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Renault RS25

"Feel it" Siéntelo. Es el nombre de la escuela de F1 que posee Renault, y que ofrece la experiencia no solo probar un F1, también de sentirse como un piloto de Fórmula 1.
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Renault  RS25
Todo se realiza en un solo día. Se llega al circuito de Paul Ricard cuando aún no ha salido el sol. El lugar en si ya tiene mucho encanto. Las instalaciones, propiedad de Bernie Ecclestone , son sensacionales y están pensadas para realizar todo tipo de test con un nivel de seguridad muy alto.

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Renault RS25

Te enfundas el mono con los colores y patrocinadores de los pilotos titulares, y te meten en un sala para comenzar con las explicaciones técnicas. Los ingenieros de Renault intentan tranquilizar a los alumnos. "Habéis venido aquí para pilotar un F1, queremos que disfrutéis, pero hay que ser muy rigurosos en el trabajo. No tenéis que demostrar nada, no buscamos pilotos de F1, y no queremos tener que llevar a nadie al hospital. Pilotar un F1 es algo muy serio que esperamos que todos podáis hacer, pero hasta llegar al F1 debéis pasar una serie de pruebas, alguna de ellas excluyente. Si no se demuestran aptitudes físicas, técnicas, psicológicas y de conducción, alguno podría no pilotar el monoplaza". La explicación del trazado, la interpretación de los conos dispuestos en la pista marcando el punto de frenada óptimo, el de corte de la curva y el de salida dieron paso a pista al volante de los Formula Renault 2.0. Estos tienen un buen chasis de carbono, un potente motor dos litros de 185 CV -procedente del Clio RS-, cambio manual secuencial, pesa solo 450 kg y tiene unas pequeñas ruedas con las que resulta fácil llegar al límite de adherencia. Tras cada tanda los ingenieros explicaban, con la telemetría en la mano, alumno por alumno, lo que habíamos hecho. La potencia y calidad de la frenada, el régimen del motor, incluso la dirección y el movimiento del acelerador y del freno. En el Fórmula Renault tenían pocos datos, pero en el F1 había quinientos sensores mandando información a los ordenadores. Entre charlas y tandas pasamos por un reconocimiento médico, en el que nos explicaron que cualquier problema de corazón nos impediría pilotar el monoplaza. Nos sometimos a un completo tratamiento de fisioterapeuta que nos preparó para sentir las fuerzas "g" que sufriremos pilotando un F1 y también nos dieron un brevaje isotónico reconstituyente y no sé que más, que no estaba nada mal. Luego hicimos un divertido ejercicio de agilidad en la visión periférica, a oscuras, a medio metro de una máquina, en la que había que tocar las luces que se encendían con la máxima rapidez posible. Superado todo esto se da por hecho que puedes intentar pilotar un F1, pero eso ya os lo he contado.

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