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EL CSI de la carretera

La clave para reconstruir con éxito un accidente de tráfico es acumular la mayor cantidad de datos posible sobre el siniestro. En España, hay varias instituciones que se dedican a ello. Te contamos cómo lo hacen.
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EL CSI de la carretera

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El fin último de la reconstrucción de un accidente de tráfico es la seguridad vial. Saber cómo ocurrió un siniestro nos puede dar una idea de cómo evitarlo. En España, los "gurús" que se dedican a hacer este difícil encaje de bolillos son un grupo de expertos de la Guardia Civil, además de diversas instituciones como la Universidad o el Centro de Zaragoza. La Benemérita, en concreto, debe colaborar con la justicia, sobre todo, para esclarecer responsabilidades, es decir, quién o quiénes están implicados en el siniestro y qué lo provocó. El cuerpo encargado de hacer la labor más importante para una buena reconstrucción es el de atestados. Son los que recogen hasta el último vestigio de información que quede en la carretera, pero ellos son sólo los instructores de la diligencia y tienen que realizar este trabajo en todos los casos. El estudio en profundidad sólo se hace con alguno de los accidentes y es cuando entra en escena la unidad especializada de la Benemérita, denominada ERAT (Equipo de Reconstrucción de Accidentes de Tráfico). Se nutren, en gran parte, del cuerpo de atestados, aunque ellos deben recabar más datos e información más precisa.

El Instituto Universitario de Investigación de la Automoción (INSIA), por su parte, también tiene programas específicos de reconstrucción de accidentes. Sin embargo, su objetivo es de carácter más científico. Lo ideal es que los ingenieros integrantes del programa recaben los datos "in situ", pero, como no siempre es posible, porque no obtienen los permisos pertinentes, trabajan con la información facilitada por la Guardia Civil. Pero, puedan estar presentes o no en el escenario del siniestro, la información más difícil de obtener es la velocidad y la adherencia de los neumáticos en el asfalto en el momento del accidente. Además, estos dos aspectos están relacionados, aunque hay que establecer matices. A la Guardia Civil le interesa más conocer a qué velocidad circulaba el vehículo para saber si era la adecuada o no. Para ello, se sirve de un acelerómetro, con el que se halla el cociente de rozamiento del neumático con la calzada. Este dato se compara con unas tablas de promedios estimativos y de esa forma se obtiene un resultado aproximado. La adherencia de la rueda indica qué tipo de frenada se ha efectuado. Sin embargo, el INSIA se interesa más por la velocidad de impacto, es decir, los kilómetros por hora a los que se circulaba en el momento de la colisón para conocer el comportamiento del vehículo y el tipo de lesión que se ha producido. Estas dos informaciones están muy mal evaluadas, porque no hay equipos portátiles realmente eficaces. Hay que tener en cuenta que se parte de un vehículo totalmente deformado, a veces reducido a un amasijo de hierro y, a partir de ese material se debe hallar ese dato. El INSIA utiliza una cámara fotográfica con un angular enorme para calcular la velocidad de impacto. La cámara hace una foto "normal" al vehículo y después esta información se introduce en un ordenador, donde se visualiza en tres dimensiones. De esta forma se aprecian los puntos exactos de deformación del coche. Otro dato que es muy importante es la inclinación de la vía. La universidad dispone de un instrumento, denominado giróscopo, que está integrado en un vehículo y que sirve para medir la geometría de la carretera. La Guardia Civil utiliza un dispositivo similar, llamado inclinómetro, que es una especie de nivel, pero facilita la información de forma digital y con resultados más precisos. Ambas herramientas sirven para estimar la inclinación de la vía. Cuando se dispone de todos los datos posibles para reconstruir un accidente, hay que procesarlos con unos programas de reconstrucción y simulación de accidentes. Los más utilizados son el PC Crash y el HVE. El primero es austriaco y el segundo, norteamericano. Ambos permiten crear un escenario, para lo que previamente hay que introducir todos los datos recabados en una especie de fichas. Los programas tienen incorporada una enorme base de datos con los que se contrasta la información.

Un trozo de un faro, una rodada… A Tony Alexander King lo delataron sus coches. Al igual que el ADN, cada pieza de un vehículo dice mucho sobre su propietario. Hemos hablado con investigadores privados, guardias civiles, forenses, aseguradoras… Los CSI españoles nos han puesto sobre la pista.

Descubre cómo se rastrea un coche.

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