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Prueba de 200.000 km al Peugeot 308 1.2 PureTech 130 CV: ¡objetivo logrado!

Objetivo conseguido: de los 100.000 km inicialmente previstos decidimos doblar hasta los 200.000 km nuestra prueba al Peugeot 308 1.2 PureTech y estas han sido nuestras conclusiones.
Luis Miguel Vitoria.

Twitter: @luismivitoria |

Prueba de 200.000 km al Peugeot 308 1.2 PureTech 130 CV: ¡objetivo logrado!
Prueba de 200.000 km al Peugeot 308 1.2 PureTech 130 CV: ¡objetivo logrado!

Es momento de sacar conclusiones en nuestra prueba de larga duración a bordo del Peugeot 308 1.2 PureTech de 130 CV. Al final, han acabado siendo el doble de kilómetros de los que, inicialmente, habíamos previsto: el estado de forma del Peugeot 308 al alcanzar los 100.000 km nos invitó a doblar la apuesta e ir hasta donde nadie suele llegar. El objetivo era doble, comprobar cómo envejecía en un uso intenso y exigente este compacto de Peugeot y despejar todo tipo de dudas sobre la durabilidad de los motores tricilíndricos de PSA que se montan en el 308. En nuestro caso, un 1.2 PureTech de 130 CV que, adelantemos, han finalizado los 200.000 kilómetros aportando resultados dinámicos semejantes a los del primer día, al igual que ha venido ocurriendo en cada una de las numerosas tomas de datos que hemos efectuado durante este camino y de las que hemos ido dando cuenta en nuestras publicaciones. 

Arrancábamos en julio de 2014 con el Peugeot 308 1.2 PureTech 130 Allure ya generosamente rodado —7.187 kilómetros figuraban en su instrumentación—, si bien con anterioridad —a los 2.130 kilómetros— ya había pasado esa misma unidad por nuestras manos y las de nuestro Centro Técnico

Peugeot 308 PureTechPeugeot 308 1.2 PureTech 130 CV: más de 420 usos

Desde entonces han sido 167 los viajes y desplazamientos de medio y largo recorrido emprendidos —los de unas horas de uso y cortos recorridos urbanos e interurbanos, más de 250 adicionales— por más de 100 personas distintas de la plantilla de Motorpress Ibérica, los que se han llevado a cabo. Entre quienes se han puesto a los mandos del 308, por supuesto, no sólo redactores y técnicos de las revistas y páginas web de la casa, también confeccionadores, fotógrafos, administrativos, comerciales…

Todos han sido protagonistas de una rotación casi continua con el propósito de conseguir que estuviera detenido el menor tiempo posible. De hecho, lo hemos conseguido porque, exceptuando la ausencia más larga de manos de la redacción —un mes, de enero a febrero de 2016, en el que lo cedimos a Peugeot con 121.000 km para que lo trasladase hasta su pista de pruebas de Belchamp (Francia), donde se puso de ejemplo en un evento de la calidad constructiva del 308 frente a 80 periodistas de 21 países—, no ha habido día a lo largo de esos meses en los que no haya realizado algún kilómetro. 

Puegeot 308 1.2 PureTech 130 CVObviamente, ha tocado parar para acudir a las preceptivas revisiones que efectuamos cada 20.000 km en taller oficial —la primera, en Guadalajara; el resto en la concesión de Las Tablas, en Madrid— y cuando ha sido necesario reparar pequeños impactos: un golpe contra un bolardo en una puerta, el atropello de una liebre (quizá un conejo: no quedó rastro de él para identificarlo) que hizo saltar por los aires parte de la zona baja frontal y, por poco, no afectó al radar del control de velocidad de crucero. También hubo de reponerse un piloto trasero roto o un par de sensores de aparcamiento al estacionar, sin medir bien las distancias, contra alguna pared. 

Peugeot 308 1.2 PureTech 130 CVAprovechando las revisiones periódicas hemos intentado solventar pequeñas incidencias mecánicas, como un sensor de ABS fuera de uso por la suciedad que nos dio algunos quebraderos de cabeza al inutilizar desde éste hasta el freno de estacionamiento,  un manguito del intercooler fisurado al borde de los 100.000 km, la electroválvula que controla el desfase del árbol de escape, la cámara de marcha atrás —sustituida por una de mayor luminosidad— y distintas reprogramaciones del equipo de sonido con el propósito de eliminar la espontánea permanencia en mute del mismo. El uso de llantas de 18”, inherentes al acabado más alto, indiscutiblemente proporciona al 308 un empaque mayor que unas más pequeñas y, también, afecta al dinamismo, pero tiene como contrapartida una mayor posibilidad de golpes y roces con bordillos o, incluso, baches. De hecho, las llantas fueron, por la falta de atención durante la conducción en todos los casos, uno de los puntos débiles del 308, hasta el punto de que, a lo largo de 200.000 km, hubo de sustituir dos de ellas. 

