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Tour de España 2008

La prueba histórica más famosa de España cumplía su décima edición con un clásico recorrido por Andalucía, de Jerez a Málaga. Lástima que la lluvia desluciera parte del precioso trazado que pasaba también por Marbella y Granada.
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Tour de España 2008
Pocos auguraban éxito a una prueba histórica celebrada en un país con tan poca tradición automovilística y, además, de un nivel tan alto. Pero la apuesta de Carlos de Miguel y Patrick Peter —bautizada “Tour de España”— ha demostrado la fuerza de la afición y, ni en tiempos de crisis se ha visto seriamente afectada. Así cumplía este año su décima edición contando con sus patrocinadores más tradicionales (los relojes “Cuervo y Sobrinos” y la marca Alfa Romeo) y con el concurso de la Federación Andaluza y del RACE. Para la ocasión se trazó un recorrido cien por cien andaluz (que es lo que piden los extranjeros) esperando el buen tiempo habitual en la zona. Pero una semana de lluvias es impredecible en noviembre y afectó a la primera mitad del rallye. Realmente no hubo que suspender más que una especial, que tenía el asfalto muy deteriorado, manteniéndose el “road-book” íntegro, incluidos los tres circuitos a visitar: Jerez, Guadíx y el selecto Ascari.

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Tour España 2008

Sobre el húmedo albero del Real de la Feria de Jerez fueron alineándose casi un centenar de vehículos, destacando la nueva categoría “Pre-Guerra” que atraía media docena de coches repartidos entre Competición y Regularidad. A destacar los dos Talbot 105 de 1931 recién adquiridos por John Rushton, especialmente el alineado en carrera (ya visto en Le Mans Classic), rapidísimo en su configuración original. El restaurador español Pueche alineaba en Regularidad la mayoría de los otros: Delahaye 135, Alfa Romeo 1750, Lagonda 75, Jaguar SS100… y trabajo tendrá para dejarlos como estaban después de la “paliza”, de la que sólo el Alfa salió ileso. En cualquier caso, los “Pre-Guerra” rodaron al mismo ritmo de los demás y no retrasaron el ritmo del rallye, aportando una imagen muy positiva a la prueba. Entre los favoritos faltaba el Ford GT40 de los Mason-Styron, que no pudo ser trasladado desde Inglaterra… ¡porque no cabía en el remolque! Finalmente participaron a bordo de un Alpine A110 de la Escudería Repsol, que estuvo representada por media docena de coches en las dos categorías. Los otros favoritos en Competición eran nacionales (Villar, Serratosa, Arias, De Sousa, Ortega, Tarrero…) y extranjeros, con abundancia de profesionales (Serpaggi, Sheldon, Pearson, Monteverde, Entremont, Faure, Hurtgen…) a bordo de magníficos coches. Serpaggi pilotaba el Alpine 1800 “proto” del museo Renault, Guittard un Porsche 906, no faltaban varios Porsche RSR punteros, ni los veloces Jaguar E lightweight, ni los ligeros Lotus Elan, ni los potentes Ford Mustang y Chevrolet Corvette. Incluso había un AC Cobra para los alemanes Hinderer, ¡regalo sorpresa de 50 cumpleaños para Michael!

Un año más, la victoria absoluta debía recaer en un “Pre-66”, clase donde se alineaba también el TVR Griffit de los Serratosa, ganador el año anterior. Entre las curiosidades, se llevaba la palma el Citroën SM “Proto Corto” de 1970 del francés Daunat, perfectamente reconstruido. Con la intención de hacer más cómodo el Tour a los participantes, este año se pasaban dos noches en Jerez y dos en Granada, con abundante tiempo libre por las tardes y visitas turísticas, como una nocturna y privada a la Alhambra, centrándose en las mañanas la actividad deportiva de tramos y circuitos (salvo el de Jerez). La categoría de Competición comenzó muy disputada, pero fueron auto-eliminándose los primeros líderes. El Alpine de Serpaggi llegó primero hasta Ascari (segunda etapa), donde salió rebotado de la primera chicane y se desintegró contra el muro. El Porsche de su mayor rival, Faure, también rompió allí, dejando al Porsche 906 de Guittard en cabeza de la prueba. Para entonces, la mayor parte de los Jaguar E habían sufrido accidentes surcando las carreteras mojadas, dejando a los Porsche RSR supervivientes las plazas de honor. El del español Villar comenzó una feroz remontada en los conocidos tramos entre Marbella y Granada, cuando el asfalto se secó, pero su motor expiró en el circuito de Guadix, donde se lució otro español, Javier Ortega (Jaguar E). ¡Fue espectacular ver al Talbot de 1931 superando en los circuitos a Porsche y Jaguar! En el granadino reventó también la transmisión el mejor Corvette, así que Rafael Serratosa se afianzaba en cabeza de la clasificación “Pre-66” delante del Lotus de Sheldon, consiguiendo finalmente su segundo triunfo en el Tour de España. Segundo español en “Pre-66” fue Ortega, quinto. En la clasificación de todos los grupos confundidos el Porsche 906 fue el mejor, seguido del Porsche de Brigand y del Ferrari de los Entremont. La categoría de Regularidad fue dominada por los españoles, pese a la abundante presencia de especialistas portugueses, ingleses y alemanes. El sistema de medias se modificó este año, contando la organización con Juan Breda, que las fijaba en cada tramo pasando delante de los participantes, lo que fue especialmente útil cuando el suelo estaba mojado. En cualquier caso la tendencia fue hacia medias más rápidas que otros años, que hicieron correr de verdad a más de uno. En Regularidad Sport (con instrumentos mecánicos y relojes de aguja) el Ford Escort de Rico Avello-Suárez ganó con cierta holgura por delante del Lotus Elan de MOTOR CLÁSICO, que a su vez no fue inquietado por el Porsche 356 Carrera 2 del alemán Feichtinger. El nuevo BMW 3.0 CSI de Echave-Delgado acabó en cuarta posición y por delante del primer “Supersport” (sin instrumentos especiales), el Porsche 356 SC de Velasco-Morán, que superaron en la última mañana al Austin Healey del inglés Darcey. Entre los diez primeros también se clasificaron los españoles Montijano-Domecq (Alfa 2000 GTV).

Como siempre, el Tour incluyó altos impagables, como la plaza de toros de Antequera (desgraciadamente encharcada por la lluvia), la tradicional cena en el Carmen de los Mártires granadino o la visita a las bodegas jerezanas, con flamenco incluido. Todo para hacer la participación más agradable y lujosa, como le corresponde. Los ganadores de las distintas categorías recibieron, además de las clásicas “trompetas”, relojes “Cuervo y Sobrinos” a sumarse al de edición especial numerada que incluía la inscripción. Y el año que viene, más.
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