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Audi A5 y S5

Audi regresa al segmento de los coupés después de once años y lo hace con un producto muy atractivo y refinado, típicamente Audi, que ofrece unos niveles de comodidad y dinamismo extraordinarios. Estará a la venta en el mes de junio con potentes motores de gasolina y Diesel a partir de 44.800 euros.
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El Audi S5, versión más potente de la gama hasta la llegada de una variante RS, muestra aún un aspecto más deportivo y agresivo, con una parrilla delantera pintada en color gris acero, mayores entradas de aire en el paragolpes, pasos de rueda ensanchados, dobles salidas de escape cromadas, taloneras laterales, llantas de aleación de 18 pulgadas, etc. Su particular habitáculo se encuentra presidido por unos asientos deportivos de atractivo diseño y reglaje eléctrico, un volante multifunción tapizado en cuero y un cuadro de instrumentos muy curioso -separado en dos conjuntos independientes-, uno para el cuentavueltas y el indicador de temperatura del circuito de refrigeración y el otro para el velocímetro y el indicador de nivel de combustible. La consola central es bastante ancha y en ella se sitúan los mandos del climatizador y el equipo de sonido. Tras ella, la palanca de cambios y el freno de estacionamiento, en este caso de accionamiento eléctrico mediante pulsador. Pero lo verdaderamente interesante de esta versión es la mecánica que lo acompaña, un 4.2 FSI V8 ya empleado en otros modelos de la marca, como el A6, Allroad, A8, S4, RS4, Q7 y R8, que en esta ocasión se “conforma” con 354 CV de potencia y anuncia 45 mkg a 3.500 rpm, lo que se traduce en unas prestaciones de primer nivel. Empuja con una contundencia espectacular desde el ralentí y, sorprendentemente, no emite un ruido exagerado sino, más bien tímido para tanta orquesta de cilindros.

Lógicamente las suspensiones cuentan con una puesta a punto específica para esta versión con tarados más firmes, aunque no son especialmente castigadoras (se nota que no han querido hacer un modelo extremo, pues va dirigido a un tipo de cliente muy particular). También el equipo de frenos es específico, con discos ventilados de mayores dimensiones en ambos trenes. La mecánica V8 se encuentra asociada a una caja de cambios manual de seis relaciones y a un sistema de tracción quattro con diferencial Torsen que reparte el par al 40/60 entre los ejes delantero y trasero, lo que favorece el comportamiento deportivo en zonas viradas. En un futuro próximo se ofrecerá con caja automática y no se descarta la introducción de una caja de doble embrague con siete marchas a corto plazo. Desde el ralentí ofrece una extraordinaria respuesta que se mantiene hasta límites insospechados, allá por las 7.000 rpm. Una leve insinuación sobre el pedal del acelerador es suficiente para que muestre aún más carácter y viajemos a ritmos cardíacos de infarto. La velocidad que se logra entre curva y curva puede ser espectacular, casi de “hiperespacio”, aunque no se siente demasiado en el cuerpo, pues el bastidor admite pasos por curva difíciles de creer y no se aprecia el ruido con claridad, lo que obliga a llevar un ojo centrado en el velocímetro y el otro en la carretera para no “pasarnos dos pueblos”.

La verdad es que nos han entusiasmado las dos variantes que hemos tenido ocasión de conducir, el 3.0 TDI y el S5. Si bien la primera es más racional para un uso cotidiano y los viajes en familia, la otra enamora por su refinamiento, suavidad y entrega de potencial. Ninguno de los dos defrauda lo más mínimo y en ambos casos queda patente la eficacia de un bastidor bien estudiado y realizado. Su generosa distancia entre ejes y la anchura de las vías permiten un rodar muy aplomado, siempre previsible y con una sensación de seguridad digna de elogio.

En carreteras viradas se muestra ágil y rápido. Parece más pequeño y ligero de lo que es y permite su inscripción en las curvas con enorme facilidad, pero en trazados amplios se encuentra aún más a gusto, prácticamente imbatible.