Peugeot 308 1.2 PureTech 130 CV: cambios de neumáticos

En cuanto a los neumáticos, la primera pareja se sustituyó a los 33.000 km; para a los 60.000 ser cambiados simultáneamente las cuatro ruedas. Este juego alcanzaría hasta los 120.000 km, del mismo modo que el siguiente nos alcanzó hasta el final de la prueba. Hemos utilizado mayoritariamente Michelin Pilot Sport 3, aunque uno de los cambios (el de los 60.000 a los 120.000 km) se hizo a Pirelli Cinturato P7. 

El juego original de amortiguadores y uno más, además de los tres de discos —los que sustituían a los montados en fábrica quedaron alabeados sorprendentemente pronto, lo que achacamos a un problema puntual de materiales más que de mal uso, del que se hizo cargo la garantía—, además de los consiguientes juegos de filtros de aire, aceite, habitáculo o, particularmente, bujías —esencial cumplir con el momento del cambio que aconseja la marca para seguir disfrutando de todas las virtudes del 1.2— nos permitieron llevar adelante la prueba. Igual que el kit de distribución que sustituimos al alcanzar los 180.000 km en la revisión más costosa de todas: estuvo presupuestada en algo menos de 600 euros. El resto, 160 euros para aquellas que no conllevaban cambio de bujías, 230 en las que sí se sustituían o era necesario hacer también lo mismo con filtros de aire y habitáculo. 

Peugeot 308 1.2 PureTech: casi 13.000 litros de gasolina

En el capítulo de costes hay hacer mención a los 12.815 litros de gasolina que repostamos a lo largo de esos 200.000 km (en realidad, 193.000 pues recordemos que arrancamos con algo más de 7.000 km): con fluctuaciones, arriba y abajo, finalmente logramos fijar una media de 6,6 l/100 km reales, un resultado muy razonable teniendo en cuenta que buena parte de los recorridos discurrieron por vías rápidas y a alta velocidad. El gasto en esta partida ha sido de unos 15.540 euros. 

Peugeot 308 1.2 PureTech 130 CVRealizamos dos pasos por ITV, para certificar el buen funcionamiento del coche. Del mismo modo que, en seis ocasiones, el Peugeot 308 1.2 PureTech de 130 CV pasó por manos de nuestro Centro Técnico. La persistente uniformidad de los resultados dice mucho del consistente estado de forma de su motor. De hecho, la variación entre la mejor y la peor aceleración de 0 a 1.000 mes de 0,8 segundos y se produjo, curiosamente entre los primeros 20.000 kilómetros; la de sonoridad a 120 km/h es de 1,4 dBA —y en el mismo período— y el consumo en carretera ha oscilado entre los 5,9 y los 6,5 l/100 km en nuestras mediciones normalizadas. En ciudad, la variación es incluso menor, de entre 7,2 y 8,1 l/100 km; mientras que a 120 km/h aún osciló menos: entre 6,8 y 7,2 l/100 km —con 7 l/100 km de media comprobada, que coinciden con los 6,6 l/100 km del ordenador, siempre algo optimista. 

En el banco, la mayor potencia del motor fueron los 145,1 CV obtenidos a los 50.000 km, si bien la media de todos los pasos por él fue de 141,3 CV: homogeneidad manda.

Casi unánimemente, los diversos conductores han alabado el motor por su rendimiento y por lo positivamente que afecta al agrado de conducción, expresando su sorpresa por la baja cilindrada o sus tres cilindros a tenor de su comportamiento. Claves para que el 1,2 litros mantenga esos altos niveles de competencia es el buen estado de las bujías, del mismo modo que hemos podido detectar lo mucho que al comportamiento del 308 le afectan los desgastes, llegados a un punto de exceso, de amortiguadores y ruedas. Con todo, tanto en el test del alce, como en el eslalon siempre ha obtenido de nota media un notable. Un aspecto también altamente ponderado por los conductores ha sido la calidad de rodadura, que hace que se retrase la aparición del cansancio durante la conducción; e, incluso, lo divertido que pueden ser los kilómetros en una conducción «al ataque» de seleccionarse el modo sport. Por supuesto también la abundancia de buenos detalles, espacio o equipamiento en esta versión Allure. 

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