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Las mujeres más influyentes en la historia del automóvil

Las mujeres han sido y son parte influyente en la evolución del automóvil. Este es nuestro pequeño homenaje a todas las féminas han hecho historia.
Sylvia Longás.

Twitter: @sylvialongas -

Las mujeres más influyentes en la historia del automóvil

No están todas las que son, pero sí una parte muy representativa de las mujeres que han dejado huella en la historia del automóvil. Estas mujeres, algunas de ellas a la sombra de sus maridos, han contribuido al desarrollo del mundo del motor. Tenacidad, empeño, cariño, sexto sentido… han sido las claves del éxito de algunas féminas que, indirectamente, han marcado la historia del automóvil.

Anna Grossi. Nace el motor de cuatro tiempos a gas

La base del automóvil actual de gasolina fue el ciclo Otto de cuatro tiempos, que Nicolás Augusto Otto inventó tras muchos años de lucha. Esta es su historia:

Nicolás, a la muerte de su padre, ve como su nivel de vida desciende, tiene que dejar los estudios y dedicarse a vender productos alimentarios. Durante el carnaval de 1858, con 26 años de edad, conoce a una joven, Anna Grossi, de la que se enamora. Pero había un problema. El poder adquisitivo de la familia de Anna era muy superior al de Nicolás por lo que -situémonos en aquella época- si iba a ser su futura esposa no podía permitir no darle todas las comodidades a las que estaba acostumbrada.

En los años en que se desarrolla esta historia, hay que recordar, comienzan a tomar protagonismo y proliferar los grandes inventos (el telégrafo, el primer viaje en barco de vapor con 93 pasajeros y 150 toneladas de carga entre Bremen y Nueva York…).

Tras dos años de relaciones de Nicolás y Anna, surge la noticia de que el belga Etienne Lenoir ha conseguido hacer funcionar un motor con gas. Esta noticia llega a oídos de Nicolás que piensa en ser inventor, siempre con la idea de poder darle una mejor vida a su futura esposa. Así que convence a su hermano Guillermo para comprar un motor a Lenoir y perfeccionarlo, haciéndolo funcionar con alcohol, pero le denegaron la patente de su invento (1861) ya que la idea del sistema no era nueva. Nicolás, medio arruinado, desiste. Vuelve a la venta de café por el día, dedicando la noche a los inventos. Pero Anna no permanece al margen. Su empeño y fuerza consiguen que Nicolás, siempre animado por su compañera, vuelva a trabajar en el motor, hasta que, tras diez años, y de casualidad, logre que funcione. Era el año 1863 y acaba de nacer el motor de cuatro tiempos a gas. En ese momento, el ingeniero Langer se une al proyecto y Nicolás puede, por fin, casarse con Anna, tras muchos años de noviazgo, y fundar, junto a Langer, la fábrica de motores Deutz.

Emma Kurz y Berta Habermass. Primer automóvil que funciona con gasolina

Continúa la fiebre por la invención. En la nueva fábrica de Otto trabajan dos ingenieros: Daimler y Maybach.

Gottlieb Daimler era hijo de un panadero. Tras aprender el oficio de armero consigue una beca en la Escuela Industrial de Stuttgart. En 1865 se pone al frente de los talleres Bruderhaus Reutlinger, donde conoce a Guillermo Maybach, con quien inicia una gran amistad.

Daimler se casa con Emma Kurtz y en la boda Maybach se enamora de una de las amigas de Emma, Berta Habermass, con la que contrae matrimonio. Ambas ven la importancia y potencial del trabajo de sus maridos y la necesidad de que trabajen juntos, por lo que siempre actúan de mediadoras entre las múltiples disputan que, laboralmente, surgen entre ambos (eran muy tercos y testarudos).

Juntos, Daimler y Maybach, montan un pequeño taller en el jardín de la casa de Daimler (se despidieron de la fábrica de Deutz entre otros motivos porque Nicolás Otto y Daimler no se podían ni ver), y allí trabajan en el más riguroso de los secretos, en su nuevo proyecto de motor de gasolina (se especula que, aunque la historia ha considerado a Daimler como inventor del motor de gasolina, parece que fue Maybach quien, en ratos libres, lo había diseñado ya). Consiguen, en 1884, un motor que funciona con gasolina y pesa 40 kilogramos y que se bautiza con el nombre de “reloj de sobremesa”. Lo montan en un triciclo de madera que ellos construyen, pero ninguno de los dos se atreve a probar este nuevo artilugio. Sí lo hace el hijo de Daimler, Pablo, el 10 de noviembre de 1885 y, según la prensa de la época, fue toda una hazaña. Pero tanta dedicación al taller por parte de Daimler y Maybach comienza a despertar preocupación y malestar en las esposas, especialmente en Emma. Para compensarla de todos los berrinches y sufrimientos, su marido Daimler le sorprende el día de su 43 cumpleaños, el 23 de abril de 1886, con el regalo del primer automóvil que funciona con gasolina.

Berta Benz. Triciclo movido por un motor de gasolina

Ajeno a lo que le ocurría a Daimler y a Maybach, en una localidad cercana, Mannheim, otro inventor construye otro triciclo movido por un motor de gasolina: Carlos Benz.

Carlos se había también separado de la fábrica donde estaba trabajando para montar su propio taller en el jardín de su casa, y allí empieza a construir el motor Benz (1866). Tras fabricar su triciclo con motor, comprueba que no logra vender ni uno solo en Alemania, por lo que la penuria económica de la familia comienza a ser preocupante. Incluso llega a estar en la cárcel porque el triciclo hace mucho ruido y espanta a los caballos –le ponen incluso un policía en la puerta de su casa para que no saque a la calle su invento-. Así que, desesperado, decide encerrar su vehículo en un cuarto bajo llave.