Sólo el precio de las versiones V6 o V8 parece un hándicap a la hora de decidir la compra, aunque es probable que con la llegada de la variante de 170 CV TFSI, que rondará los 37.000 euros, muchos indecisos inclinen la balanza hacia el A5, mucho más barato que un BMW 325 Coupé y, por supuesto, que un CLK, que parte de los 46.500 euros y está ya bastante visto.

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El Audi S5, versión más potente de la gama hasta la llegada de una variante RS, muestra aún un aspecto más deportivo y agresivo, con una parrilla delantera pintada en color gris acero, mayores entradas de aire en el paragolpes, pasos de rueda ensanchados, dobles salidas de escape cromadas, taloneras laterales, llantas de aleación de 18 pulgadas, etc. Su particular habitáculo se encuentra presidido por unos asientos deportivos de atractivo diseño y reglaje eléctrico, un volante multifunción tapizado en cuero y un cuadro de instrumentos muy curioso -separado en dos conjuntos independientes-, uno para el cuentavueltas y el indicador de temperatura del circuito de refrigeración y el otro para el velocímetro y el indicador de nivel de combustible. La consola central es bastante ancha y en ella se sitúan los mandos del climatizador y el equipo de sonido. Tras ella, la palanca de cambios y el freno de estacionamiento, en este caso de accionamiento eléctrico mediante pulsador. Pero lo verdaderamente interesante de esta versión es la mecánica que lo acompaña, un 4.2 FSI V8 ya empleado en otros modelos de la marca, como el A6, Allroad, A8, S4, RS4, Q7 y R8, que en esta ocasión se “conforma” con 354 CV de potencia y anuncia 45 mkg a 3.500 rpm, lo que se traduce en unas prestaciones de primer nivel. Empuja con una contundencia espectacular desde el ralentí y, sorprendentemente, no emite un ruido exagerado sino, más bien tímido para tanta orquesta de cilindros.

Lógicamente las suspensiones cuentan con una puesta a punto específica para esta versión con tarados más firmes, aunque no son especialmente castigadoras (se nota que no han querido hacer un modelo extremo, pues va dirigido a un tipo de cliente muy particular). También el equipo de frenos es específico, con discos ventilados de mayores dimensiones en ambos trenes. La mecánica V8 se encuentra asociada a una caja de cambios manual de seis relaciones y a un sistema de tracción quattro con diferencial Torsen que reparte el par al 40/60 entre los ejes delantero y trasero, lo que favorece el comportamiento deportivo en zonas viradas. En un futuro próximo se ofrecerá con caja automática y no se descarta la introducción de una caja de doble embrague con siete marchas a corto plazo. Desde el ralentí ofrece una extraordinaria respuesta que se mantiene hasta límites insospechados, allá por las 7.000 rpm. Una leve insinuación sobre el pedal del acelerador es suficiente para que muestre aún más carácter y viajemos a ritmos cardíacos de infarto. La velocidad que se logra entre curva y curva puede ser espectacular, casi de “hiperespacio”, aunque no se siente demasiado en el cuerpo, pues el bastidor admite pasos por curva difíciles de creer y no se aprecia el ruido con claridad, lo que obliga a llevar un ojo centrado en el velocímetro y el otro en la carretera para no “pasarnos dos pueblos”.

La verdad es que nos han entusiasmado las dos variantes que hemos tenido ocasión de conducir, el 3.0 TDI y el S5. Si bien la primera es más racional para un uso cotidiano y los viajes en familia, la otra enamora por su refinamiento, suavidad y entrega de potencial. Ninguno de los dos defrauda lo más mínimo y en ambos casos queda patente la eficacia de un bastidor bien estudiado y realizado. Su generosa distancia entre ejes y la anchura de las vías permiten un rodar muy aplomado, siempre previsible y con una sensación de seguridad digna de elogio.

En carreteras viradas se muestra ágil y rápido. Parece más pequeño y ligero de lo que es y permite su inscripción en las curvas con enorme facilidad, pero en trazados amplios se encuentra aún más a gusto, prácticamente imbatible.

Sólo el precio de las versiones V6 o V8 parece un hándicap a la hora de decidir la compra, aunque es probable que con la llegada de la variante de 170 CV TFSI, que rondará los 37.000 euros, muchos indecisos inclinen la balanza hacia el A5, mucho más barato que un BMW 325 Coupé y, por supuesto, que un CLK, que parte de los 46.500 euros y está ya bastante visto.

