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Los peligros del biocombustible, según Castro

El mandatario cubano reapareció esta semana en las páginas del diario “Granma” para exponer sus críticas al empleo masivo de los biocarburantes como alternativa a la gasolina. Para Castro, “convertir los alimentos en combustible” será una tragedia para millones de personas.
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Los peligros del biocombustible, según Castro
El máximo dirigente cubano, Fidel Castro, ha arremetido esta semana contra la estrategia estadounidense de extender masivamente el uso de los biocombustibles como alternativa a los derivados del petróleo. Fidel Castro ha reaparecido en las páginas del diario oficial cubano “Granma” con un artículo titulado “Condenados a muerte prematura por hambre y sed más de 3.000 millones de personas”. En el texto, hace referencia a la reunión que esta semana mantuvo el presidente de Estados Unidos, George W.Bush, con los máximos responsables de los principales fabricantes de automóviles de su país. Castro advierte de los graves peligros de basar el desarrollo de nuevos combustibles a partir de productos alimenticios de primera necesidad, como el maíz, la caña de azúcar, la soja o el trigo. En su opinión, “convertir los alimentos en combustible” será una tragedia que provocará un aumento del hambre y la sed para gran parte de los pobladores del planeta. La cifra de 3.000 millones de víctimas no es “exagerada”, sino más bien “cautelosa”. El argumento principal en el que se basa es la relación desproporcionada que existe entre la extensión de cultivos necesaria y la cantidad resultante de combustible. Se necesitarán una cantidad inmensa de hectáreas destinadas al cultivo de materias primas que no serán utilizadas para producir alimentos. El peso de esta dinámica recaerá en “los países del Tercer Mundo”. Como problema adicional, la necesidad de combustible provocará un ritmo todavía más intenso en la destrucción de la masa forestal del planeta “y no quedará un árbol para defender a la humanidad del cambio climático”. El mandatario cubano no niega la necesidad de buscar alternativas al uso de combustibles fósiles. “Pienso que reducir y además reciclar todos los motores que consumen electricidad y combustible es una necesidad elemental y urgente de toda la humanidad”, ha asegurado.

Fidel Castro considera que las recetas para el ahorro de energía deben venir por otros caminos. “Todos los países del mundo, ricos y pobres, sin excepción alguna, podrían ahorrarse millones de dólares en inversión y combustible simplemente cambiando todos los bombillos incandescentes por bombillos fluorescentes, algo que Cuba ha llevado a cabo en todos los hogares del país. Eso significaría un respiro para resistir el cambio climático sin matar de hambre a las masas pobres del mundo”, afirma Castro en su artículo. Las posiciones que expone Fidel Castro no son novedosas, sino que ya han sido expuestas por otros actores. Grupos ecologistas y organizaciones campesinas ya han alertado sobre los límites y peligros de convertir los biocombustibles en la fórmula mágica para el desarrollo. Igualmente, los efectos sobre el precio de los alimentos ya se han dejado ver en países como México, donde se vivieron hace escasas semanas importantes protestas por el aumento del precio de la tortilla de maíz, elemento muy importante de la cesta de la compra, cuyo precio se había disparado ante la demanda de esta materia prima por Estados Unidos para producir biocombustibles.

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