrucción de Accidentes, que tiene dos bases en todo el Estado, en Madrid y en Mérida. Esta unidad de expertos investigadores cuenta con dos programas informáticos de simulación: el europeo PC-Crash y el estadounidense HVE. Posee al menos tres tipos diferentes de cinemómetros (medidores de velocidad): uno por radar y dos más por láser. Partamos del ejemplo de un atropello para presentar los dos platos fuertes del equipo. Una de las herramientas estrellas es el escáner por láser 3D. Se trata de un sistema que analiza el entorno de un accidente a través de láser; se mide la distancia de la frenada, la distancia entre la que se sitúa el coche siniestrado y, en caso de atropello, la persona herida. Convierte todo el entorno del accidente en una nube de puntos que después pasa a ser una imagen en 3D que nos ayuda a analizar lo sucedido. Ese paso de la nube de puntos a la imagen 3D se conoce como reconstrucción y nos muestra la distancia a una superficie de cada punto reflejado por el escáner. Es el momento de utilizar el acelerómetro, un moderno aparato que sirve para medir la aceleración o la desaceleración de un vehículo. El equipo de la Unidad de Reconstrucción de Accidentes de Tráfico intentará recrear la maniobra del vehículo para averiguar la velocidad a la que circulaba. Para ello instalan un acelerómetro en el vehículo, que se coloca en su interior, en el salpicadero, a través de unas ventosas. En este caso no medirá la aceleración, sino la deceleración del coche, la frenada. Esto se hace a través del coeficiente de fricción, que mide la relación entre asfalto y neumático y que se convierte en un dato crucial. Si se consigue hacer pronto, la aproximación será mayor, pues serán las mismas condiciones climatológicas, el estado de la carretera, etc.

Lo preferible, si está disponible, es hacerlo además con el mismo vehículo y con sus propios neumáticos. Si es imposible, se intentarán recrear las circunstancias del accidente con la mayor exactitud: mismo modelo de coche, mismos neumáticos… Esta tecnología a la vanguardia de las utilizadas por las diferentes policías de tráfico europeas ha sido presentada, junto a toda la flota de vehículos (helicóptero “Équreuil” –“ardilla” en francés- incluido) de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, en el marco del encuentro en Madrid del Grupo Operativo de la TISPOL (European Traffic Police Network). La TISPOL es una organización que agrupa a los cuerpos policiales en materia de tráfico y seguridad vial de la Europa de los 25. Su trabajo, como explicó el presidente de su Grupo Operativo y jefe de la Policía de Tráfico de Noruega, Odd Reidar Humlegard, se centra en la coordinación de campañas, el intercambio de información y experiencias y la formación a través de seminarios. El trabajo coordinado y en equipo, la atención a la siniestralidad de los jóvenes y las campañas en materia de control de la velocidad, alcoholemia y uso del casco y cinturón son las prioridades de la TISPOL en la actualidad.
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