Publicidad

Volkswagen Touareg 3.0 V6 TDI

El Touareg es de esos vehículos a los que su estética les hace poca justicia. Y no decimos esto porque el coche resulte feo, ahí están las fotos, sino porque bajo tan refinado envoltorio nos encontramos con un producto que ofrece mucho, muchísimo más que sólo imagen. No pierdas detalle de nuestras impresiones después de una prueba de larga duración.
-
Volkswagen Touareg 3.0 V6 TDI
Su calidad de realización, sus múltiples posibilidades de motorización, la abundante tecnología que incorpora, su confort, habitabilidad y capacidades dinámicas, componen un conjunto que da como resultado uno de los productos más «redondos» y apetecibles del mercado: el Volkswagen Touareg 3.0 V6 TDI.

Galería relacionada

Volkswagen Touareg: en campo

Además, Apartados como su calidad de realización y equipamiento de serie lo colocan de pleno derecho dentro del segmento de los SUV de representación, en especial si optamos por dotarlo del paquete +Motion, que añade al control de estabilidad, bloqueo electrónico del diferencial y control de tracción con los que viene equipado de origen el coche, una tapicería de cuero, los faros Bi-Xenon y el sistema de regulación de velocidad Tempomat.

Es más, si como ocurría con nuestra unidad de pruebas podemos añadir la suspensión neumática CDC regulable en altura, el control de velocidad adaptativo ACC, o el control de cambio de carril, nos estaremos haciendo con los servicios de uno de los más agradables aliados que podamos encontrar para viajar, y tanto más cuantos más kilómetros haya que realizar. Una de las estrellas del VW Touareg que hemos probado es su motor. El V6 turbodiesel es un auténtico dechado de fuerza y suavidad, atributos que, aunque parezcan contrapuestos, se dan la mano en este coche, lo que le proporciona un atractivo mayor si cabe. Si en los apartados de prestaciones y habitabilidad queda claro que los ocupantes del Touareg V6 TDI disfrutan de un coche muy satisfactorio, esa agradable sensación se ve potenciada por un equipamiento en el que ya de partida se dispone de numerosos elementos diseñados para hacernos muy agradable el viaje. Tras completar esta prueba debemos reconocer que las sensaciones al volante apenas variaron, y el coche seguía haciendo gala de un andar muy brillante. No obstante, el crono es un juez inapelable que puso de manifiesto que su rendimiento había descendido con el paso de los kilómetros, en especial por lo que a las aceleraciones puras se refiere.

Refiriéndonos los tiempos de aceleración, la pérdida es mínima, ya que en el peor de los casos, la medición del tiempo que se invierte en pasar de 0 a 100 km/h, el coche apenas se vuelve 4 décimas de segundo más lento. Como se ve, una cifra que, en término de sensaciones al volante, habría que ser un piloto de Fórmula 1 para apreciarla. Algo parecido ocurre con la capacidad para adelantar. Las distancias y los tiempos empleados son un poco menos favorables que en las mediciones realizadas al inicio de esta prueba de larga duración. Pero, nuevamente, las diferencias son tan cortas que resultan inapreciables para el conductor. De hecho, las variaciones son tan ligeras que bien pudieran deberse a las condiciones climáticas en las que se realizaron una y otra medición. Puede que haya quien piense que con su tamaño, el Touareg debería dar, como ocurre con algunos de sus rivales directos, la posibilidad de disfrutar de hasta siete plazas. Y eso es cierto, pero es la única pega que puede ponérsele en este apartado, porque si algo le sobra al coche, es espacio. Otro factor que parece reafirmar el peso de la climatología en los resultados alcanzados al inicio y fin de la prueba lo encontramos en las cifras de recuperaciones, ya que las cifras son prácticamente calcadas.

Lo que sí han notado los 15.000 kilómetros de rodaje realizados han sido los consumos. Los menores rozamientos internos debidos al mejor acople entre las diferentes piezas del motor producen menores resistencias y, en consecuencia, menos pérdidas térmicas. El resultado es un mejor aprovechamiento del combustible, como han puesto de manifiesto los consumos más ajustados que se han alcanzado al final de la prueba. Ciertamente la mejora en 22 kilómetros de la autonomía del coche no es mucha, pero tacita a tacita... Otro apartado al que parece haberle sentado bien el paso de los kilómetros es el de la rumorosidad. Las cifras que ha arrojado el sonómetro son algo más favorables, y esto es tanto más agradable cuanto que el coche ya resultaba extremadamente silencioso al inicio de la prueba. Saltando a la zona de carga, hay que reconocer que su volumen de 540 litros si se utilizan todas las plazas, es uno de los más generosos del segmento. Además, sus formas muy planas y sin salientes permiten aprovecharlo al máximo. Por lo que se refiere al bastidor, las suspensiones neumáticas opcionales que incorporaba nuestro protagonista se han mantenido imperturbables a lo largo de todo nuestro periplo. En cualquiera de sus tres posiciones (confort, auto y sport) el coche mantuvo un comportamiento ejemplar y sumamente aplomado, incluso en la posición de amortiguación más suave. En el polo opuesto encontramos al equipo de frenos. Vaya por delante que sigue manteniendo unas distancias de parada cortas, en especial si tenemos en cuenta el peso del coche. No obstante, perdieron algo de rendimiento. Ciertamente la diferencia no es mucha ya que la frenada se alargó en poco más de cuatro metros para detenerse desde 120 km/h, pero esa distancia puede marcar la diferencia entre un susto y un accidente. Su calidad de realización, sus múltiples posibilidades de motorización, la abundante tecnología que incorpora, su confort, habitabilidad y capacidades dinámicas, componen un conjunto que da como resultado uno de los productos más «redondos» y apetecibles del mercado: el Volkswagen Touareg 3.0 V6 TDI. Además, Apartados como su calidad de realización y equipamiento de serie lo colocan de pleno derecho dentro del segmento de los SUV de representación, en especial si optamos por dotarlo del paquete +Motion, que añade al control de estabilidad, bloqueo electrónico del diferencial y control de tracción con los que viene equipado de origen el coche, una tapicería de cuero, los faros Bi-Xenon y el sistema de regulación de velocidad Tempomat.

