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Loeb y Citroën, reyes de Argentina

Sébastian Loeb y Citroën se proclamaron vencedores del Rallye de Argentina 2012 después de una nueva demostración de solvencia y poderío, que hizo que ambos se destaquen en cabeza de los campeonatos del Mundo de Pilotos y Marcas. Citroën hizo y deshizo a su antojo en la prueba sudamericana, de manera que se permitió el lujo de establecer órdenes de equipo cuando la prueba apenas había llegado a su ecuador, decidiendo asegurar no solo su octava victoria consecutiva en esta carrera, sino un nuevo doblete. Por su parte, Dani Sordo no tuvo la suerte de cara. Después de una carrera llena de mérito en su estreno al volante del Ford Fiesta WRC y cuando tenía a la vista el tercer escalón del podio, abandonó en el último tramo por la rotura del alternador.
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Loeb y Citroën, reyes de Argentina
No hubo lugar para las sopresas y Citroën zanjó el Rallye de Argentina con Sébastien Loeb en lo más alto del podio, escoltado por su compañero Mikko Hirvonen. En una prueba ciertamente difícil, en la que resultaba vital gestionar los neumáticos de los dos diferentes compuestos de manera adecuada, Citroën volvió a demostrar por qué es la marca de más éxito en el WRC y por qué comanda con mano de hierro los dos campeonatos.
Sébastien Loeb completó una primera etapa sin tacha y comenzó la segunda en la misma línea, de modo que en Citroën decidieron que él y su compañero Hirvonen dejaran de luchar por la victoria para no comprometer ni la cosecha de puntos del francés ni la de la marca, ya que la ausencia por lesión de Jari-Matti Latvala unida al abandono el viernes de Solberg (que se reincorporaría por el Rally2, pero con mucho tiempo perdido), aconsejaban la maniobra, que significaba un notable paso adelante en ambos campeonatos. En la jornada del domingo, por tanto, ya había pocas cosas por dilucidar entre Loeb e Hirvonen, por más que hubiera que enfrentarse al temible tramo de 66 km que finalmente no fue tan dramático como se esperaba. Loeb e Hirvonen se dedicaron, por tanto, a completar los seis tramos del itinerario sin mayores contratiempos. Y eso que su gestión llegó a sembrar el ambiente de dudas en el segundo tramo de la mañana, Mina Clavero-Giulio Cesare, donde Loeb levantaba demasiado y dejaba que Hirvonen se acercara a solo dos décimas de segundo en la general. Sin embargo, ambos retomaron su plan en el siguiente tramo y siguieron en formación hasta el final, vigilando los tiempos intermedios con atención, para concluir Loeb con 15,2 segundos sobre Hirvonen.

Dani Sordo no pudo finalmente conseguir el podio que tenía a la vista, tras pararse su Ford Fiesta con el alternador averiado en el último tramo. Pese a todo, hay que calificar su carrera con un notable alto. Antes de la carrera era difícil soñar con un resultado como el que estaba a punto de conseguir hasta su abandono, pero el español sacó mucho partido a los medios con los que contaba y a la escasa preparación con la que tuvo que acometer la carrera. Al margen de la pena de su abandono, la carrera no le había dejado un sabor de boca cien por cien positivo a él, pero más que nada por su alto nivel de autoexigencia. Y es que su excelente inicio de rallye hacía pensar que con el paso de los kilómetros su adaptación al desconocido Ford Fiesta WRC iría creciendo y su confianza también, y que terminaría estando en disposición de pelear contra al menos uno de los Citroën. Pero no fue así. El cántabro había empezado muy bien el viernes, donde se colocaba a la estela de los Citroën tras los primeros tramos. De hecho, solo 13” le separaban de Hirvonen a falta de la última especial de la jornada. Pero en esta, el español perdía 20” con Loeb y 21” con Hirvonen, ya que su equipo optaba por una monta de neumáticos duros nuevos, pensando que se comportarían mejor que los blandos usados que le quedaban. El error no solo se pagó caro en tiempo, sino también anímicamente, ya que Sordo veía cómo los Citroën se le escapaban ya por medio minuto al final del día y no parecía que fuera a ser capaz de remontar tanto tiempo. De hecho, las cosas empeoraron al día siguiente, cuando de nuevo la gestión de sus neumáticos no fue lo más adecuada posible. Optó por utilizar las únicas cuatro ruedas blandas que le quedaban en buenas condiciones para la primera especial, pensando que llovería. Pero no llovió y lo que hizo fue terminar de “machacarlas”, mientras los Citroën se las guardaban para el tercer tramo de ese bucle, donde sí había barro. Descolgado ya a un minuto y medio, Sordo ya no era una amenaza para Citroën, que en ese momento fijó las posiciones de sus pilotos. El peor tono mostrado por Sordo en la jornada del sábado, al margen de deberse a esa gestión de sus gomas, tuvo mucho que ver con una mayor dificultad de los tramos, muy estrechos y llenos de rasantes y trampas, más selectivos que los del día anterior, y a una confección de notas no del todo satisfactoria. Ello, junto a la falta de confianza con un coche al que seguía adaptándose, explicaba la pérdida de terreno.

