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Porsche 911 de ayer... y de hoy, viaje en el tiempo

Un salto de cinco décadas en apenas treinta minutos. Es el tiempo que me llevó cambiar un Porsche 911 de 1963, una de las primeras unidades con 130 CV, por un Cabrio de la última generación 991 con 400 CV y cambio PDK.
Teresa de Haro -
Porsche 911 de ayer... y de hoy, viaje en el tiempo

Hace unos años soñaba con ponerme al volante de un 911... y todavía sueño con comprarme uno, para qué nos vamos a engañar. Hasta que llegue ese día, Porsche me ha brindado la oportunidad de ponerme al volante de dos de las siete generaciones de este mítico deportivo alemán en una jornada de pruebas organizada para periodistas. El lugar elegido, como no podía ser de otra forma, los alrededores de Stuttgart, en Alemania, cuna de la marca.


A las puertas del Museo de Porsche nos esperan todos los 'nueveonce' perfectamente alineados en una foto de familia que cualquiera querría tener en el garaje de su casa. Me pueden las ganas de tomar asiento en el más antiguo de todos ellos y antes de que 'nos lo quiten de las manos', introduzco los bártulos dentro para que no haya lugar a dudas.


Se trata de un precioso 911 coupé azul en perfecto estado, tanto en su carrocería como en el interior, de manera que, al principio, tienes ese pequeño miedo por estar al volante de un vehículo tan exclusivo. Primera curiosidad, la posición del cinturón. Al estar anclado más atrás, en cuanto intentas acercar un poco el asiento hacia delante, haces tope. Pero suficiente para alcanzar los pedales que, por cierto, están situados en una posición más vertical. Tampoco el cambio es igual, con una primera marcha hacia atrás, algo a lo que me cuesta cogerle el hilo, al igual que a la escasa separación entre líneas en las marchas.


Por lo demás, su conducción es muy sencilla y una vez que te acostumbras al tacto del freno, coges confianza para ir cada vez un poco más deprisa. Casi no tengo tiempo para asimilar y procesar toda la información que mi cabeza intenta retener. La dirección es bastante precisa y sólo se nota cierto endurecimiento en los apoyos en curva. Es muy divertido de conducir, da igual que sea una carretera revirada o atravesando pequeños pueblos, y el sonido que proviene de su motor bóxer 2.0 refrigerado por aire de 130 CV es realmente adictivo. El interior es muy espartano, nada que ver, lógicamente, con los coches modernos. Tiene la clásica instrumentación de todos los Porsche, con las cinco esferas, y el arranque situado a la izquierda de la columna de la dirección.   


Cinco décadas después...

Toca el turno de decir adiós a 1963. Pero no es una despedida triste. Como si estuviera en una máquina del tiempo, me bajo del primer 'nueveonce' y al lado me espera un precioso 991 cabrio plateado de la última generación. ¡Menudo cambio!, son las primeras palabras que puedo pronunciar. No es para menos. Los asientos del primero con un único reglaje longitudinal dejan paso a unas butacas con regulación eléctrica.


Ahora tengo 400 CV a mi disposición y un cambio PDK con levas en el volante para gestionarlos. La instrumentación no cambia, sí el volante, de unas dimensiones más reducidas. En cuanto recorro los primeros kilómetros me doy cuenta de la evolución tecnológica entre el primero y este último. Pero, es curioso, porque el 911, a pesar de todos los avances que ha habido a nivel mecánico, de seguridad o de conducción, ha sabido mantener su esencia con el paso de los años.


Su conducción es más relajada, sobre todo porque sabes que cuentas con unas ayudas electrónicas que, al más mínimo despiste, van a acudir en tu ayuda. La trasera se insinúa tímidamente, pero tampoco las condiciones de la circulación nos permiten muchas alegrías. Suspensiones, dirección, frenos... nada tiene que ver con el 'nueveonce' de 1963 y se han adaptado al incremento de prestaciones. Más grande -33 centímetros más largo-, más pesado -365 kilogramos-, más rápido -210 km/h frente a 300 km/h de velocidad máxima entre uno y otro-... Todo esto se nota en el comportamiento. El equipamiento interior tampoco es comparable. Mientras en el primer 911 apenas nos acompañaba una sencilla radio con dos botones y dos palancas a ambos lados del volante para intermitentes y limpiaparabrisas, aquí tenemos acceso a todo un catálogo de equipamiento de confort y de entretenimiento.       


Qué pena no poder trasladarse ahora diez años más en el tiempo, al 2023, para celebrar su sesenta aniversario y disfrutar la que, probablemente, será la novena generación de este deportivo alemán. Pero apuesto a que su silueta no cambiará mucho, es una de sus señas indiscutibles de identidad, el motor seguirá 'colgando' por detrás del eje trasero, mientras su sonido y conducción volverán a deleitarnos como el primero. Y termino con una de las frases míticas de Ferry Porsche que describen a la perfección lo que significa el 911, 'es el único coche que puedes conducir por un safari africano a Le Mans, después el teatro y por las calles de Nueva York.'  

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