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Audi, la técnica por bandera

Audi ha aportado mucho desde el punto de vista tecnológico al mundo del automóvil. Con su marca DKW se encargó de popularizar en la década de los 30 los coches de tracción delantera, pero hoy en día, su herencia más importante se refleja en dos importantes avances: la tracción total quattro y el motor Diesel TDI. Su interés en conseguir la mejor técnica posible para un automóvil la ha trasladado también al mundo de la competición, siendo los rallyes y las carreras de resistencia como las 24 Horas de Le Mans las disciplinas deportivas donde ha obtenido mayor número de triunfos.
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Audi, la técnica por bandera
Uno de los eslóganes de los que presume Audi, ‘A la vanguardia de la técnica’, no es nada nuevo y motivos tienen para justificar tal afirmación. Repasamos, por tanto, algunos de los hitos técnicos a lo largo de la historia de la marca de Ingolstadt.

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¿Quieres conocer la historia de Audi en imágenes? No te pierdas la galería de fotos que te hemos preparado con los automóviles más antiguos, los coches de competición y los vehículos más recientes de la marca de Ingolstadt. En 1926, la empresa Horchwerke AG presentó un modelo de ocho cilindros en línea. Se modificó en varias ocasiones en los años siguientes pero no se sustituyó hasta un V8 en 1933. Poco después, en 1931, se presentan los DKW Front. La marca DKW se encarga de popularizar en la industria de la automoción los automóviles con tracción delantera. Pasan los años y en la década de los 50, la marca NSU y uno de sus ingenieros, Felix Wankel, desarrollan el motor con pistón rotatorio, un propulsor que presentaba como gran ventaja su mayor ligereza al estar compuesto por menos elementos. Cada una de las marcas que formaron Auto Union –Horch, Audi, Waderer y DKW- aportó su pequeño granito de arena en el terreno tecnológico. Sin embargo, en cuanto a hitos tecnológicos en la historia de Audi, debemos mencionar dos por su repercusión en el momento actual de la industria: la tracción quattro y el motor TDI.

Con el concepto quattro, nace la aspiración de crear un coche que permanezca ‘anclado’ en el suelo. Este objetivo se plasmaba en un principio aparentemente sencillo: la fuerza del motor debía transmitirse a las cuatro ruedas. Los ingenieros de Audi investigan y trabajan en la tracción total quattro y, finalmente, en el Salón del Automóvil de Ginebra de 1980, nace el Audi quattro Coupé, el primer turismo con este concepto de conducción, ya que anteriormente sólo se había utilizado en camiones y vehículos todo terreno. Al principio, esta tecnología se aplica en el mundo de la competición, y los éxitos (en los rallyes, sobre todo) no tardan en llegar. Audi aprovecha las virtudes de su sistema y empieza a ofrecer versiones quattro para vehículos de calle, de tal forma que en 1987 todos los modelos tenían, al menos, una versión con tracción integral. En el Salón del Automóvil de Fráncfort de 1989, se presenta el Audi 100 TDI, o dicho de otro modo, el primer turismo Audi con motor Diesel de inyección directa provisto, además, de un turbo. Aquel modelo tenía un motor de 2,5 litros de cilindrada y 120 CV de potencia. Dos años después, en 1991, se desarrolla un nuevo motor para los modelos Audi 80 y Audi 100. Dicho propulsor era un 1.9 TDI, de cuatro cilindros y 90 CV.

Desde entonces, Audi ha desarrollado más y más motores que mejoraban los datos de prestaciones y consumos de los propulsores anteriores. En 2006, se produce un hito importante para la ingeniería y la competición, ya que es presentado el R10 V12 TDI de 650 CV, ganador en la mítica carrera de las 24 Horas de Le Mans en las ediciones de 2006, 2007 y 2008. En este 2009, ha debutado el nuevo R15 TDI de 10 cilindros. Ya en el terreno de coches de calle, el año pasado la marca alemana sorprendía con el lanzamiento del estratosférico 6.0 TDI V12 de 500 CV para el Q7. Pero no todo es potencia en los motores TDI, ya que Audi (y la mayor parte de fabricantes en el panorama actual), se han ocupado de ofrecer propulsores cada vez más eficientes en términos de consumos y emisiones contaminantes. Dos de los máximos representantes en este terreno de la gama actual de Audi son el A3 1.6 TDI de 105 CV (con 4,1 l/100 km y 109 g/km de CO2) y el A4 2.0 TDIe de 136 CV (4,6 l/100 km y 119 g/km de CO2). Tradicionalmente, la competición siempre ha servido a las marcas de automóviles como el mejor de los campos de prueba para el desarrollo de una tecnología y su posterior aplicación a los vehículos de calle. Los primeros éxitos de Audi datan de hace muchos años. En 1911, en una carrera sobre hielo en Suecia, un Horch de Tipo B obtenía el primer premio. Poco después, en 1914, Hermann Lange en su Audi obtenía el triunfo en el prestigioso Rally Austrian Alpine.

Con la década de 1930, aparece el término de ‘Flechas de Plata’ o, dicho de otro modo, los coches de competición alemanes (en esta primera época, así es como se conocían a los bólidos de carreras de Auto Union, posteriormente popularizados por los de Mercedes-Benz). Entre 1934 y 1939, los coches de Auto Union participaron en un total de 61 carreras de circuitos, 30 de las cuales fueron pruebas de Gran Premio, de las que ganó 24. Los coches de Gran Premio utilizados fueron los siguientes: Type A 1934 de 295 CV; Type B 1935 de 375 CV; y Type C 1936/1937 de 520 CV. Ferdinand Porsche era la cabeza pensante en la fabricación de todos estos bólidos. Después de sonados éxitos de las motocicletas DKW en la década de los 50 y de otros triunfos de las motocicletas NSU, nos fijamos en la disciplina de los rallyes y, más concretamente, en la década de los 80, en la que el Audi quattro fue uno de los coches a batir. En los años 1983 y 1984, se obtienen los triunfos por pilotos de las manos de Hannu Mikkola y Stig Blomqvist, mientras que el título de constructores se obtiene en 1982 y en 1984. En esta década de los 80, el Audi quattro de rallyes tuvo varias evoluciones. Desde 1980 hasta 1987, el motor era un 2.1 de 5 cilindros, 200 CV y 10 válvulas; de 1987 a 1989, el motor utilizado es un 2.2 de 5 cilindros, 200 CV y 10 válvulas; por último, de 1989 a 1991, el motor utilizado fue un 2.2, 5 cilindros, 220 CV y 20 válvulas. Como se observa, pequeños cambios pero con un denominador común: la tracción quattro. El papel de Audi en las carreras de la época moderna hay que buscarlo en dos competiciones: las carreras de resistencia y el Campeonato de Turismos de Alemania (comúnmente conocido como DTM). Dentro de la primera de ellas, con el Audi R8 LMP, la marca alemana obtuvo el triunfo absoluto en las ediciones 2000, 2001, 2002, 2004 y 2005 de las 24 Horas de Le Mans, mientras que con el R10 TDI ha ganado las ediciones de 2006, 2007 y 2008.

En la disciplina deportiva de turismos, el papel más destacado en los últimos años de Audi ha tenido lugar en el DTM (Deustche Tourenwagen Masters), o dicho de otro modo, el Campeonato de Alemania de Turismos. En esta competición, Audi se ha aupado a lo más alto del podio en 1990, 1991, 2002, 2004, 2007 y 2008 con el A4 DTM.
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