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Toyota Land Cruiser 4x4 VX R-Edition

Toyota Motorsport ha desarrollado especialmente para este 4x4 una centralita adicional que, a base de cambiar el mapeado de la inyección y reajustar los parámetros de los sensores, mejora notablemente el rendimiento. Ahora el motor del Toyota Land Cruiser ofrece 30 CV más y 100 Nm extra que la versión anterior.
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Toyota Land Cruiser 4x4 VX R-Edition
En pocas ocasiones un cambio tan "pequeño” ha modificado tanto el carácter de un 4x4. El resto de la prueba del Toyota Land Cruiser R-Edition podría resumirse en que, por lo demás, no hay modificaciones, salvo en la tarifa de precios, que en las dos versiones que reciben esta nueva gestión electrónica (acabados VX y VXL en caja larga exclusivamente, con cambio manual o automático) lo ven incrementado en 1.600 euros. Puntualizaremos también que en toda la gama se sigue manteniendo la motorización de 173 CV y en acabados GX, KX y KXR por el momento no está pensado introducir una variante R-Edition.
Si ya la versión de 173 CV del Toyota Land Cruiser se mostraba bien “proporcionada” técnica y dinámicamente, ahora, con el mismo peso y 30 CV más, puede decirse que esta muy, pero que muy bien. El que Toyota haya dado una nueva “vuelta de chip” a su motor obedece, sobre todo, a que quieren posicionar mejor al Land Cruiser no sólo entre los 4x4 de nueva generación, también se busca acercarlo más aun al nicho del mercado en el que hasta ahora no se identificaba este modelo. Toyota no oculta que su idea es plantar cara a SUV como el Volkswagen Touareg, el Audi Q7 o el Mercedes ML en las versiones con una potencia que ronda los 200 CV. Y es que está demostrado que los caballos, es algo en lo que el cliente se fija mucho a la hora de decantarse por uno u otro modelo.

Que el motor del Toyota resulta mucho más brioso es algo que se aprecia desde el primer kilómetro que recorre uno a sus mandos. Más que “andar más”, lo que se aprecia es una curva de potencia mucho más llena en todos los regímenes, lo que en consecuencia hace que tengamos que usar mucho menos el cambio de marchas y esto se traduce en un considerable ahorro de combustible -casi un litro menos-. Nuestra unidad de pruebas era de cambio manual, el seis marchas de Toyota, órgano que, como no se le ha modificado, incluso en la sexta marcha se muestra algo corto de desarrollos. En el Toyota Land Cruiser R-Edition no encontramos prácticamente demora en la entrega de potencia. Apenas se aprecia el “efecto turbo”, el motor recupera con una facilidad pasmosa sin necesidad de bajar de marcha. Esto en adelantamientos se cifra en más de un segundo de media en todos los casos. Y ya puestos ha hablar de cifras de prestaciones el Land Cruiser R-Edition gana a su “homologo” sin este calificativo por 1,5 segundos en el 0 a 100 km/h y casi uno en el 0-400 m y en el 0-1.000 m. La gran cantidad de ayudas electrónicas de este modelo: control de descensos y de retroceso en cuesta, control de estabilidad y tracción, su excelente sistema de tracción 4x4 con diferencial central Torsen mecánico, y hasta las ya de por si destacadas cotas todoterreno, han recibido de buena gana la inyección de potencia.

