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Tata Xenon

Si buscas un vehículo capaz de afrontar trabajos y echarse cargas encima sin inmutarse, este pick-up tiene todos los argumentos para convencerte. El Tata Xenon llega a Europa ya adaptado a los gustos occidentales, con buenas aptitudes todo terreno, un motor de 140 CV y un precio de salida que ronda los 12.500 euros.
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Tata Xenon
Su antecesor se llamaba Telcoline y ahora queda muy lejos. La marca hindú Tata parece tener las cosas muy claras y va directa a su objetivo de desembarcar en serio en el Viejo Continente. Por eso, antes de lanzar sus modelos aquí, estudia bien cuáles son las características, los diseños y las líneas que gustan a los clientes europeos y los aplica con disciplin.

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Tata Xenon

Así nace el Xenon, con esa vocación de gustar al cliente europeo, aunque, como buen pick-up, se trata del comprador residente en el campo y que, además, vive en mayor o menor medida de una explotación agrícola o quizás de la construcción. El Xenon no hará ascos a un cliente más urbano, con actividades de ocio que precisen el transporte de elementos de gran tamaño, como tablas de surf, canoas… etc

Su estética resulta agradable y no carente de atractivo. El frontal, con parrilla de tres barras horizontales negras presididas por el logo de la marca, tiene el paragolpes integrado, con una gran toma de aire y los antinieblas; intermitentes y faros comparten el mismo receptáculo carenado. El conjunto transmite un aire moderno que se confirma en los musculosos pasos de rueda, en el lateral con una línea de cintura ligeramente al alza, en los tiradores de las puertas enrasadoss con la carrocería, en las redondeces generales que desdicen los prejuicios que a priori se pueden tener frente a un modelo venido de la India.

La parte trasera, con una zona de carga (141 cm de ancho por 188 cm de largo, o 143 si la cabina es doble) en la que se puede transportar alrededor de una tonelada de materiales, tiene un portón amplio con la luz de freno inserta en su parte superior y los grupos ópticos alineadas verticalmente en los lados. La carrocería tiene, como hemos señalado, variante de cabina simple o doble. En su interior, el puesto de conducción resulta cómodo y permite una aceptable postura al volante, ya que éste es regulable en altura. Si la cabina es simple, el respaldo del asiento apenas permite inclinación, lo que puede suponer un pequeño problema para según qué anatomías… El tacto del volante, la legibilidad de la instrumentación, la visibilidad a bordo y el manejo de la palanca de marchas no admiten crítica. Como corazón de este robusto vehículo Tata ha elegido un 2.2 turbodiésel de 140 CV con 4 cilindros, 16 válvulas, common rail e intercooler, cuya inyección directa ha sido desarrollada entre la propia Tata y Delphi. Su par es de 32 mkg entre 1.700 y 2.700 rpm y con un consumo en ciclo combinado de 8, 5 litros a los 100 km. Se gestiona con una caja manual de 5 velocidades. Normalmente se circula en tracción trasera y, si se precisa la tracción total, no hace falta detener el vehículo, sólo circular a menos de 50 km/h. Una ruedecita situada junto al contacto permite conectar la reductora cuando es necesario y los ángulos de ataque y de salida (24º y 21 º respectivamente) junto a su altura al suelo de 20 cm garantizan un buen comportamiento todo terreno. Aparte de la versión 4x4, existe un 4x2 para aquellos clientes que lo vayan a utilizar preferentemente en carretera. Por lo que respecta a las suspensiones, son independientes delante (con doble brazo y barra de torsión) y de eje rígido con ballestas detrás; los amortiguadores son hidráulicos y los frenos, ventilados delantes y de tambor detrás.

Por último, en cuanto a seguridad, las puertas disponen de barras antiintrusión y las ruedas cuentan con con topes que impiden que penetren en la carrocería en caso de impacto frontal. La columna de dirección es colapsable. Su antecesor se llamaba Telcoline y ahora queda muy lejos. La marca hindú Tata parece tener las cosas muy claras y va directa a su objetivo de desembarcar en serio en el Viejo Continente. Por eso, antes de lanzar sus modelos aquí, estudia bien cuáles son las características, los diseños y las líneas que gustan a los clientes europeos y los aplica con disciplin. Así nace el Xenon, con esa vocación de gustar al cliente europeo, aunque, como buen pick-up, se trata del comprador residente en el campo y que, además, vive en mayor o menor medida de una explotación agrícola o quizás de la construcción. El Xenon no hará ascos a un cliente más urbano, con actividades de ocio que precisen el transporte de elementos de gran tamaño, como tablas de surf, canoas… etc

Su estética resulta agradable y no carente de atractivo. El frontal, con parrilla de tres barras horizontales negras presididas por el logo de la marca, tiene el paragolpes integrado, con una gran toma de aire y los antinieblas; intermitentes y faros comparten el mismo receptáculo carenado. El conjunto transmite un aire moderno que se confirma en los musculosos pasos de rueda, en el lateral con una línea de cintura ligeramente al alza, en los tiradores de las puertas enrasadoss con la carrocería, en las redondeces generales que desdicen los prejuicios que a priori se pueden tener frente a un modelo venido de la India.

