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El futuro de Audi en seguridad activa

Algunos de los siguientes dispositivos los estrenará el próximo Q7, aunque para otros habrá que esperar un poco más. Iluminación y asistentes a la conducción están en pleno proceso de evolución, lo que ayudará a evitar accidentes en un futuro, pero al mismo tiempo mejorará el confort.
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El futuro de Audi en seguridad activa

Lo mejor de todo es que muchos de los sistemas que Audi propone ya están casi listos. Ha estado trabajando en ellos desde hace varios años, empleando hardware ya existente, pero añadiendo nuevas líneas de código para ampliar sus funciones. Aún faltan por pulir algunos detalles de las versiones definitivas, pero la cosa va por buen camino. Aparcamiento, circulación urbana, seguridad para los pasajeros al salir del coche... son sólo algunos ejemplos de los campos aquí tratados.

No todo el mundo lo sabe porque hasta ahora no se aprovecha esta cualidad, pero los radares delanteros que emplea el sistema de control de crucero activo tienen un campo de barrido de entre 135º y 180º. Con ello no sólo pueden captar el tráfico que hay justo delante de nosotros, sino que también se podrían emplear para detectar otros vehículos que se aproximen a nuestro coche desde un lateral. Y, precisamente, es lo que hace el asistente de intersecciones, una función pensada para cruces urbanos sin visibilidad, que nos avisa del tráfico transversal mucho mejor que las actuales cámaras laterales delanteras. Como primer paso, el asistente de intersecciones nos da la información mediante una flecha en la pantalla central del panel de instrumentos, sobre un dibujo que representa un cruce, indicándonos que viene un coche. Si seguimos avanzando, una visible barra roja aparece reflejada en el parabrisas, a modo de Head-Up Display, combinada con una advertencia acústica para que frenemos. El tercer paso si no reaccionamos sería tensar los cinturones y preparar el habitáculo para un probable accidente, retirando incluso el reposabrazos de la puerta para ganar unos centímetros extra frente al impacto lateral. Mediante la cámara de detección de señales de tráfico el sistema sabe quién tiene la preferencia —interpreta también semáforos—, o si queremos girar a la derecha y un ciclista se interpondrá —gracias al control de punto ciego—, por lo que, al final, nos mantiene constantemente informados de posibles situaciones de riesgo y actúa en consecuencia.

Otra fuente de información que utilizará el asistente de intersecciones es la comunicación entre vehículos car-2-car, que, seguramente, se hará mediante WLAN. Actualmente, ya hay disponible puntos de acceso inalámbrico a Internet dentro del habitáculo para algunos modelos Audi, por lo que, a nivel técnico, el hardware ya está disponible y “sólo” habría que enfocar la señal WiFi hacia fuera. 

Algo parecido a lo anterior, pero usando la próxima generación de radares traseros del control de ángulo ciego (llamado en Audi asistente de cambio de carril o Audi side assist), sirve para facilitar la reincorporación al tráfico cuando estamos aparcados en batería sin visibilidad. Se llama alerta de tráfico transversal trasero y mejora considerablemente las prestaciones de una cámara periférica, indicando, con un alcance de hasta 50 metros, si algún coche se aproxima. Todo un lujo que evita salir “a ciegas” y que estará disponible en uno o dos años.

Y, con estos mismos radares, la seguridad de los ocupantes se verá muy mejorada a la hora de salir del habitáculo gracias al aviso de salida del coche. Si viene un vehículo, la propia puerta avisa con un triángulo luminoso junto al tirador. Si pese a ello intentamos abrirla, a una visible franja roja se ilumina mediante LED’s, alertándonos del peligro, e, incluso, bloqueándose momentáneamente. En dos o tres años estará disponible.

Y el no va más será el aparcamiento autónomo, que se activa desde fuera del coche con el mando de la llave. Emplea los actuales sensores de ultrasonidos y permitirá, en cuatro o cinco años, que el automóvil aparque solo, dejando un margen lateral de entre 5 y 10 cm respecto a las paredes u objetos de nuestro garaje. La dirección, el avance y el retroceso son automáticos.

Quizá llegue antes el asistente de maniobra con remolque, previsto para antes de cuatro años. Un sensor en la bola del remolque detecta el giro de éste y, junto con los sensores del ESP, la dirección, etc., calcula su tamaño y el ángulo de maniobra. A la hora de dar marcha atrás, el conductor debe soltar las manos del volante y accionar en su lugar la rueda del MMI para “colocar” el remolque a nuestro antojo. El sistema se encarga de girar la dirección, convirtiendo en un juego de niños una maniobra que, de otro modo, no resulta nada fácil.

La iluminación tampoco para de mejorar. Hemos visto diferentes prototipos en los dos últimos años y muy próximamente los faros Matrix Beam llegarán a modelos de serie. Están formados por una “matriz” de LED’s que se apagan o se encienden selectivamente para variar el haz lumínico según las necesidades. De esta forma se pueden crear zonas de sombra si viene un vehículo en sentido contrario, para no deslumbrar, manteniendo bien iluminado su alrededor. El próximo paso, LED AFS, añadirá movimiento a cada LED mediante un soporte piezoeléctrico, lo que, combinado con el resto de sensores del coche —cámara, infrarrojos del sistema de visión nocturna, etc.—, podrá resaltar peatones (iluminándolos con tres destellos), señales de tráfico e incluso, con un módulo específico, proyectar en la calzada indicaciones del navegador.

Se complementan así las indicaciones del cuadro de mandos y del HUD, junto con los avisos sonoros, para conseguir mayor seguridad activa. A diferencia de los LED convencionales, que están formados por cristales semiconductores, los OLED (Organic Light Emitting Diode) son una finísima capa de material orgánico que se ilumina al recibir una carga eléctrica. Apenas resultan visibles cuando no emiten fotones, por lo que se pueden usar para lograr llamativos efectos tridimensionales en los pilotos traseros o indicaciones en otras superficies de la carrocería (entre ellas señales “emocionales” cuando nos acercamos al coche, alumbrado de la puerta, etc), además de pantallas en el interior. Por el momento se está buscando una solución que sólo se pueda llevar a cabo mediante esta tecnología, pero las posibilidades son casi ilimitadas.

En cuanto al Láser, Audi lo podría utilizar para complementar a los antiniebla traseros. Un sistema sencillo y más visible que un piloto convencional, pues su haz luminoso “dibuja” en la niebla un llamativo triángulo, junto con una línea transversal en el suelo que sugiere mantener distancia de seguridad. Además, no deslumbra a los demás conductores. Esperemos que las arduas tareas de homologación y problemas legales no retrasen demasiado la implantación de estas tecnologías.

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