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Tata Xenon 2.2 DICOR 4x4

Una comparativa no es nada nuevo, pero si lo que encontramos es una comparativa de toda una gama valorados por los propios usuarios, la cosa empieza a ser distinta. Y eso es lo que os ofrecemos en esta ocasión, el juicio a todas las Pick-Up realizado por lectores, con resultados bastante curiosos.
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Tata Xenon 2.2 DICOR 4x4
Como su paisano, el Mahindra, el Tata ofrece como mejor argumento comercial un precio supercompetitivo, incluso inferior al del Goa. El enfoque es diferente desde la última remodelación del modelo en el que se actualizó, tanto la estética, como la mecánica.

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Tata Xenon 2.2 DICOR 4X4

Tras los cambios llevados a cabo a principios de año, el nuevo Xenon muestra una configuración mucho más actual, que le permite competir en el, cada vez más difícil, segmento de los Pick-up. Las formas cuadradas dejaron paso a unos contornos más estilizados que, sin llegar a poder calificarse de vanguardistas proporcionan una imagen más fresca. También la mecánica, hasta entonces conformada por un motor de tres litros y 115 CV de potencia, ha dejado paso a un propulsor más moderno que, a pesar de bajar la cilindrada hasta los 2,2 litros, es capaz de ganar 25 CV y ofrecer un rendimiento nominal de 140 CV. El motor es de última generación, con alimentación por sistema common rail a 1.600 bares de presión. Su mejor virtud está en unos consumos contenidos ya que el refinamiento no es su fuerte. Tanto desde el exterior, como desde el interior, el motor se deja notar en forma de una notable rumorosidad y también a través de apreciables de vibraciones. Esto, sin embargo, es más achacable al deficiente aislamiento del habitáculo que al motor en sí, ya que todos los demás tienen el mismo problema que se soluciona aislando al propulsor en el habitáculo. La transmisión está encomendada a una caja manual de cinco velocidades, con unos desarrollos bastante abiertos y una relación final en quinta, tirando a larga. No es una mala elección, ya que las tres primeras marchas, más cortas, permiten una buena respuesta a baja velocidad, mientras que la cuarta y quinta, más largas, contribuyen a obtener unos consumos más reducidos, sin que ello repercuta en la respuesta gracias al buen rendimiento del que hace gala el motor a bajo régimen. La tracción total y la reductora se accionan mediante un mando giratorio muy discreto –tanto que nos costó encontrarlo- y que tiene el mismo tamaño y diseño del empleado para regular la altura de los faros, pero situado en la parte derecha del puesto de conducción, bajo el volante.

La remodelación no es tan patente en el interior, y no es porque no se hayan llevado a cabo cambios, sino porque se sigue manteniendo un diseño en el que la calidad percibida aun tiene puntos a mejorar. Detalles como la textura de los plásticos que recubren el salpicadero o el ajuste de elementos móviles, como la tapa de la guantera, dejan que desear y no transmiten la fiabilidad a largo plazo que cabe esperar. Los asientos, bien dimensionado, ofrecen por su parte un buen grado de confort y los pequeños resaltes laterales cumplen razonablemente su función de sujetar el cuerpo en los apoyos. El equipamiento es correcto y aunque falta algún elemento que a estas alturas parece imprescindible, como el ABS, se ha hecho un esfuerzo en este sentido, ofreciendo en la dotación de serie los elevalunas y los espejos eléctricos y el aire acondicionado. Si tenemos en cuenta que su precio es prácticamente la mitad que el de cualquiera de sus rivales, excepto el Mahindra, podemos comprobar como la relación precio/equipamiento es sin ninguna duda la mejor del grupo. La capacidad de carga en esta versión de cabina doble no es excesiva y está en la parte media, con 835 dm3 y una longitud que no llega al metro y medio.

