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Adiós a los guardarraíles asesinos

La ciudad de Madrid será pionera con la protección de los 82 kilómetros de guardarraíles de sus calles. Cada año se producen numerosas muertes y lesiones de gravedad que tienen su origen en el peligro que entrañan estos elementos, especialmente grave para los motoristas, expuestos al efecto guillotina que provocan. Este fin de semana, además, se prevé la salida de miles de motoristas a Jerez. Os ayudamos, compañeros de la carretera.
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Adiós a los guardarraíles asesinos
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El alcalde de Madrid, Alberto Ruíz-Gallardón, y el presidente del Real Automóvil Club de España (RACE), Juan Luis Huidobro, han presentado un nuevo modelo de guardarrail que protege al motorista de posibles lesiones en caso de colisión. Se trata de una malla elástica de alta resistencia al impacto que se ha instalado como experiencia piloto en el puente de O’Donell sobre la M-30. El Ayuntamiento de Madrid cubrirá con protectores los 82 kilómetros de guardarraíles de sus calles, la mayoría de ellos situados en la citada vía (78 kilómetros), para reducir las muertes y graves lesiones que causan estos elementos, sobre todo a los motoristas, que se cuentan por más de 160.000 en la ciudad de Madrid. Los guardarraíles situados en las márgenes de las carreteras son responsables del 15 por ciento de las más de 750 muertes anuales en accidentes de moto en España. Nuestro país ocupa el tercer puesto de la Unión Europea en número de motos, tras Italia y Alemania. La malla elegida es un tejido elástico de hilos trenzados que actúa en la parte exterior de la barrera. Su composición es similar al de los chalecos antibala de la policía y tiene una fuerza de retención de impacto de 40.000 kilos por centímetro cuadrado, suficiente no sólo para detener el golpe de una persona sino incluso el de un coche o vehículo pesado. Este sistema permite absorber el impacto que sufre el motorista contra el guardarraíl en caso de accidente y evitar su salida bajo el quitamiedos, que a menudo se convierte “en una auténtica guillotina”, en palabras del propio Gallardón. Es de color blanco para una mejor visibilidad y va cubierta de una parafina especial que favorece el deslizamiento, va anclada al quitamiedos por arriba y a unos elementos que la sujetan a la calzada y la separan unos 30 centímetros por delante de las sujeciones de los guardarraíles.

Se trata de uno de los tres sistemas homologados por el Ministerio de Fomento para proteger los quitamiedos de las calzadas. El RACE se ha decantado por el sistema aludido, tras estudiar varias alternativas. El Consistorio madrileño convocará, en cualquier caso, un concurso para escoger una protección –o varias diferentes para lugares o situaciones distintas- y adjudicar su colocación en cuatro fases, a principios de la próxima legislatura. Esta entidad ha hecho un llamamiento a todas las administraciones del Estado a que instalen medidas de seguridad en los laterales de las vías para aumentar la protección de los posibles accidentados. “Tenemos que llevar el concepto de seguridad pasiva al ámbito de la vía y, para ello, tenemos que invertir en investigación”, ha afirmado Huidobro. Estos elementos también pueden ser muy peligrosos para los automovilistas. Según estimaciones de la DGT, los siniestros por salida de la vía supusieron el 42 por ciento de la cifra total en 2005 y costaron la vida a 1.386 personas.

En estos días se celebra en Logroño el III Congreso Nacional de Seguridad Vial, un encuentro organizado por el Gobierno riojano y la Asociación Española de la Carretera (AEC). “Los accidentes por salida de la calzada” es el tema central del congreso, que reúne a 250 técnicos en la materia para analizar las carencias y las últimas aportaciones en la materia.

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