La parte trasera, con una zona de carga (141 cm de ancho por 188 cm de largo, o 143 si la cabina es doble) en la que se puede transportar alrededor de una tonelada de materiales, tiene un portón amplio con la luz de freno inserta en su parte superior y los grupos ópticos alineadas verticalmente en los lados. La carrocería tiene, como hemos señalado, variante de cabina simple o doble. En su interior, el puesto de conducción resulta cómodo y permite una aceptable postura al volante, ya que éste es regulable en altura. Si la cabina es simple, el respaldo del asiento apenas permite inclinación, lo que puede suponer un pequeño problema para según qué anatomías… El tacto del volante, la legibilidad de la instrumentación, la visibilidad a bordo y el manejo de la palanca de marchas no admiten crítica. Como corazón de este robusto vehículo Tata ha elegido un 2.2 turbodiésel de 140 CV con 4 cilindros, 16 válvulas, common rail e intercooler, cuya inyección directa ha sido desarrollada entre la propia Tata y Delphi. Su par es de 32 mkg entre 1.700 y 2.700 rpm y con un consumo en ciclo combinado de 8, 5 litros a los 100 km. Se gestiona con una caja manual de 5 velocidades. Normalmente se circula en tracción trasera y, si se precisa la tracción total, no hace falta detener el vehículo, sólo circular a menos de 50 km/h. Una ruedecita situada junto al contacto permite conectar la reductora cuando es necesario y los ángulos de ataque y de salida (24º y 21 º respectivamente) junto a su altura al suelo de 20 cm garantizan un buen comportamiento todo terreno. Aparte de la versión 4x4, existe un 4x2 para aquellos clientes que lo vayan a utilizar preferentemente en carretera. Por lo que respecta a las suspensiones, son independientes delante (con doble brazo y barra de torsión) y de eje rígido con ballestas detrás; los amortiguadores son hidráulicos y los frenos, ventilados delantes y de tambor detrás.

Por último, en cuanto a seguridad, las puertas disponen de barras antiintrusión y las ruedas cuentan con con topes que impiden que penetren en la carrocería en caso de impacto frontal. La columna de dirección es colapsable. Su antecesor se llamaba Telcoline y ahora queda muy lejos. La marca hindú Tata parece tener las cosas muy claras y va directa a su objetivo de desembarcar en serio en el Viejo Continente. Por eso, antes de lanzar sus modelos aquí, estudia bien cuáles son las características, los diseños y las líneas que gustan a los clientes europeos y los aplica con disciplin. Así nace el Xenon, con esa vocación de gustar al cliente europeo, aunque, como buen pick-up, se trata del comprador residente en el campo y que, además, vive en mayor o menor medida de una explotación agrícola o quizás de la construcción. El Xenon no hará ascos a un cliente más urbano, con actividades de ocio que precisen el transporte de elementos de gran tamaño, como tablas de surf, canoas… etc

Su estética resulta agradable y no carente de atractivo. El frontal, con parrilla de tres barras horizontales negras presididas por el logo de la marca, tiene el paragolpes integrado, con una gran toma de aire y los antinieblas; intermitentes y faros comparten el mismo receptáculo carenado. El conjunto transmite un aire moderno que se confirma en los musculosos pasos de rueda, en el lateral con una línea de cintura ligeramente al alza, en los tiradores de las puertas enrasadoss con la carrocería, en las redondeces generales que desdicen los prejuicios que a priori se pueden tener frente a un modelo venido de la India.