El comportamiento del Xenon en carretera es correcto aunque la dirección de tornillo es un tanto imprecisa. A su favor hay que decir que ofrece unos neumáticos más adecuados que los de sus rivales, con 205 de sección y perfil 80, que permiten, por una parte obtener una mejor adherencia en el campo, y a la vez, proporcionar un cierto apoyo a la suspensión a la hora de absorber las irregularidades, gracias a su mayor perfil. El tren delantero incorpora barras de torsión como elemento elástico, misma configuración que la del Isuzu y el resultado en cuanto a confort es francamente bueno, aunque tiene los mismos inconvenientes que los demás respecto al tren trasero, cuyas ballestas, a coche descargado tienden a rebotar más de lo deseado. Dinámicamente el Xenon muestra unos buenos resultados, y además, lo hace con unas cifras de consumo bastante contenidas. El desarrollo largo en quinta le ayuda en este sentido, pero lo cierto es que en recorridos mixtos carretera/autopista, a cruceros legales, es de los pocos capaces de bajar de los 9 litros cada 100 km; un factor más a su favor que viene a sumarse a sus ventajas en el plano financiero.
Comparativa de excepción
La gran final
Ford Ranger
Isuzu D-Max
Mahindra Goa
Mitsubishi L200
Nissan Navara
Ssangyong Actyon
Toyota Hi-Lux
Como su paisano, el Mahindra, el Tata ofrece como mejor argumento comercial un precio supercompetitivo, incluso inferior al del Goa. El enfoque es diferente desde la última remodelación del modelo en el que se actualizó, tanto la estética, como la mecánica. Tras los cambios llevados a cabo a principios de año, el nuevo Xenon muestra una configuración mucho más actual, que le permite competir en el, cada vez más difícil, segmento de los Pick-up. Las formas cuadradas dejaron paso a unos contornos más estilizados que, sin llegar a poder calificarse de vanguardistas proporcionan una imagen más fresca. También la mecánica, hasta entonces conformada por un motor de tres litros y 115 CV de potencia, ha dejado paso a un propulsor más moderno que, a pesar de bajar la cilindrada hasta los 2,2 litros, es capaz de ganar 25 CV y ofrecer un rendimiento nominal de 140 CV. El motor es de última generación, con alimentación por sistema common rail a 1.600 bares de presión. Su mejor virtud está en unos consumos contenidos ya que el refinamiento no es su fuerte. Tanto desde el exterior, como desde el interior, el motor se deja notar en forma de una notable rumorosidad y también a través de apreciables de vibraciones. Esto, sin embargo, es más achacable al deficiente aislamiento del habitáculo que al motor en sí, ya que todos los demás tienen el mismo problema que se soluciona aislando al propulsor en el habitáculo. La transmisión está encomendada a una caja manual de cinco velocidades, con unos desarrollos bastante abiertos y una relación final en quinta, tirando a larga. No es una mala elección, ya que las tres primeras marchas, más cortas, permiten una buena respuesta a baja velocidad, mientras que la cuarta y quinta, más largas, contribuyen a obtener unos consumos más reducidos, sin que ello repercuta en la respuesta gracias al buen rendimiento del que hace gala el motor a bajo régimen. La tracción total y la reductora se accionan mediante un mando giratorio muy discreto –tanto que nos costó encontrarlo- y que tiene el mismo tamaño y diseño del empleado para regular la altura de los faros, pero situado en la parte derecha del puesto de conducción, bajo el volante.

La remodelación no es tan patente en el interior, y no es porque no se hayan llevado a cabo cambios, sino porque se sigue manteniendo un diseño en el que la calidad percibida aun tiene puntos a mejorar. Detalles como la textura de los plásticos que recubren el salpicadero o el ajuste de elementos móviles, como la tapa de la guantera, dejan que desear y no transmiten la fiabilidad a largo plazo que cabe esperar. Los asientos, bien dimensionado, ofrecen por su parte un buen grado de confort y los pequeños resaltes laterales cumplen razonablemente su función de sujetar el cuerpo en los apoyos. El equipamiento es correcto y aunque falta algún elemento que a estas alturas parece imprescindible, como el ABS, se ha hecho un esfuerzo en este sentido, ofreciendo en la dotación de serie los elevalunas y los espejos eléctricos y el aire acondicionado. Si tenemos en cuenta que su precio es prácticamente la mitad que el de cualquiera de sus rivales, excepto el Mahindra, podemos comprobar como la relación precio/equipamiento es sin ninguna duda la mejor del grupo. La capacidad de carga en esta versión de cabina doble no es excesiva y está en la parte media, con 835 dm3 y una longitud que no llega al metro y medio.