Es más, si como ocurría con nuestra unidad de pruebas podemos añadir la suspensión neumática CDC regulable en altura, el control de velocidad adaptativo ACC, o el control de cambio de carril, nos estaremos haciendo con los servicios de uno de los más agradables aliados que podamos encontrar para viajar, y tanto más cuantos más kilómetros haya que realizar. Una de las estrellas del VW Touareg que hemos probado es su motor. El V6 turbodiesel es un auténtico dechado de fuerza y suavidad, atributos que, aunque parezcan contrapuestos, se dan la mano en este coche, lo que le proporciona un atractivo mayor si cabe. Si en los apartados de prestaciones y habitabilidad queda claro que los ocupantes del Touareg V6 TDI disfrutan de un coche muy satisfactorio, esa agradable sensación se ve potenciada por un equipamiento en el que ya de partida se dispone de numerosos elementos diseñados para hacernos muy agradable el viaje. Tras completar esta prueba debemos reconocer que las sensaciones al volante apenas variaron, y el coche seguía haciendo gala de un andar muy brillante. No obstante, el crono es un juez inapelable que puso de manifiesto que su rendimiento había descendido con el paso de los kilómetros, en especial por lo que a las aceleraciones puras se refiere.

Refiriéndonos los tiempos de aceleración, la pérdida es mínima, ya que en el peor de los casos, la medición del tiempo que se invierte en pasar de 0 a 100 km/h, el coche apenas se vuelve 4 décimas de segundo más lento. Como se ve, una cifra que, en término de sensaciones al volante, habría que ser un piloto de Fórmula 1 para apreciarla. Algo parecido ocurre con la capacidad para adelantar. Las distancias y los tiempos empleados son un poco menos favorables que en las mediciones realizadas al inicio de esta prueba de larga duración. Pero, nuevamente, las diferencias son tan cortas que resultan inapreciables para el conductor. De hecho, las variaciones son tan ligeras que bien pudieran deberse a las condiciones climáticas en las que se realizaron una y otra medición. Puede que haya quien piense que con su tamaño, el Touareg debería dar, como ocurre con algunos de sus rivales directos, la posibilidad de disfrutar de hasta siete plazas. Y eso es cierto, pero es la única pega que puede ponérsele en este apartado, porque si algo le sobra al coche, es espacio. Otro factor que parece reafirmar el peso de la climatología en los resultados alcanzados al inicio y fin de la prueba lo encontramos en las cifras de recuperaciones, ya que las cifras son prácticamente calcadas.

Lo que sí han notado los 15.000 kilómetros de rodaje realizados han sido los consumos. Los menores rozamientos internos debidos al mejor acople entre las diferentes piezas del motor producen menores resistencias y, en consecuencia, menos pérdidas térmicas. El resultado es un mejor aprovechamiento del combustible, como han puesto de manifiesto los consumos más ajustados que se han alcanzado al final de la prueba. Ciertamente la mejora en 22 kilómetros de la autonomía del coche no es mucha, pero tacita a tacita... Otro apartado al que parece haberle sentado bien el paso de los kilómetros es el de la rumorosidad. Las cifras que ha arrojado el sonómetro son algo más favorables, y esto es tanto más agradable cuanto que el coche ya resultaba extremadamente silencioso al inicio de la prueba. Saltando a la zona de carga, hay que reconocer que su volumen de 540 litros si se utilizan todas las plazas, es uno de los más generosos del segmento. Además, sus formas muy planas y sin salientes permiten aprovecharlo al máximo. Por lo que se refiere al bastidor, las suspensiones neumáticas opcionales que incorporaba nuestro protagonista se han mantenido imperturbables a lo largo de todo nuestro periplo. En cualquiera de sus tres posiciones (confort, auto y sport) el coche mantuvo un comportamiento ejemplar y sumamente aplomado, incluso en la posición de amortiguación más suave. En el polo opuesto encontramos al equipo de frenos. Vaya por delante que sigue manteniendo unas distancias de parada cortas, en especial si tenemos en cuenta el peso del coche. No obstante, perdieron algo de rendimiento. Ciertamente la diferencia no es mucha ya que la frenada se alargó en poco más de cuatro metros para detenerse desde 120 km/h, pero esa distancia puede marcar la diferencia entre un susto y un accidente.

Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar la navegación, mostrarte contenido relacionado con tus preferencias y recopilar información estadística. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información.