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Mercedes 190 SL Rallye

Aunque la marca de la estrella nunca pensó en un uso deportivo, el 190 SL fue –y sigue siendo- alineado en competición por algunos de sus propietarios, como el español Miguel Otegui.
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Mercedes 190 SL Rallye

La semejanza física con el laureado 300 SL –más que su verdadero potencial- condujo inevitablemente al roadster 190 al mundo de las carreras ya en los años 50. Podría decirse que se trataba de una “tradición familiar” que el pequeño de la casa no podía eludir… aún contra la opinión de sus propios “padres”. Porque, como se ha visto en artículos anteriores, el 190 SL tan sólo aprovechaba la estética de los 300 SL para introducirse en el mercado de los descapotables lúdicos de su tiempo. Ni por peso, ni por motor, ni por chasis estaba en ventaja alguna frente a sus rivales en los circuitos y rallyes.

Lento, pero fiable
Si algo tenía, era una fiabilidad a toda prueba… pero eso era insuficiente frente a los rápidos deportivos británicos e italianos y a sus compatriotas, los nuevos Porsche 356. No obstante, los “sportmen” norteamericanos pronto reclamaron a los concesionarios piezas especiales para competir en carreras de Club y del SCCA.

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Mercedes 190 SL Rallye

Tanto insistieron, que Mercedes tuvo que rendirse y catalogar una serie de recambios “Rennwagen” de competición, principalmente destinados a aligerar el vehículo: puertas de aluminio recortadas y sin ventanillas, saltavientos para eliminar el parabrisas, asientos de competición, arcos de seguridad… Sin parachoques y con los motores algo preparados, muchas unidades participaron sin demasiado éxito en competiciones al otro lado del Atlántico y -cómo no- en la propia Alemania. Sin embargo, la robustez del chasis monocasco y del motor de cuatro cilindros lo han convertido –hoy en día- en un coche muy apto para rallyes de Regularidad. Así pensó el piloto vasco Miguel Otegui, que importó de EE.UU. en 2004 este 190 SL y lo comenzó a restaurar en Cochera. Sin muchas referencias de preparaciones de época, el coche ha ido evolucionando (y sigue…) en función de las necesidades y de su participación asidua en rallyes de la categoría del Montecarlo. Así, un primitivo arco antivuelco ha dejado paso a una completa jaula de seguridad de seis puntos que, además, rigidifica la parte más débil de la carrocería abierta.

Esta ya había sido reforzada con soldadura durante la restauración (pensando en su uso deportivo) y aligerada de todo lo superfluo, como los pesados parachoques. Además se le añadió el “hardtop” de chapa, mucho más práctico para rallyes donde llueve o… ¡hay 10 grados bajo cero! Tampoco se trataba de fabricar un inexistente Mercedes de rallyes, sino de preparar una especie de “Grupo 1”. Por ello se conservaron (previa reparación)
los elementos de suspensión originales, muelles incluidos (que permiten regulación de altura), montando unos amortiguadores Koni más eficaces y unos buenos neumáticos sobre las llantas de chapa de serie: de sección 185 para seco y de 175 (de contacto) para nieve.

Lo que sí se modificaron fueron los frenos, permitiéndose la “licencia” de sustituir los tambores delanteros por discos procedentes del 230 “Pagoda”. Y, si había mejores frenos ¡podría haber más caballos!

En Cochera se probaron distintas evoluciones del motor. Su tipo M121 de 1,9 litros dispone de cigüeñal, bielas y pistones aligerados y equilibrados, de mayor relación de compresión y de una culata más pulida. Se mantienen los tamaños de las válvulas, pero el árbol de levas es distinto, con mayor cruce, realizado por Iresa a las especificaciones de Cochera. De hecho, hay varios distintos para rallye o circuito. Los carburadores
Solex dejaron sitio a los Weber y, tras probarse varios tamaños, ahora monta dos 40 horizontales de doble cuerpo conectados a la “salchicha” o pulmón de aire de serie, sin el cual el motor no respira bien. Esto es fácilmente comprobable nada más arrancarlo: sube de vueltas más rápidamente que el propulsor de calle y, allí donde éste se encuentra cómodo, el de competición empieza a “tirar”.

Entre 3.000 y 6.000 rpm el nuevo árbol y la generosa admisión proporcionan unos caballos extra que permiten “ir de carreras” aprovechando mejor el abierto cambio de serie. ¡Lástima que no haya una relación cerrada o cinco marchas! En cualquier caso, el grupo corto final permite disfrutar al máximo de la potencia disponible y, aunque supera los 1.000 Kg de peso, éste 190 SL sí se comporta como un verdadero deportivo, bramando por el tubo de escape (con colectores de serie, pero sin silenciosos). No se puede decir que sobren los caballos, pero ahí hay más de los 105 de serie, aunque sólo sean 10 ó 15 más; y mucho más disponibles en todo momento.

 

Además, el coche vira más plano gracias a las suspensiones retocadas y a la rigidez y adherencia de los neumáticos ¡qué bien le vendría un autoblocante! Aunque la dirección sigue siendo la de serie (y con la holgura de serie, que dicen los especialistas) es mucho más fácil dirigirlo gracias a unos preciosos asientos baquet “a la antigua” que sujetan bien el cuerpo. Ha costado llegar hasta ellos superando la barra lateral de la jaula pero, ya sentado, el habitáculo resulta amplio y confortable, presidido por un volante Nardi en posición convexa. El techo duro transforma completamente el Roadster en un Coupé, aunque se descapote accionando sólo cinco o seis palanquitas cromadas. En el interior,

Otegui dispone de soportes para todos los instrumentos de regularidad, iluminación para el copiloto, una consola auxiliar para los interruptores y fusibles, extintor… todo lo necesario para un Montecarlo. Y el maletero es suficientemente grande para alojar varias ruedas de repuesto y herramientas. Debajo va el depósito de gasolina que, con 65 litros, permite una holgada autonomía. Una idea de la solidez del coche la da el hecho de que la preparación sólo se haya centrado en los escasos puntos débiles y en ganar prestaciones (frenada, motor…), además de en la seguridad pasiva. El resto no hace falta. Varios Rallyes de Montecarlo sucesivos, entre otras pruebas de carretera, avalan lo acertado de la elección y del dicho “un Mercedes siempre es un Mercedes”.

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