El comportamiento del Xenon en carretera es correcto aunque la dirección de tornillo es un tanto imprecisa. A su favor hay que decir que ofrece unos neumáticos más adecuados que los de sus rivales, con 205 de sección y perfil 80, que permiten, por una parte obtener una mejor adherencia en el campo, y a la vez, proporcionar un cierto apoyo a la suspensión a la hora de absorber las irregularidades, gracias a su mayor perfil. El tren delantero incorpora barras de torsión como elemento elástico, misma configuración que la del Isuzu y el resultado en cuanto a confort es francamente bueno, aunque tiene los mismos inconvenientes que los demás respecto al tren trasero, cuyas ballestas, a coche descargado tienden a rebotar más de lo deseado. Dinámicamente el Xenon muestra unos buenos resultados, y además, lo hace con unas cifras de consumo bastante contenidas. El desarrollo largo en quinta le ayuda en este sentido, pero lo cierto es que en recorridos mixtos carretera/autopista, a cruceros legales, es de los pocos capaces de bajar de los 9 litros cada 100 km; un factor más a su favor que viene a sumarse a sus ventajas en el plano financiero.
Comparativa de excepción
La gran final
Ford Ranger
Isuzu D-Max
Mahindra Goa
Mitsubishi L200
Nissan Navara
Ssangyong Actyon
Toyota Hi-Lux
Como su paisano, el Mahindra, el Tata ofrece como mejor argumento comercial un precio supercompetitivo, incluso inferior al del Goa. El enfoque es diferente desde la última remodelación del modelo en el que se actualizó, tanto la estética, como la mecánica. Tras los cambios llevados a cabo a principios de año, el nuevo Xenon muestra una configuración mucho más actual, que le permite competir en el, cada vez más difícil, segmento de los Pick-up. Las formas cuadradas dejaron paso a unos contornos más estilizados que, sin llegar a poder calificarse de vanguardistas proporcionan una imagen más fresca. También la mecánica, hasta entonces conformada por un motor de tres litros y 115 CV de potencia, ha dejado paso a un propulsor más moderno que, a pesar de bajar la cilindrada hasta los 2,2 litros, es capaz de ganar 25 CV y ofrecer un rendimiento nominal de 140 CV. El motor es de última generación, con alimentación por sistema common rail a 1.600 bares de presión. Su mejor virtud está en unos consumos contenidos ya que el refinamiento no es su fuerte. Tanto desde el exterior, como desde el interior, el motor se deja notar en forma de una notable rumorosidad y también a través de apreciables de vibraciones. Esto, sin embargo, es más achacable al deficiente aislamiento del habitáculo que al motor en sí, ya que todos los demás tienen el mismo problema que se soluciona aislando al propulsor en el habitáculo. La transmisión está encomendada a una caja manual de cinco velocidades, con unos desarrollos bastante abiertos y una relación final en quinta, tirando a larga. No es una mala elección, ya que las tres primeras marchas, más cortas, permiten una buena respuesta a baja velocidad, mientras que la cuarta y quinta, más largas, contribuyen a obtener unos consumos más reducidos, sin que ello repercuta en la respuesta gracias al buen rendimiento del que hace gala el motor a bajo régimen. La tracción total y la reductora se accionan mediante un mando giratorio muy discreto –tanto que nos costó encontrarlo- y que tiene el mismo tamaño y diseño del empleado para regular la altura de los faros, pero situado en la parte derecha del puesto de conducción, bajo el volante.

La remodelación no es tan patente en el interior, y no es porque no se hayan llevado a cabo cambios, sino porque se sigue manteniendo un diseño en el que la calidad percibida aun tiene puntos a mejorar. Detalles como la textura de los plásticos que recubren el salpicadero o el ajuste de elementos móviles, como la tapa de la guantera, dejan que desear y no transmiten la fiabilidad a largo plazo que cabe esperar. Los asientos, bien dimensionado, ofrecen por su parte un buen grado de confort y los pequeños resaltes laterales cumplen razonablemente su función de sujetar el cuerpo en los apoyos. El equipamiento es correcto y aunque falta algún elemento que a estas alturas parece imprescindible, como el ABS, se ha hecho un esfuerzo en este sentido, ofreciendo en la dotación de serie los elevalunas y los espejos eléctricos y el aire acondicionado. Si tenemos en cuenta que su precio es prácticamente la mitad que el de cualquiera de sus rivales, excepto el Mahindra, podemos comprobar como la relación precio/equipamiento es sin ninguna duda la mejor del grupo. La capacidad de carga en esta versión de cabina doble no es excesiva y está en la parte media, con 835 dm3 y una longitud que no llega al metro y medio.

