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La superlicencia a debate

Mucho se ha oído hablar a unos y a otros acerca del incremento del precio de la Superlicencia para esta temporada. ¿Hasta que punto es justo que te hagan pagar por trabajar? ¿Es lógico que los pilotos no quieran destinar una ínfima parte de su sueldo a pagarla? Como en todas las discusiones, todos tienen parte de razón, pero ninguno la verdad absoluta…
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La superlicencia a debate
El documento que te permite pilotar un F1 durante un Gran Premio, la Superlicencia, subió sustancialmente de precio de cara a la temporada 2008 de F1. En concreto pasó de 1.700 euros a 10.000, y de 456 euros por punto obtenido, a 2.000. Los pilotos, molestos por ello, amenazaron con plantarse en el GP de Gran Bretaña del año pasado, pero finalmente no fue así. Este año la subida, aunque en menor medida, se repite. Cada Superlicencia costará 400 euros más que el año pasado, mientras que el precio que hay que pagar por cada punto obtenido asciende en 100 euros. De esta forma, la Superlicencia más cara para este 2009 será la de Lewis Hamilton, que rondará los 210.000 euros, mientras que otra “intermedia” como pueda ser la de Vettel, no baja de los 80.000. Los argumentos que daba la FIA para justificar este aumento son principalmente en materia de seguridad, puesto que el dinero recaudado de las Superlicencias va destinado, según Mosley, a mejorar y modificar todo aquello que los pilotos solicitan a través de la GPDA en los circuitos.

Hartos de lo que consideran un abuso por parte del máximo organismo, los pilotos decidieron plantarse y enviar un comunicado a la FIA diciendo que ninguno de ellos iba a pagar por su Superlicencia, salvo que los precios se revisasen a la baja. La FIA, a través de su presidente Max Mosley, respondió que el precio de la Superlicencia era inamovible, y que era demencial que personas que cobran una auténtica millonada, se quejen por tener que utilizar el 2% o el 3% de su sueldo. Mosley se ofreció a revisar los precios a cambio de que los pilotos desvelasen a la federación sus ingresos anuales, tanto los que provienen del equipo como los de la publicidad. ¿Qué derecho tiene la FIA a meterse en los acuerdos que tengan los equipos o las diferentes empresas con los pilotos? ¿Hemos de fiarnos de la política económica de un organismo que obliga a los equipos a desarrollar un sistema, el KERS, que cuesta una millonada, además en tiempos de crisis y, todo sea dicho, que no va a servir para mejorar el espectáculo? Muy lógico no es desde luego. Honda ha caído, y un histórico como Williams va a seguir compitiendo en 2009 porque Ecclestone les ha adelantado las ganancias por los derechos televisivos. Lo que tenemos claro es que al final de esta historia, todos los pilotos acabarán pasando por el aro. Una medida como ésta, en la que obligan a pagar por trabajar, sería rápidamente echada por tierra en cualquier gremio. Pero los pilotos son una especie aparte, incapaces la mayoría de las veces de ir todos de la mano. La GPDA (Asociación de Pilotos de Gran Premio) amenazó con que ninguno de los pilotos pagaría su Superlicencia sino se reconsideraba la subida de precios impuesta. Bien, ¿qué credibilidad puede tener una asociación de pilotos a la cual no pertenecen todos los pilotos? Y más teniendo en cuenta que tres de los que no pertenecen a ella son el campeón del mundo de pilotos, y los dos pilotos del equipo campeón del mundo de constructores. De hecho, ayer mismo se supo que tres pilotos (sin identificar, de momento) habían abonado ya su cuota correspondiente. Aquello de la unión hace la fuerza no vale para “el piloto”, esa especie tan individualista y egocéntrica.

No obstante, desunión de pilotos e incongruencias de la FIA aparte, el precio que se cobra por algo que te da derecho a trabajar es abusivo. Tener que pagar más de 200.000 euros (30 millones de pesetas) porque te permitan hacer aquello por lo que te han contratado no es lógico. Comparando estas cifras con las que tienen que abonar en la NASCAR americana (competición que mueve dinero en cantidades industriales también) podemos entender las quejas de los pilotos. En América, donde nos dan mil vueltas a los europeos en lo que a creación de espectáculos “racing” se refiere, el precio por la obtención de los documentos necesarios asciende a 3.175 euros por piloto. Estos precios que se van a imponer desde 2009 en el caso de Hamilton, o cualquier piloto puntero, no son muy graves. Pero ¿y aquellos pilotos que entren aportando patrocinadores y no reciban un sueldo elevado? Por ejemplo, los emolumentos de Vettel, como novato que prácticamente era en 2008, no son muy elevados, pero su gran rendimiento ha hecho que el precio de su Superlicencia se dispare porcentualmente respecto a su sueldo. Y lo mismo ocurrió con el propio Hamilton el invierno pasado (su sueldo no llegaba al millón de euros, y la Superlicencia le costó más de 200.000 tras acabar subcampeón con 109 puntos). Resulta vergonzoso que la FIA trate de sacar tajada de los contratos de los pilotos. Es cierto lo que argumenta la federación acerca de que los pilotos son quienes más dinero ganan dentro del negocio, pero también son ellos el centro del mismo. Sin pilotos estrella, no habría F1. Además de lo que apuntábamos antes. Los contratos los negocian los pilotos y representantes con los equipos, la FIA no pinta nada en ellos.
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