Con 1’48” de desventaja al final de la jornada, el plan de Sordo pasaba por completar los seis tramos en juego sin riesgo alguno, con el fin de aportarle a Ford un buen puñado de puntos en el certamen de Constructores, que es para lo que le habían llamado. Sin embargo, no pudo ser, y no precisamente por su culpa. El sabor de boca que le quedó, al margen del lógico varapalo por el abandono, no fue especialmente dulce, porque los tiempos no llegaron a ser nunca lo suficientemente buenos como para rodar al ritmo de los Citroën. Quedó, pues, claro que para ser plenamente competitivos no basta con el talento natural, que Dani posee, sino que la preparación previa y, tampoco conviene olvidarlo, la gestión de los recursos por parte del equipo, son dos factores de gran importancia. Malcolm Wilson quedó muy satisfecho con la aportación de Sordo, pese a que no se tradujera en punto alguno, como así se lo reconoció a Autopista, aunque no tanto con la de Petter Solberg. El noruego fue el piloto más rápido con diferencia en la segunda mitad de la etapa del sábado y también el domingo. Pero eso ya no valía de nada, porque tras su error del viernes, había recibido tal penalización por reincorporarse tras su abandono, que solo pudo remontar hasta un mediocre séptimo puesto, que se convirtió en sexto con el abandono de Sordo. Más discreto, pero sumando más puntos en Pilotos, estuvo Mads Ostberg. Tras vencer en Portugal, el noruego llegaba a Argentina con los pies en el suelo y con el planteamiento de seguir aprendiendo, cosa que hizo y además superando a la nueva ola de talentos, como Thierry Neuville (Citroën DS3), Ott Tanak (Ford) o Evgeny Novikov, que rodaron muy deprisa a ráfagas, pero entre pinchazos y roturas de ruedas y brazos de suspensión, terminaron pagando una costosa factura en tiempo. Tanto, que se vieron superados por el checo Martin Prokop y su Fiesta WRC gestionado por su propio equipo. El mexicano Benito Guerra (Mitsubishi Lancer Evo X) resultó el vencedor en el Mundial de Producción junto a su copiloto español, el mostoleño Borja Rozada. Guerra gestionó muy bien la carrera desde el inicio, dejando que se pelearan en cabeza el polaco Michal Kosciuszko, con idéntica montura, y el peruano Nicolás Fuchs (Evo IX) , después de que otro de los favoritos, el argentino Marcos Ligato (Subaru Impreza) , quedara fuera en los primeros compases por una salida. La paciencia de Guerra y Rozada fue una excelente compañera de viaje, pues la rotura del cárter de Kosciuszko el sábado, tras tocar contra una piedra, y el colapso del Mitsubishi Evo IX de Fuchs (turbo, embrague y frenos KO en el tramo largo), hicieron que Guerra ganara y se colocara líder del Campeonato del Mundo de Producción. El Campeonato del Mundo de Rallyes emprende ahora una pausa de un mes. La acción se retomará con motivo del Rallye de Grecia (25-27 de mayo) . 1º S. Loeb-D. Elena (Citroën DS3 WRC), 5h34:38.8; 2º M. Hirvonen-J. Lehtinen (Citroën DS3 WRC), +15.2; 3º M. Ostberg-J. Andersson (Ford Fiesta RS WRC), +3:10.4; 4º M. Prokop-M. Hruza (Ford Fiesta RS WRC), +9:45.3; 5º T. Neuville-G. Bernacchini (Citroën DS3 WRC), +11:17.6. 6º P. Solberg-C. Patterson (Ford Fiesta RS WRC), +12:02.2; 7º S. Ogier-J. Ingrassia (Skoda Fabia S2000), +12:25.3; 8º E. Novikov-D. Giraudet (Ford Fiesta RS WRC), +21:10.2; 9º N. Al-Attiyah-G. Bernacchini (Citroën DS3 WRC), +28:22.6; 10º O. Tanak-K. Sikk (Ford Fiesta RS WRC), a 37:19.5… 11º B. Guerra-B. Rozada (Mitsubishi Lancer Evo X – 1º Producción), +37:21.8.
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