Publicidad

Conducir un coche 'recalentado' es como ir bebido

El aire acondicionado tiene que ver tanto con el confort de los ocupantes del coche como con evitar una pérdida de rendimiento grave del conductor. Es sinónimo de seguridad vial y, como tal, su uso debería ser impulsado por las autoridades igualando su importancia a la de, por ejemplo, no ponerse al volante habiendo consumido alcohol. Esta es la principal conclusión de una investigación de la revista Coche Actual, que podrás ver completa en el número que se pone a la venta este viernes 16 de agosto.
-
Conducir un coche 'recalentado' es como ir bebido

El aire acondicionado es sinónimo de seguridad. Una temperatura interior elevada reduce la capacidad perceptiva del conductor, el último controlador de la máquina, hasta el límite de poder asimilarlo a estar bajo la influencia del alcohol. Una temperatura de 30º C en el interior del coche tiene unos efectos semejantes a un nivel de alcoholemia de 0,5 en un litro de sangre, según estudios realizados por la revista Coche Actual.

 

Para comprobarlo, se diseñó una batería de ejercicios con los que poder calcular la pérdida de capacidad para ponernos al volante en cuanto a: reducción de la precisión de conducción, menor capacidad perceptiva de los “inputs” que nos llegan y aumento del tiempo de reacción. Con el fin de darle un importante valor científico, se decidió repetir los ejercicios bajo tres supuestos: conductor y coche frescos, conductor y coche a una temperatura de hasta 52º C en el interior del vehículo (durante más de media hora) y, por último, conductor y coche “refrescados”, el primero, con unas cervezas (0,17 y 0,34 g/l) que garantizarían superar el nivel de alcoholemia permitido y el segundo, con su climatizador. La conclusión: es tan malo ir en un coche recalentado como conducir bebido.

 

Las pruebas fueron realizadas en las pistas de pruebas de la revista Coche Actual, en el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA). Se trata de un lugar cerrado al tráfico, de acceso restringido y con 7,5 hectáreas de superficie. Los diferentes tests realizados para obtener estos resultados fueron los siguientes:

 

No olvides nuestros consejos para conducir con calor, pueden ahorrarte algún que otro disgusto

 

Tiempo de reacción ante imprevisto:

 

Un sensor colocado en el freno registraba el tiempo transcurrido desde que se apretaba el botón de puesta en marcha de la luz de un faro en el parabrisas hasta que se detectaba presión suficiente sobre el pedal de freno. Se valoraba así la respuesta del sistema nervioso y los grupos musculares que intervenían al pasar el pie derecho del acelerador, al freno. El equipo técnico de la revista Coche Actual simulaba al máximo una situación real, evitando un estado de alerta previo al imprevisto.

 

Tras el análisis de los datos, los resultados muestran que, en este caso, el calor no afecta tanto a los reflejos (prácticamente inalterados debido al desgaste muscular mínimo) como tener nuestra capacidad cognitiva embotada por el alcohol. En este caso, nuestro sistema nervioso y motor presenta una notable pérdida de rendimiento, aproximadamente un 6%, que se traduce en un metro a una velocidad de 50km/h además de una importante variación en la respuesta a los estímulos, significando un peligro adicional.

 

En cambio, una prueba posterior, una App de Smartphone nos ayudó a buscar una reacción que no tuviera que ver con reflejos naturales (estirar la pierna para frenar) sino con algo menos mecanizado, pulsar un botón en este caso. En esta ocasión estar sometido a unas condiciones de calor alto tuvo efectos similares a ambas condiciones de alcoholemia. El tiempo de reacción aumentó un 20% respecto a condiciones ideales. Es de resaltar, que el tiempo de reacción en la situación “acalorada” fue mayor (una décima) que en las tomas de datos en las que nuestro conductor había bebido. El resultado es espectacular.

 

Eslalon de ida y vuelta entre conos

 

Conducir con calor en el coche, similar a hacerlo bebidoSe trataba de realizar un eslalon cronometrado para, llegando al final, realizar un giro de 180º C en una plazoleta de conos y realizarlo en sentido inverso. Con una duración de 30 segundos, obliga a calcular distancias y ritmos de marcha para pasar “limpio” todas las puertas, alternando giros de volante y manejo de acelerador. Intervienen la actividad cerebral y la neuromuscular.

Con el habitáculo del coche a 52º C se ha tardado más tiempo y se ha perdido precisión y fluidez en los movimientos, el estado de alerta y la sensación de agotamiento. El conductor llegó a forzar la respiración en busca de oxígeno para su cerebro. Y es que, agotado por el calor, la frecuencia cardiaca media superó las 100 pulsaciones por minuto, alcanzando hasta 147.

 

En la segunda parte de la prueba, la toma de datos tras haber bebido, se realizó en dos condiciones: con 0,17 g/l de aire espirado (positivo  para noveles o conductores profesionales) y con 0,34 (positivo flagrante).

La euforia y la autoconfianza llevaban a la pérdida de ritmo y a un comportamiento errático al volante. Se aceleraba de más, hubo olvidos como realizar el ejercicio en tercera velocidad en una de las pasadas y varios conos fueron derribados, sinónimo de colisión en un contexto real.

 

Ejercicio de precisión, aparcar:

 

Conducir con calor en el coche, similar a hacerlo bebidoSe trata de una maniobra de precisión que implica dominio del espacio, apreciación de las distancias y coordinación. Creamos una “jaula” con conos en las cuatro esquinas y espacio más que suficiente para el estacionamiento (1,5 metros por ambos lados).

 

En este caso, el ejemplo de alta temperatura volvió a revelarse como un factor decisivo no tanto para el aumento de tiempo, sino para la pérdida de confort y agotamiento producido al volantear e ir girando la cabeza para controlar la maniobra. Los efectos de la ingesta de alcohol se traducen en varios factores, debido a la euforia, sobre alerta y sensación de dominio, el tiempo fue mínimo pero la pérdida de capacidad fue tan clara que en la realidad hubiera supuesto un buen raspón en nuestro coche. La conclusión es que el calor es incluso peor a la hora de realizar un ejercicio de precisión que un nivel de alcoholemia leve (0,17 g/l).

 

Queda demostrada nuestra teoría inicial, el uso de sistemas de climatización debería ser impulsado por las autoridades al mismo nivel, por ejemplo, que la prohibición de consumo de alcohol.

 

Este reportaje será publicado en la edición nº 1.298 del 16 de agosto en la revista Coche Actual.

 

Coche Actual es la revista semanal más popular y práctica del sector del automóvil en España. Coche Actual pertenece a Motorpress Ibérica (MPIB), grupo editorial especializado en publicaciones de coches, motos, deportes y estilo de vida líder del mercado español, con más de 20 publicaciones 'print' y otros tantos productos digitales. MPIB pertenece a Motor Press International.

Te recomendamos

El Kia Stinger es la gran berlina deportiva de la marca surcoreana. Su versión GT, co...

El cicloturismo es una de las actividades deportivas que más desplazamientos por nues...

Ágil, cómodo y con gran espacio, el Citroën C3 Aircross propone interesantes solucion...

Repasamos todos los SUV a los que hay que estar atento en 2018 y algunos que ya sabem...

Una encuesta a nivel europeo permite a la OCU valorar los coches más y menos fiables ...

Toda la potencia y fuerza que pueda desarrollar un coche deportivo llegará al asfalto...

POLÍTICA DE COOKIES

En MPIB utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando consideramos que está aceptando su uso. Puede obtener más información, así como conocer la manera de cambiar la configuración de los navegadores más usuales, en nuestra Política de Cookies que le recomendamos que consulte.