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Sebastian Vettel, el hombre destroza-récords

Quién le iba a decir a Vettel hace 5 años, cuando debutó en F1, que escribiría su nombre en los libros de historia en prácticamente todos los récords de precocidad posibles. El piloto alemán, insaciable en la pista, bromista fuera de ella, se gana el derecho de ser uno de los mejores pilotos de la historia de la Fórmula 1.
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Sebastian Vettel, el hombre destroza-récords
Como sucede en la práctica mayoría de casos de pilotos de élite, la vida de Sebastian Vettel ha estado ligada siempre a las cuatro ruedas. Nació un 3 de julio de 1987, en Heppenheim, muy cerca del circuito de Hockenheim. La primera vez que se subió a un kart fue a los tres años, y a partir de ahí empezó su aprendizaje. Debido a que su familia no tenía el dinero suficiente para sufragar los gastos de las competiciones, el joven alemán buscó patrocinadores y salía adelante ahorrando en materiales, comprando piezas de repuesto para su kart en ‘eBay’.

Ahora, 22 años después, ese pequeño talento alemán se ha forjado como un auténtico campeón, un tricampeón que ha batido prácticamente todos los registros de precocidad de la Fórmula 1. Cuando veamos todos sus logros dentro de unos años, con perspectiva, seguro que valoraremos mucho mejor lo que Vettel ha logrado con tan sólo 25 años. ‘Seb’ no sólo es el tricampeón del mundo más joven, antes también fue el más joven en puntuar en una carrera (EEUU’07), en liderar una carrera (Japón’07), en conseguir una pole, podio y victoria (Italia’08), en ser campeón del mundo (2010) y en ser bicampeón del mundo (2011). Rapidísimo en clasificación e intratable en carrera cuando sale desde la primera posición, Vettel comenzó su andadura en los monoplazas en la Fórmula BMW, donde ganó en 2004 y fue segundo además en la Fórmula 3 Euroseries en 2006, por detrás de Paul Di Resta. Tras probar un F1 por primera vez en 2005, en unos test de Williams. Debutó en la Fórmula 1 en una sesión de libres del GP de Turquía en 2006 con 19 años, logrando el mejor tiempo. Su primera carrera fue en Indianápolis en 2007, sustituyendo a Robert Kubica a los mandos de un BMW Sauber. Lo pensamos y a muchos nos sorprende pensar cómo puede meter toda esa responsabilidad que tiene, la presión que soporta y una vida a más de 300 km/h en su cabeza. Vamos, como todos los pilotos de alto nivel. Pero Sebastian Vettel, al menos en la imagen que da ante los medios de comunicación, es la de un chaval tranquilo, al que nunca se ve metido en problemas, en fiestas a altas horas de la noche... En definitiva, la vida de una persona responsable, lejos de la imagen que da, por ejemplo, Kimi Räikkönen.

Pero, sobre todo, es alguien con un gran talento al volante y un fuerte carácter competitivo. Sólo hay que ver sus gestos en el monoplaza. Cuando se baja de él y se quita el casco, es imposible no saber lo que piensa: felicidad, dedo arriba y el grito ‘Yes baby!’ por la radio a su equipo; cuando no le va tan bien, cara seria, pero siempre con un gesto amable. Vettel es un piloto rapidísimo en clasificación, que comete muy pocos errores y que si le das una mínima oportunidad, se va del resto con un ritmo endiablado. Esta temporada 2012 tuvo ocasión de demostrar que también sabe manejarse en medio del pelotón, algo en lo que no se había visto en los últimos tres años y que, cuando así sucedía, pecaba de ponerse nervioso. Y es cierto que en algunas carreras pecó de nerviosismo, pero al final logró sacar grandes resultados, como en Bélgica, Abu Dabi o en la carrera del tricampeonato, Interlagos. Conduce a más de 300 km/h en un Fórmula 1, pero tiene miedo, por ejemplo, a los ratones. Su película favorita es ‘La vida de Brian’ y su actor favorito es Jim Carrey. Su comida favorita, la pasta. A pesar de su imagen seria y tímida, Sebastian Vettel es muy bromista y cuenta muchos chistes. Cuando Sebastian Vettel se convirtió en bicampeón del Mundo en el GP de Japón de 2011, en rueda de prensa tuvo unas palabras especiales para el ahora su anterior fisioterapeuta y entrenador, Tommi Parmakoski, a quien debe gran parte del trabajo psicológico, no sólo físico, para que, como decimos nosotros, ‘no se le subiesen las cosas a la cabeza’.

‘Él fue el único que no me permitió en ningún momento de este año perder el control, comenzar a soñar, o pensar en cosas que no están bajo nuestro control. Esto corresponde a personas como Tommi, que empujan a más de 100 por ciento para hacer su trabajo y nos mantiene en el camino correcto", señaló Vettel. Sus hobbies, como no podía ser de otra forma, los deportes, en especial el snowboard, la natación, la mountain bike y el entrenamiento físico. Como muchos de los pilotos de la parrilla, también tiene sus propias supersticiones: lleva consigo un cerdito que le regaló su padre tras tener un accidente en kart; a la carrera siguiente ganó y ya nunca se ha separado de él; y también unas medallas que lleva en sus calcetines en algunas carreras. Además de por sus logros deportivos, ‘Baby Schumi’, como muchos le llaman, es particularmente conocido por todos su afición por ponerle nombres de chicas a sus coches: Julie, al de 2008; Kate, al de 2009; Luscious Liz (Seductora Liz) en 2010; Kinky Kylie (pervertida Kylie) en 2011; y Abbey en 2012.

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