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Los superdeportivos con ADN español

Quizás no sean muy conocidos por el ciudadano de a pie, pero están ahí y conforman un importante, apetitoso e impresionante abanico de superdeportivos españoles. Son cinco, cada uno procedente de un lugar diferente de nuestra geografía, pero todos con la etiqueta de ‘Made in Spain’. Los conocemos en detalle.
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Los superdeportivos con ADN español

Cinco empresas independientes, cinco superdeportivos que nada tienen que envidiar de los alemanes, italianos, japoneses o británicos. Bien es cierto que la mayoría de ellos todavía están en desarrollo o incluso aún no han salido de la planta de producción, pero la materia prima está ahí. Los cinco fabricantes españoles ponen toda la tecnología, la deportividad y el espíritu innovador al servicio de las cuatro ruedas.

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Superdeportivos españoles

Es el superdeportivo español por excelencia. Venimos hablando de él desde el 2008, año en el que GTA Motor presentó el que es hasta el momento su primera y única ‘obra sobre ruedas’. El lema del carrocero español “hay dos tipos de personas en el mundo, los que sueñan y los que hacen los sueños realidad” fue todo un aviso de las intenciones de la empresa, cuyo corazón late desde 2005 gracias a Domingo Ochoa, padre del proyecto, y Sentó Pallardó, el Director de Ingeniería de GTA Motor, tras más de 15 años en el mundo de la competición.

El prototipo de superdeportivo presentado hace ahora cuatro años deslumbró y lo sigue haciendo por sus espectaculares formas y su mecánica desorbitante. El GTA Spano no tiene nada que envidiar a los Ferrari 458 Italia, Lamborghini Aventador o McLaren MP4-12C. Su razón de ser y que le hace mirar de frente a estas últimas ‘bestias’, el motor V10 de 8,3 litros del Dodge Viper, que desarrolla nada más y nada menos que 780 CV de potencia –840 CV si se usa bioetanol– y 93,87 mkg de par.

El GTA Spano rebaja la barrera de los 3 segundos en la aceleración de 0 a 100 km/h, sólo al alcance de muy pocos superdeportivos de primer nivel: 2,9 segundos, mientras que su velocidad máxima es de 350 km/h. Por algo es el automóvil más potente y rápido fabricado en España con fines comerciales.

Su impresionante diseño se asienta sobre un chasis fabricado en fibra de carbono, kevlar y titanio, otro de los grandes puntales de su éxito. Las líneas angulosas del GTA Spano tienen continuidad en un interior donde predominan los materiales de gran calidad, como el cuero, el titanio, la fibra de carbono o el aluminio. 

El superdeportivo español es una muestra de la más alta tecnología y adelantos técnicos –algunos usados en la aeronáutica–. Es por ello que tan sólo se verán 99 unidades del GTA Spano, lo que le da un carácter todavía más exclusivo si cabe, y más si miramos su precio: 530.000 euros.

A la espera de que se comiencen a entregar las primeras unidades del GTA Spano, en estos cuatro años de vida del proyecto el superdeportivo español ya ha estado presente en un par de ocasiones en el Salón de Ginebra. En este 2012 ha participado además en el Festival de la velocidad de Goodwood y en el desfile de presentación de las 24 Horas de Le Mans, el llamado ‘Le Grande Parade des Pilotes’.

Con sede en Valladolid, Tauro Sport Auto nació en 2010. En contacto con un pequeño fabricante británico de vehículos de competición, nació este proyecto cuya gran obra está representada por el Tauro V8 Spyder. Este superdeportivo, del que tan sólo se fabricarán 30 unidades en una primera tirada, aúna la esencia de este fabricante formado por capital español y con espíritu innovador y emprendedor. 

Como en GTA Motor, Tauro Sport Auto busca la exclusividad, la innovación tecnológica trasladada al vehículo y la deportividad, todo ello llevado a un diseño espectacular y elegante producto de una fabricación artesanal, convirtiendo así a cada una de las unidades del Tauro V8 Spyder en una pieza única. 

Sin llegar a los extremos del GTA Spano, este superdeportivo vallisoletano busca atrapar la esencia de los “roadster puros”, convirtiendo la conducción al volante en algo con lo que disfrutar en el día a día. El impulso del V8 Spyder va a cargo de un motor americano, de General Motors, un LS3 E-Rod ‘Small Block’ de 6,2 litros, que entrega 440 CV de potencia y 59,7 mkg a 4.400 rpm y que lo lleva a los 100 km/h desde parado en tan sólo 4 segundos asociado a una transmisión manual de seis velocidades Tremec (opcionalmente, a un cambio automático de General Motors).

Opcionalmente, se puede optar por un motor con las culatas con admisión de flujo elevado y árboles de levas modificados, que elevan la potencia hasta los 480 CV o los 530 CV, al gusto del cliente.

Ni la mecánica ni el diseño del Tauro V8 Spyder buscan lo imposible, sin perder igualmente ni un ápice de elegancia. En el exterior destacan las branquias laterales y los arcos de seguridad prominentes en la zaga, mientras que el techo de este descapotable es de lona.

El Aspid GT-21 Invictus es obra de la empresa IFR Automotive, con sede en Reus (Tarragona) cuyo líder y creador es desde hace nueve años el ingeniero y diseñador de coches Ignacio Fernández Rodríguez. Su meta era la de redefinir los vehículos deportivos, apostando por aligerar de peso y crear vehículos en los que el peso-eficiencia tuviese un papel clave en la dinámica, los consumos y emisiones de esta clase de vehículos. 

IFR Automotive traslada el entusiasmo y la pasión por los deportivos de su fundador a su última creación, el prototipo llamado Aspid GT-21 Invictus, un superdeportivo ligero de apenas 990 kg de peso y disposición de asientos 2+2, con un diseño imponente y sumamente espectacular, tanto en sus líneas como su mecánica de 450 CV de potencia. 

En la construcción de este superdeportivo ‘made in Spain’ se ha utilizado lo mejor del mundo de la competición automovilística y la aeronáutica. Gracias a los materiales utilizados se entiende su ligereza: nuevas aleaciones de aluminio de gran resistencia, nuevos aceros ligeros de gran rigidez y 'composite', un material sintético hecho a base de resinas. 

Para catapultar los poco menos de 1.000 kilogramos del Aspid GT-21 Invictus está encargado el motor de origen BMW: un V8 de 4,4 litros, 450 CV a 8.300 rpm y 44,86 mkg a 3.900 rpm, enviados a las ruedas traseras a través de una caja de cambios automática de doble embrague y siete marchas, o bien una transmisión manual de seis velocidades. 

Sus datos de aceleración son increíbles para los datos de potencia y par de los que dispone: de 0 a 100 km/h en menos de 3 segundos y de 0 a 200 km/h en 10,6 segundos, demostrando que no todo es la potencia, sino que el peso juega un importante papel.

IFR Automotive presentó su primer prototipo en el año 2008, en el British Internacional Motorshow. El Aspid Super Sport asombró a todos los asistentes y, a posteriori, a los periodistas especializados que pudieron ponerse a sus mandos.
Izaro GTE y Tramontana R
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