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Accidente, se fuga el contrario

¿Sabes lo que hacer si te ves implicado en un accidente en el que no eres culpable y el conductor contrario se da a la fuga? Los momentos posteriores al mismo son vitales para conseguir identificarle.
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Accidente, se fuga el contrario

En la mayoría de los accidentes en los que el conductor contrario se da a la fuga se logra su identificación. Pero esto no ocurre en todos los casos. Ahora bien, en ambos supuestos se pone en marcha una investigación.

Caso1. No podemos identificar al conductor

Si no sabemos quién ha provocado el accidente, no podemos identificar al vehículo debemos acudir al Consorcio de Compensación Seguros. Esta entidad actúa como fondo de garantía del seguro obligatorio del automóvil en el caso de daños provocados por vehículos desconocidos, robados o no asegurados. Allí nos pedirán diversos documentos, entre ellos, el informe médico/forense de las lesiones, una copia de la documentación de las actuaciones judiciales y un auto ejecutivo original o copia autenticada por el Juzgado.

El único requisito necesario, tal y como nos cuenta Mario Arnaldo de Automovilistas Europeos Asociados, en este caso es poder demostrar que los daños sufridos son la consecuencia de un accidente de tráfico. En todo caso, el Consorcio de Compensación sólo responde de un accidente cuando hay daños personales.

No obstante y aunque no sepamos inicialmente quien ha provocado el accidente la posterior investigación de la policía puede llevarnos a averiguarlo. 

Caso 2. Podemos identificar al vehículo causante.

Si tras sufrir el accidente podemos identificar al vehículo porque nos hayamos quedado con el modelo y la matrícula, podremos llegar a saber cuál es su compañía y exigirle la indemnización. Por supuesto debemos aportar pruebas de que ese vehículo es el que causó el accidente y de que los daños personales han existido. El atestado, el informe médico del hospital, la declaración de los testigos y todas las pruebas de que dispongamos resultan claves en el proceso.

El atestado

Seamos o no capaces de identificar al conductor que ha provocado el accidente, siempre que hay un siniestro con daños personales la Guardia Civil o la policía de Tráfico con competencias elabora un atestado. Este informe es la base para determinar todas las causas del accidente, para exigir quien paga las indemnizaciones y "carga" con las culpas. A la hora de elaborar el mismo, los agentes del "Equipo de investigación de atestados" suelen realizar una inspección ocular de la escena recogiendo la mayor cantidad de información posible. Realizan fotos, toman huellas, recogen restos de los vehículos implicados si los hubiera -un trozo de faro es suficiente para identificar un vehículo-, estudian restos de pintura, también las huellas de neumáticos sobre el asfalto que permitan, posteriormente, realizar una reconstrucción del mismo, y, en general, todo lo que pueda tener valor probatorio. La posición del vehículo o vehículos también queda registrado. El atestado se pone en conocimiento del juez y se realiza una diligencia de ofrecimiento acciones a los perjudicados.

Testigos, indicios y pruebas

En el atestado se recogen las declaraciones de los implicados, de los presuntamente implicados y de los testigos, si los hubiera. Contar con testigos resulta clave en un proceso como este. Pero cuando hablamos de testigos no solo nos referimos también a testimonios de personas que hayan presenciado el accidente que es lo ideal, sino también a aquellas que hayan visto al conductor, por ejemplo, coger el coche bajo los efectos del alcohol momentos antes, o que le hayan visto en momentos posteriores. Todo puede tener relevancia a la hora de probar los hechos. 

Diligencias ampliatorias

Una vez puesto el caso en conocimiento del juez, se van realizando distintas diligencias ampliatorias del atestado. En función de los elementos que recojan en el lugar del accidente intervendrán unas u otras brigadas de la policía científica o de la Guardia Civil. Se abren distintas vías de investigación. Aquí participan científicos que reconstruyen el accidente y prueban qué vehículo que provocó el siniestro y cómo se produjo y también forenses para determinar el grado de lesiones del herido o cualquier otra circunstancia relacionada con los implicados. En todo caso, cuando un conductor ingresa en un hospital por accidente de tráfico, los médicos deben informar a las autoridades. Todos emiten sus informes correspondientes.

A través de la información que recoge el atestado se puede establecer en base a todos los indicios racionales de delito quién es el culpable. Hablamos de delito porque si hay daños personales y el conductor que los ha provocado se ha dado a la fuga, existe un presunto delito de omisión de socorro. 

El delito de omisión.

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