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El Audi S5, versión más potente de la gama hasta la llegada de una variante RS, muestra aún un aspecto más deportivo y agresivo, con una parrilla delantera pintada en color gris acero, mayores entradas de aire en el paragolpes, pasos de rueda ensanchados, dobles salidas de escape cromadas, taloneras laterales, llantas de aleación de 18 pulgadas, etc. Su particular habitáculo se encuentra presidido por unos asientos deportivos de atractivo diseño y reglaje eléctrico, un volante multifunción tapizado en cuero y un cuadro de instrumentos muy curioso -separado en dos conjuntos independientes-, uno para el cuentavueltas y el indicador de temperatura del circuito de refrigeración y el otro para el velocímetro y el indicador de nivel de combustible. La consola central es bastante ancha y en ella se sitúan los mandos del climatizador y el equipo de sonido. Tras ella, la palanca de cambios y el freno de estacionamiento, en este caso de accionamiento eléctrico mediante pulsador. Pero lo verdaderamente interesante de esta versión es la mecánica que lo acompaña, un 4.2 FSI V8 ya empleado en otros modelos de la marca, como el A6, Allroad, A8, S4, RS4, Q7 y R8, que en esta ocasión se “conforma” con 354 CV de potencia y anuncia 45 mkg a 3.500 rpm, lo que se traduce en unas prestaciones de primer nivel. Empuja con una contundencia espectacular desde el ralentí y, sorprendentemente, no emite un ruido exagerado sino, más bien tímido para tanta orquesta de cilindros.

Lógicamente las suspensiones cuentan con una puesta a punto específica para esta versión con tarados más firmes, aunque no son especialmente castigadoras (se nota que no han querido hacer un modelo extremo, pues va dirigido a un tipo de cliente muy particular). También el equipo de frenos es específico, con discos ventilados de mayores dimensiones en ambos trenes. La mecánica V8 se encuentra asociada a una caja de cambios manual de seis relaciones y a un sistema de tracción quattro con diferencial Torsen que reparte el par al 40/60 entre los ejes delantero y trasero, lo que favorece el comportamiento deportivo en zonas viradas. En un futuro próximo se ofrecerá con caja automática y no se descarta la introducción de una caja de doble embrague con siete marchas a corto plazo. Desde el ralentí ofrece una extraordinaria respuesta que se mantiene hasta límites insospechados, allá por las 7.000 rpm. Una leve insinuación sobre el pedal del acelerador es suficiente para que muestre aún más carácter y viajemos a ritmos cardíacos de infarto. La velocidad que se logra entre curva y curva puede ser espectacular, casi de “hiperespacio”, aunque no se siente demasiado en el cuerpo, pues el bastidor admite pasos por curva difíciles de creer y no se aprecia el ruido con claridad, lo que obliga a llevar un ojo centrado en el velocímetro y el otro en la carretera para no “pasarnos dos pueblos”.

La verdad es que nos han entusiasmado las dos variantes que hemos tenido ocasión de conducir, el 3.0 TDI y el S5. Si bien la primera es más racional para un uso cotidiano y los viajes en familia, la otra enamora por su refinamiento, suavidad y entrega de potencial. Ninguno de los dos defrauda lo más mínimo y en ambos casos queda patente la eficacia de un bastidor bien estudiado y realizado. Su generosa distancia entre ejes y la anchura de las vías permiten un rodar muy aplomado, siempre previsible y con una sensación de seguridad digna de elogio.

En carreteras viradas se muestra ágil y rápido. Parece más pequeño y ligero de lo que es y permite su inscripción en las curvas con enorme facilidad, pero en trazados amplios se encuentra aún más a gusto, prácticamente imbatible.

Sólo el precio de las versiones V6 o V8 parece un hándicap a la hora de decidir la compra, aunque es probable que con la llegada de la variante de 170 CV TFSI, que rondará los 37.000 euros, muchos indecisos inclinen la balanza hacia el A5, mucho más barato que un BMW 325 Coupé y, por supuesto, que un CLK, que parte de los 46.500 euros y está ya bastante visto.