Por donde antes había que pasar en segunda marcha, ahora se hace en tercera. Donde antes se dudaba ante un obstáculo sorpresa, ahora basta con pisar el acelerador si necesidad de reducir. Y en situaciones límite, por ejemplo ascendiendo dunas o cortafuegos, llegar a la cresta o quedarnos en el intento también se ve marcado por la mayor capacidad del motor. Y no es sólo gracias a la potencia extra, si no a la suavidad con la que el motor 3 litros de Toyota la entrega. Mención especial también para el excelente equipo de frenos de esta versión que, a pesar de no anunciarse cambios, ha mejora sensiblemente los resultados obtenidos en versiones de 173 CV. También el equipo de suspensión ha demostrado digerir bien en toda situación el incremento de rendimiento del motor. Suave, pero con tacto, y sin llegar a hacer tope ni siquiera sometiéndoles al duro trato que muestran las fotos de esta prueba, se quejaron en ningún momento. En pocas ocasiones un cambio tan "pequeño” ha modificado tanto el carácter de un 4x4. El resto de la prueba del Toyota Land Cruiser R-Edition podría resumirse en que, por lo demás, no hay modificaciones, salvo en la tarifa de precios, que en las dos versiones que reciben esta nueva gestión electrónica (acabados VX y VXL en caja larga exclusivamente, con cambio manual o automático) lo ven incrementado en 1.600 euros. Puntualizaremos también que en toda la gama se sigue manteniendo la motorización de 173 CV y en acabados GX, KX y KXR por el momento no está pensado introducir una variante R-Edition. Si ya la versión de 173 CV del Toyota Land Cruiser se mostraba bien “proporcionada” técnica y dinámicamente, ahora, con el mismo peso y 30 CV más, puede decirse que esta muy, pero que muy bien. El que Toyota haya dado una nueva “vuelta de chip” a su motor obedece, sobre todo, a que quieren posicionar mejor al Land Cruiser no sólo entre los 4x4 de nueva generación, también se busca acercarlo más aun al nicho del mercado en el que hasta ahora no se identificaba este modelo. Toyota no oculta que su idea es plantar cara a SUV como el Volkswagen Touareg, el Audi Q7 o el Mercedes ML en las versiones con una potencia que ronda los 200 CV. Y es que está demostrado que los caballos, es algo en lo que el cliente se fija mucho a la hora de decantarse por uno u otro modelo.

Que el motor del Toyota resulta mucho más brioso es algo que se aprecia desde el primer kilómetro que recorre uno a sus mandos. Más que “andar más”, lo que se aprecia es una curva de potencia mucho más llena en todos los regímenes, lo que en consecuencia hace que tengamos que usar mucho menos el cambio de marchas y esto se traduce en un considerable ahorro de combustible -casi un litro menos-. Nuestra unidad de pruebas era de cambio manual, el seis marchas de Toyota, órgano que, como no se le ha modificado, incluso en la sexta marcha se muestra algo corto de desarrollos. En el Toyota Land Cruiser R-Edition no encontramos prácticamente demora en la entrega de potencia. Apenas se aprecia el “efecto turbo”, el motor recupera con una facilidad pasmosa sin necesidad de bajar de marcha. Esto en adelantamientos se cifra en más de un segundo de media en todos los casos. Y ya puestos ha hablar de cifras de prestaciones el Land Cruiser R-Edition gana a su “homologo” sin este calificativo por 1,5 segundos en el 0 a 100 km/h y casi uno en el 0-400 m y en el 0-1.000 m. La gran cantidad de ayudas electrónicas de este modelo: control de descensos y de retroceso en cuesta, control de estabilidad y tracción, su excelente sistema de tracción 4x4 con diferencial central Torsen mecánico, y hasta las ya de por si destacadas cotas todoterreno, han recibido de buena gana la inyección de potencia.