La parte trasera, con una zona de carga (141 cm de ancho por 188 cm de largo, o 143 si la cabina es doble) en la que se puede transportar alrededor de una tonelada de materiales, tiene un portón amplio con la luz de freno inserta en su parte superior y los grupos ópticos alineadas verticalmente en los lados. La carrocería tiene, como hemos señalado, variante de cabina simple o doble. En su interior, el puesto de conducción resulta cómodo y permite una aceptable postura al volante, ya que éste es regulable en altura. Si la cabina es simple, el respaldo del asiento apenas permite inclinación, lo que puede suponer un pequeño problema para según qué anatomías… El tacto del volante, la legibilidad de la instrumentación, la visibilidad a bordo y el manejo de la palanca de marchas no admiten crítica. Como corazón de este robusto vehículo Tata ha elegido un 2.2 turbodiésel de 140 CV con 4 cilindros, 16 válvulas, common rail e intercooler, cuya inyección directa ha sido desarrollada entre la propia Tata y Delphi. Su par es de 32 mkg entre 1.700 y 2.700 rpm y con un consumo en ciclo combinado de 8, 5 litros a los 100 km. Se gestiona con una caja manual de 5 velocidades. Normalmente se circula en tracción trasera y, si se precisa la tracción total, no hace falta detener el vehículo, sólo circular a menos de 50 km/h. Una ruedecita situada junto al contacto permite conectar la reductora cuando es necesario y los ángulos de ataque y de salida (24º y 21 º respectivamente) junto a su altura al suelo de 20 cm garantizan un buen comportamiento todo terreno. Aparte de la versión 4x4, existe un 4x2 para aquellos clientes que lo vayan a utilizar preferentemente en carretera. Por lo que respecta a las suspensiones, son independientes delante (con doble brazo y barra de torsión) y de eje rígido con ballestas detrás; los amortiguadores son hidráulicos y los frenos, ventilados delantes y de tambor detrás.

Por último, en cuanto a seguridad, las puertas disponen de barras antiintrusión y las ruedas cuentan con con topes que impiden que penetren en la carrocería en caso de impacto frontal. La columna de dirección es colapsable. Su antecesor se llamaba Telcoline y ahora queda muy lejos. La marca hindú Tata parece tener las cosas muy claras y va directa a su objetivo de desembarcar en serio en el Viejo Continente. Por eso, antes de lanzar sus modelos aquí, estudia bien cuáles son las características, los diseños y las líneas que gustan a los clientes europeos y los aplica con disciplin. Así nace el Xenon, con esa vocación de gustar al cliente europeo, aunque, como buen pick-up, se trata del comprador residente en el campo y que, además, vive en mayor o menor medida de una explotación agrícola o quizás de la construcción. El Xenon no hará ascos a un cliente más urbano, con actividades de ocio que precisen el transporte de elementos de gran tamaño, como tablas de surf, canoas… etc

Su estética resulta agradable y no carente de atractivo. El frontal, con parrilla de tres barras horizontales negras presididas por el logo de la marca, tiene el paragolpes integrado, con una gran toma de aire y los antinieblas; intermitentes y faros comparten el mismo receptáculo carenado. El conjunto transmite un aire moderno que se confirma en los musculosos pasos de rueda, en el lateral con una línea de cintura ligeramente al alza, en los tiradores de las puertas enrasadoss con la carrocería, en las redondeces generales que desdicen los prejuicios que a priori se pueden tener frente a un modelo venido de la India.

La parte trasera, con una zona de carga (141 cm de ancho por 188 cm de largo, o 143 si la cabina es doble) en la que se puede transportar alrededor de una tonelada de materiales, tiene un portón amplio con la luz de freno inserta en su parte superior y los grupos ópticos alineadas verticalmente en los lados. La carrocería tiene, como hemos señalado, variante de cabina simple o doble. En su interior, el puesto de conducción resulta cómodo y permite una aceptable postura al volante, ya que éste es regulable en altura. Si la cabina es simple, el respaldo del asiento apenas permite inclinación, lo que puede suponer un pequeño problema para según qué anatomías… El tacto del volante, la legibilidad de la instrumentación, la visibilidad a bordo y el manejo de la palanca de marchas no admiten crítica. Como corazón de este robusto vehículo Tata ha elegido un 2.2 turbodiésel de 140 CV con 4 cilindros, 16 válvulas, common rail e intercooler, cuya inyección directa ha sido desarrollada entre la propia Tata y Delphi. Su par es de 32 mkg entre 1.700 y 2.700 rpm y con un consumo en ciclo combinado de 8, 5 litros a los 100 km. Se gestiona con una caja manual de 5 velocidades. Normalmente se circula en tracción trasera y, si se precisa la tracción total, no hace falta detener el vehículo, sólo circular a menos de 50 km/h. Una ruedecita situada junto al contacto permite conectar la reductora cuando es necesario y los ángulos de ataque y de salida (24º y 21 º respectivamente) junto a su altura al suelo de 20 cm garantizan un buen comportamiento todo terreno. Aparte de la versión 4x4, existe un 4x2 para aquellos clientes que lo vayan a utilizar preferentemente en carretera. Por lo que respecta a las suspensiones, son independientes delante (con doble brazo y barra de torsión) y de eje rígido con ballestas detrás; los amortiguadores son hidráulicos y los frenos, ventilados delantes y de tambor detrás.

Por último, en cuanto a seguridad, las puertas disponen de barras antiintrusión y las ruedas cuentan con con topes que impiden que penetren en la carrocería en caso de impacto frontal. La columna de dirección es colapsable.
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