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El Audi S5, versión más potente de la gama hasta la llegada de una variante RS, muestra aún un aspecto más deportivo y agresivo, con una parrilla delantera pintada en color gris acero, mayores entradas de aire en el paragolpes, pasos de rueda ensanchados, dobles salidas de escape cromadas, taloneras laterales, llantas de aleación de 18 pulgadas, etc. Su particular habitáculo se encuentra presidido por unos asientos deportivos de atractivo diseño y reglaje eléctrico, un volante multifunción tapizado en cuero y un cuadro de instrumentos muy curioso -separado en dos conjuntos independientes-, uno para el cuentavueltas y el indicador de temperatura del circuito de refrigeración y el otro para el velocímetro y el indicador de nivel de combustible. La consola central es bastante ancha y en ella se sitúan los mandos del climatizador y el equipo de sonido. Tras ella, la palanca de cambios y el freno de estacionamiento, en este caso de accionamiento eléctrico mediante pulsador. Pero lo verdaderamente interesante de esta versión es la mecánica que lo acompaña, un 4.2 FSI V8 ya empleado en otros modelos de la marca, como el A6, Allroad, A8, S4, RS4, Q7 y R8, que en esta ocasión se “conforma” con 354 CV de potencia y anuncia 45 mkg a 3.500 rpm, lo que se traduce en unas prestaciones de primer nivel. Empuja con una contundencia espectacular desde el ralentí y, sorprendentemente, no emite un ruido exagerado sino, más bien tímido para tanta orquesta de cilindros.

Lógicamente las suspensiones cuentan con una puesta a punto específica para esta versión con tarados más firmes, aunque no son especialmente castigadoras (se nota que no han querido hacer un modelo extremo, pues va dirigido a un tipo de cliente muy particular). También el equipo de frenos es específico, con discos ventilados de mayores dimensiones en ambos trenes. La mecánica V8 se encuentra asociada a una caja de cambios manual de seis relaciones y a un sistema de tracción quattro con diferencial Torsen que reparte el par al 40/60 entre los ejes delantero y trasero, lo que favorece el comportamiento deportivo en zonas viradas. En un futuro próximo se ofrecerá con caja automática y no se descarta la introducción de una caja de doble embrague con siete marchas a corto plazo. Desde el ralentí ofrece una extraordinaria respuesta que se mantiene hasta límites insospechados, allá por las 7.000 rpm. Una leve insinuación sobre el pedal del acelerador es suficiente para que muestre aún más carácter y viajemos a ritmos cardíacos de infarto. La velocidad que se logra entre curva y curva puede ser espectacular, casi de “hiperespacio”, aunque no se siente demasiado en el cuerpo, pues el bastidor admite pasos por curva difíciles de creer y no se aprecia el ruido con claridad, lo que obliga a llevar un ojo centrado en el velocímetro y el otro en la carretera para no “pasarnos dos pueblos”.

La verdad es que nos han entusiasmado las dos variantes que hemos tenido ocasión de conducir, el 3.0 TDI y el S5. Si bien la primera es más racional para un uso cotidiano y los viajes en familia, la otra enamora por su refinamiento, suavidad y entrega de potencial. Ninguno de los dos defrauda lo más mínimo y en ambos casos queda patente la eficacia de un bastidor bien estudiado y realizado. Su generosa distancia entre ejes y la anchura de las vías permiten un rodar muy aplomado, siempre previsible y con una sensación de seguridad digna de elogio.

En carreteras viradas se muestra ágil y rápido. Parece más pequeño y ligero de lo que es y permite su inscripción en las curvas con enorme facilidad, pero en trazados amplios se encuentra aún más a gusto, prácticamente imbatible.

Sólo el precio de las versiones V6 o V8 parece un hándicap a la hora de decidir la compra, aunque es probable que con la llegada de la variante de 170 CV TFSI, que rondará los 37.000 euros, muchos indecisos inclinen la balanza hacia el A5, mucho más barato que un BMW 325 Coupé y, por supuesto, que un CLK, que parte de los 46.500 euros y está ya bastante visto.

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