Por donde antes había que pasar en segunda marcha, ahora se hace en tercera. Donde antes se dudaba ante un obstáculo sorpresa, ahora basta con pisar el acelerador si necesidad de reducir. Y en situaciones límite, por ejemplo ascendiendo dunas o cortafuegos, llegar a la cresta o quedarnos en el intento también se ve marcado por la mayor capacidad del motor. Y no es sólo gracias a la potencia extra, si no a la suavidad con la que el motor 3 litros de Toyota la entrega. Mención especial también para el excelente equipo de frenos de esta versión que, a pesar de no anunciarse cambios, ha mejora sensiblemente los resultados obtenidos en versiones de 173 CV. También el equipo de suspensión ha demostrado digerir bien en toda situación el incremento de rendimiento del motor. Suave, pero con tacto, y sin llegar a hacer tope ni siquiera sometiéndoles al duro trato que muestran las fotos de esta prueba, se quejaron en ningún momento. En pocas ocasiones un cambio tan "pequeño” ha modificado tanto el carácter de un 4x4. El resto de la prueba del Toyota Land Cruiser R-Edition podría resumirse en que, por lo demás, no hay modificaciones, salvo en la tarifa de precios, que en las dos versiones que reciben esta nueva gestión electrónica (acabados VX y VXL en caja larga exclusivamente, con cambio manual o automático) lo ven incrementado en 1.600 euros. Puntualizaremos también que en toda la gama se sigue manteniendo la motorización de 173 CV y en acabados GX, KX y KXR por el momento no está pensado introducir una variante R-Edition. Si ya la versión de 173 CV del Toyota Land Cruiser se mostraba bien “proporcionada” técnica y dinámicamente, ahora, con el mismo peso y 30 CV más, puede decirse que esta muy, pero que muy bien. El que Toyota haya dado una nueva “vuelta de chip” a su motor obedece, sobre todo, a que quieren posicionar mejor al Land Cruiser no sólo entre los 4x4 de nueva generación, también se busca acercarlo más aun al nicho del mercado en el que hasta ahora no se identificaba este modelo. Toyota no oculta que su idea es plantar cara a SUV como el Volkswagen Touareg, el Audi Q7 o el Mercedes ML en las versiones con una potencia que ronda los 200 CV. Y es que está demostrado que los caballos, es algo en lo que el cliente se fija mucho a la hora de decantarse por uno u otro modelo.

Que el motor del Toyota resulta mucho más brioso es algo que se aprecia desde el primer kilómetro que recorre uno a sus mandos. Más que “andar más”, lo que se aprecia es una curva de potencia mucho más llena en todos los regímenes, lo que en consecuencia hace que tengamos que usar mucho menos el cambio de marchas y esto se traduce en un considerable ahorro de combustible -casi un litro menos-. Nuestra unidad de pruebas era de cambio manual, el seis marchas de Toyota, órgano que, como no se le ha modificado, incluso en la sexta marcha se muestra algo corto de desarrollos. En el Toyota Land Cruiser R-Edition no encontramos prácticamente demora en la entrega de potencia. Apenas se aprecia el “efecto turbo”, el motor recupera con una facilidad pasmosa sin necesidad de bajar de marcha. Esto en adelantamientos se cifra en más de un segundo de media en todos los casos. Y ya puestos ha hablar de cifras de prestaciones el Land Cruiser R-Edition gana a su “homologo” sin este calificativo por 1,5 segundos en el 0 a 100 km/h y casi uno en el 0-400 m y en el 0-1.000 m. La gran cantidad de ayudas electrónicas de este modelo: control de descensos y de retroceso en cuesta, control de estabilidad y tracción, su excelente sistema de tracción 4x4 con diferencial central Torsen mecánico, y hasta las ya de por si destacadas cotas todoterreno, han recibido de buena gana la inyección de potencia.