La mujer de Benz, Berta Benz, no puede quedarse impasible sabiendo que lo que les iba a dar dinero, el invento de su marido, se iba muriendo poco a poco en un cuarto. Así que un día, a las 5 de la madrugada, se levanta sigilosamente y saca a empujones por la puerta trasera del jardín el vehículo. Coge a sus dos hijos, Eugenio de 15 años y Ricardo de 13, salen del pueblo y, a bordo del triciclo, se ponen en camino dirección a Pfrozheim (le separaban 120 km). En esta localidad es donde vive la abuela de los niños y todos los años pasan las vacaciones con ella.

Incontables son la vicisitudes y altercados que sufren por el camino, sobre todo a la hora de echar gasolina, ya que en aquel momento se consideraba un subproducto y sólo se vendía en las farmacias (para disolver pinturas y limpiar manchas). Así que cuando había que repostar, tenían que desplazarse hasta la farmacia más cercana y comprar los 5 litros que les vendían.

Por fin llegan a su destino, a las 10 de la noche, tras casi 15 horas de recorrido. Berta pone inmediatamente un telegrama a su marido, que debía estar algo preocupado, y le comunica que el triciclo ha llegado a Pfrozheim. Enseguida, Carlos comienza a tomarse interés por su invento y a ver que merece la pena.

Luisa Sarazin. Primera campaña publicitaria del automóvil

Desde 1886 a 1889, solamente se venden motores para impulsar pequeñas embarcaciones, y poco más, por lo que  Daimler piensa que la Exposición Universal de París, con la inauguración de la Torre Eiffel, va a ser un buen escaparate para presentar un automóvil distinto, de acero y ruedas con radios de alambre y el primer motor en V.

Daimler tiene un representante en París, pero fallece poco antes de la exposición. Su viuda, Luisa Sarazin, inteligente y muy guapa, decide continuar con el negocio de su marido y le comunica a Daimler sus intenciones. Pero éste se echa las manos a la cabeza (en aquella época era impensable que una mujer se dedicara a los negocios). Pero Luisa no se da por vencida. Así que coge el tren y se marcha a Alemania a entrevistarse personalmente con Daimler. Al final, éste, convencido de su capacidad, rectifica su postura inicial, le da la representación y se lleva dos motores a París para su venta. Ahora hay que vender el producto. Y a Luisa se le ocurre una brillante idea.

Conoce a Emilio Levassor, socio de una empresa de maquinaria, gran emprendedor y conocido entre la sociedad parisina de la época, al que convence para que muestre el automóvil fuera del recinto de la Exposición, a la vista del público. El espectáculo que logran crear es impresionante: ella, sobre una embarcación sobre el Sena (convenientemente adornada con guirnaldas) va sentada con todo su esplendor encima de un trono. Paralelo al río, coches montados por elegantes caballeros (en uno de ellos va Daimler) saludan a Luisa y junto a ellos el automóvil. Todo el mundo se entera del acontecimiento y lo que es más importante, la prensa cambia radicalmente su postura anti-automóvil. Comienza un negocio boyante que llevaría, siete años después, a ver circular por París 500 vehículos, gracias a la primera campaña publicitaria del automóvil ideada por esta mujer.

María Teresa de Filippis. Primera mujer en conducir un Fórmula 1

María Teresa de Filipis, con 32 años de edad, debutó en la Fórmula 1 en 1958, y pudo correr cuatro grandes premios con el mismo Ferrari con el que Juan Manuel Fangio se había alzado como Campeón del Mundo de Fórmula 1 en 1957. Su mejor posición fue 10º. En 1959 tuvo la oportunidad de subirse a un Fórmula 1 del equipo Porsche, en el que competía Jean Behra. El piloto francés falleció durante una carrera previa al GP de Alemania de 1959 y, tras esto, María Teresa de Filippis dejó definitivamente las carreras.

Posteriormente se convertiría en la vicepresidenta del Club Internacional de Antiguos Pilotos de Fórmula 1 en 1997 y presidió el Club de Maserati.

Maria Teresa, de origen italiano, se convirtió en la primera mujer en competir en la Fórmula 1. De hecho, sólo ella y Lella Lombardi pueden presumir de haber pilotado un monoplaza de la categoría élite durante un Gran Premio de F1, ya que otras lo han hecho como pilotos de reserva o probadoras, pero nunca en carrera.

María de Villota. Piloto de pruebas de F-1

María de Villota era piloto de pruebas del equipo Marussia de F-1 antes de sufrir un accidente en unos test y de fallecer en octubre de 2013. María empezó en el mundo del motor en 1996, con 16 años, en el karting y prácticamente toda su vida estuvo influida por su padre Emilio de Villota e incluso por su hermano Emilio de Villota, que le acompañó en sus primeros pasos en el mundo de los karts. María participó en la Superleague Fórmula con el monoplaza del Atlético de Madrid (entre 2009 y 2001), en las Euroseries 3000 (actual Auto GP), en la Fórmula 3 Española y en otro sinfín de categorías y carreras.

María de Villota era responsable de la Escuela de Pilotos Emilio de Villota, representante y embajadora del día de la Mujer de la Comunidad de Madrid y embajadora contra la Violencia de Género. También era miembro de la Comisión de Pilotos de la FIA, junto a Niguel Mansell, Sebastian Loeb y su presidente, Emerson Fitipaldi.

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