El comportamiento del Xenon en carretera es correcto aunque la dirección de tornillo es un tanto imprecisa. A su favor hay que decir que ofrece unos neumáticos más adecuados que los de sus rivales, con 205 de sección y perfil 80, que permiten, por una parte obtener una mejor adherencia en el campo, y a la vez, proporcionar un cierto apoyo a la suspensión a la hora de absorber las irregularidades, gracias a su mayor perfil. El tren delantero incorpora barras de torsión como elemento elástico, misma configuración que la del Isuzu y el resultado en cuanto a confort es francamente bueno, aunque tiene los mismos inconvenientes que los demás respecto al tren trasero, cuyas ballestas, a coche descargado tienden a rebotar más de lo deseado. Dinámicamente el Xenon muestra unos buenos resultados, y además, lo hace con unas cifras de consumo bastante contenidas. El desarrollo largo en quinta le ayuda en este sentido, pero lo cierto es que en recorridos mixtos carretera/autopista, a cruceros legales, es de los pocos capaces de bajar de los 9 litros cada 100 km; un factor más a su favor que viene a sumarse a sus ventajas en el plano financiero.
Comparativa de excepción
La gran final
Ford Ranger
Isuzu D-Max
Mahindra Goa
Mitsubishi L200
Nissan Navara
Ssangyong Actyon
Toyota Hi-Lux
Como su paisano, el Mahindra, el Tata ofrece como mejor argumento comercial un precio supercompetitivo, incluso inferior al del Goa. El enfoque es diferente desde la última remodelación del modelo en el que se actualizó, tanto la estética, como la mecánica. Tras los cambios llevados a cabo a principios de año, el nuevo Xenon muestra una configuración mucho más actual, que le permite competir en el, cada vez más difícil, segmento de los Pick-up. Las formas cuadradas dejaron paso a unos contornos más estilizados que, sin llegar a poder calificarse de vanguardistas proporcionan una imagen más fresca. También la mecánica, hasta entonces conformada por un motor de tres litros y 115 CV de potencia, ha dejado paso a un propulsor más moderno que, a pesar de bajar la cilindrada hasta los 2,2 litros, es capaz de ganar 25 CV y ofrecer un rendimiento nominal de 140 CV. El motor es de última generación, con alimentación por sistema common rail a 1.600 bares de presión. Su mejor virtud está en unos consumos contenidos ya que el refinamiento no es su fuerte. Tanto desde el exterior, como desde el interior, el motor se deja notar en forma de una notable rumorosidad y también a través de apreciables de vibraciones. Esto, sin embargo, es más achacable al deficiente aislamiento del habitáculo que al motor en sí, ya que todos los demás tienen el mismo problema que se soluciona aislando al propulsor en el habitáculo. La transmisión está encomendada a una caja manual de cinco velocidades, con unos desarrollos bastante abiertos y una relación final en quinta, tirando a larga. No es una mala elección, ya que las tres primeras marchas, más cortas, permiten una buena respuesta a baja velocidad, mientras que la cuarta y quinta, más largas, contribuyen a obtener unos consumos más reducidos, sin que ello repercuta en la respuesta gracias al buen rendimiento del que hace gala el motor a bajo régimen. La tracción total y la reductora se accionan mediante un mando giratorio muy discreto –tanto que nos costó encontrarlo- y que tiene el mismo tamaño y diseño del empleado para regular la altura de los faros, pero situado en la parte derecha del puesto de conducción, bajo el volante.

La remodelación no es tan patente en el interior, y no es porque no se hayan llevado a cabo cambios, sino porque se sigue manteniendo un diseño en el que la calidad percibida aun tiene puntos a mejorar. Detalles como la textura de los plásticos que recubren el salpicadero o el ajuste de elementos móviles, como la tapa de la guantera, dejan que desear y no transmiten la fiabilidad a largo plazo que cabe esperar. Los asientos, bien dimensionado, ofrecen por su parte un buen grado de confort y los pequeños resaltes laterales cumplen razonablemente su función de sujetar el cuerpo en los apoyos. El equipamiento es correcto y aunque falta algún elemento que a estas alturas parece imprescindible, como el ABS, se ha hecho un esfuerzo en este sentido, ofreciendo en la dotación de serie los elevalunas y los espejos eléctricos y el aire acondicionado. Si tenemos en cuenta que su precio es prácticamente la mitad que el de cualquiera de sus rivales, excepto el Mahindra, podemos comprobar como la relación precio/equipamiento es sin ninguna duda la mejor del grupo. La capacidad de carga en esta versión de cabina doble no es excesiva y está en la parte media, con 835 dm3 y una longitud que no llega al metro y medio.

El comportamiento del Xenon en carretera es correcto aunque la dirección de tornillo es un tanto imprecisa. A su favor hay que decir que ofrece unos neumáticos más adecuados que los de sus rivales, con 205 de sección y perfil 80, que permiten, por una parte obtener una mejor adherencia en el campo, y a la vez, proporcionar un cierto apoyo a la suspensión a la hora de absorber las irregularidades, gracias a su mayor perfil. El tren delantero incorpora barras de torsión como elemento elástico, misma configuración que la del Isuzu y el resultado en cuanto a confort es francamente bueno, aunque tiene los mismos inconvenientes que los demás respecto al tren trasero, cuyas ballestas, a coche descargado tienden a rebotar más de lo deseado. Dinámicamente el Xenon muestra unos buenos resultados, y además, lo hace con unas cifras de consumo bastante contenidas. El desarrollo largo en quinta le ayuda en este sentido, pero lo cierto es que en recorridos mixtos carretera/autopista, a cruceros legales, es de los pocos capaces de bajar de los 9 litros cada 100 km; un factor más a su favor que viene a sumarse a sus ventajas en el plano financiero.
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