Por donde antes había que pasar en segunda marcha, ahora se hace en tercera. Donde antes se dudaba ante un obstáculo sorpresa, ahora basta con pisar el acelerador si necesidad de reducir. Y en situaciones límite, por ejemplo ascendiendo dunas o cortafuegos, llegar a la cresta o quedarnos en el intento también se ve marcado por la mayor capacidad del motor. Y no es sólo gracias a la potencia extra, si no a la suavidad con la que el motor 3 litros de Toyota la entrega. Mención especial también para el excelente equipo de frenos de esta versión que, a pesar de no anunciarse cambios, ha mejora sensiblemente los resultados obtenidos en versiones de 173 CV. También el equipo de suspensión ha demostrado digerir bien en toda situación el incremento de rendimiento del motor. Suave, pero con tacto, y sin llegar a hacer tope ni siquiera sometiéndoles al duro trato que muestran las fotos de esta prueba, se quejaron en ningún momento. En pocas ocasiones un cambio tan "pequeño” ha modificado tanto el carácter de un 4x4. El resto de la prueba del Toyota Land Cruiser R-Edition podría resumirse en que, por lo demás, no hay modificaciones, salvo en la tarifa de precios, que en las dos versiones que reciben esta nueva gestión electrónica (acabados VX y VXL en caja larga exclusivamente, con cambio manual o automático) lo ven incrementado en 1.600 euros. Puntualizaremos también que en toda la gama se sigue manteniendo la motorización de 173 CV y en acabados GX, KX y KXR por el momento no está pensado introducir una variante R-Edition. Si ya la versión de 173 CV del Toyota Land Cruiser se mostraba bien “proporcionada” técnica y dinámicamente, ahora, con el mismo peso y 30 CV más, puede decirse que esta muy, pero que muy bien. El que Toyota haya dado una nueva “vuelta de chip” a su motor obedece, sobre todo, a que quieren posicionar mejor al Land Cruiser no sólo entre los 4x4 de nueva generación, también se busca acercarlo más aun al nicho del mercado en el que hasta ahora no se identificaba este modelo. Toyota no oculta que su idea es plantar cara a SUV como el Volkswagen Touareg, el Audi Q7 o el Mercedes ML en las versiones con una potencia que ronda los 200 CV. Y es que está demostrado que los caballos, es algo en lo que el cliente se fija mucho a la hora de decantarse por uno u otro modelo.

Que el motor del Toyota resulta mucho más brioso es algo que se aprecia desde el primer kilómetro que recorre uno a sus mandos. Más que “andar más”, lo que se aprecia es una curva de potencia mucho más llena en todos los regímenes, lo que en consecuencia hace que tengamos que usar mucho menos el cambio de marchas y esto se traduce en un considerable ahorro de combustible -casi un litro menos-. Nuestra unidad de pruebas era de cambio manual, el seis marchas de Toyota, órgano que, como no se le ha modificado, incluso en la sexta marcha se muestra algo corto de desarrollos. En el Toyota Land Cruiser R-Edition no encontramos prácticamente demora en la entrega de potencia. Apenas se aprecia el “efecto turbo”, el motor recupera con una facilidad pasmosa sin necesidad de bajar de marcha. Esto en adelantamientos se cifra en más de un segundo de media en todos los casos. Y ya puestos ha hablar de cifras de prestaciones el Land Cruiser R-Edition gana a su “homologo” sin este calificativo por 1,5 segundos en el 0 a 100 km/h y casi uno en el 0-400 m y en el 0-1.000 m. La gran cantidad de ayudas electrónicas de este modelo: control de descensos y de retroceso en cuesta, control de estabilidad y tracción, su excelente sistema de tracción 4x4 con diferencial central Torsen mecánico, y hasta las ya de por si destacadas cotas todoterreno, han recibido de buena gana la inyección de potencia.

Por donde antes había que pasar en segunda marcha, ahora se hace en tercera. Donde antes se dudaba ante un obstáculo sorpresa, ahora basta con pisar el acelerador si necesidad de reducir. Y en situaciones límite, por ejemplo ascendiendo dunas o cortafuegos, llegar a la cresta o quedarnos en el intento también se ve marcado por la mayor capacidad del motor. Y no es sólo gracias a la potencia extra, si no a la suavidad con la que el motor 3 litros de Toyota la entrega. Mención especial también para el excelente equipo de frenos de esta versión que, a pesar de no anunciarse cambios, ha mejora sensiblemente los resultados obtenidos en versiones de 173 CV. También el equipo de suspensión ha demostrado digerir bien en toda situación el incremento de rendimiento del motor. Suave, pero con tacto, y sin llegar a hacer tope ni siquiera sometiéndoles al duro trato que muestran las fotos de esta prueba, se quejaron en ningún momento.
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