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Quiero ser piloto 2007

Raquel Omedas y Manuel Soler, componentes del equipo «Quieroserpiloto4x4.com», acompañados por sus ángeles de la guarda Jorge Sáiz y Benito Pérez, del equipo «Autoverde 4x4/Dunlop/SsangYong», cumplieron su sueño de iniciarse en la competición, participando en la primera edición del Trofeo Sin Fronteras Supra Gamboa, que se disputó en Marruecos la primera semana de diciembre. El resultado: mejor imposible.
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Quiero ser piloto 2007
La segunda edición de Quieroserpiloto4x4.com ha sido un éxito en todos los sentidos. La transparencia a la hora de realizar las tres fases de selección, así como el evento elegido para la prueba final, han hecho que se hayan duplicado los inscritos respecto al pasado año, lo que nos anima a seguir «caminando» en esta línea y a trabajar para que la convocatoria se convierta en un referente más dentro del mundo del 4x4. Si quieres dar tus primeros pasos en la competición, este es tu camino.

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De aventura en el desierto

Si en 2006 se elegía la Baja España como escenario de Quiero ser piloto, en esta ocasión se optaba por un destino más apetecible, Marruecos, y por una especialidad más afín al aficionado al 4x4, la navegación. Y de entre todas las «carreras» de este estilo se elegía el Trofeo Sin Fronteras Supra Gamboa frente a otros con más solera y con una organización más rodada, por un motivo fundamental: la limitación a 80 km/h de la velocidad en los tramos, lo que nos daba un plus de seguridad. De los coches elegidos para participar en el evento no vamos a dar muchos datos. Reseñar que se buscó hacer una preparación lo más cercana a la serie posible, consistente en cambiar amortiguadores (por unos Old Man EMU) y muelles, neumáticos (por supuesto Dunlop) y añadir un buen cubrecárter.

En cuanto a nuestra estrategia para la prueba, formábamos un equipo con dos coches. En uno de ellos, un SsangYong Kyron, iban los dos ganadores de Quiero ser piloto, Raquel Omedas y Manuel Soler, que se alternarían en las funciones de conducir y navegar a lo largo de las cinco etapas de que constaba la prueba. El otro coche, un SsangYong Rexton II, estaba confiado a dos personas de nuestra confianza, Jorge Sáiz, que conduciría, y Benito Pérez, un «monstruo» de la navegación que sería el encargado de los mapas, GPS, etc. Por seguridad, ambos vehículos irían siempre juntos y trazarían las etapas en conjunto.

El Trofeo Sin Fronteras constaba de cinco etapas, en cada una de las cuales se empleaba una modalidad diferente de navegación. Antes, un briefing del organizador para explicar las peculiaridades de la prueba y en el que, de paso, se hablaba sobre un comentario aparecido en un chat de Internet, según el cual la carrera estaba «amañada» para que ganasen los chicos de Quiero ser piloto, «aclaración» que sólo servía para que el resto de los equipos nos mirasen mal. A primera hora del día siguiente comenzaba la primera etapa, en la que había dos posibles recorridos, que se localizaban buscando waypoints. Uno era el «fácil», más corto y con menor puntuación, mientras el largo otorgaba un mayor número de puntos. Además, había diseminados una serie de puntos opcionales. Nosotros, para empezar, optábamos por una táctica conservadora, consistente en hacer la ruta corta sin buscar los puntos intermedios y con el objetivo de cruzar la línea de llegada dentro del tiempo máximo permitido. Y tras una etapa lenta, montañosa y muy bonita, nuestros dos coches llegaban a la meta en tiempo. Cuál sería nuestra sorpresa al ver que pasaba el tiempo y sólo tres coches más llegaban antes de que se cerrase el control, y dos lo hacían con una penalización, por lo que nuestros dos equipos se colocaban segundos, por detrás del intocable Equipo Uno 4x4, que arrasaba en esta primera etapa. La segunda jornada consistía en la búsqueda de waypoints diseminados en una amplia área. Aquí no había recorridos; el que localizase más puntos era el que se anotaba la etapa. Como el día anterior, se optó por una táctica tranquila, lo que nos permitió que ambos coches entrasen en meta a su hora y mantenerlos a ambos en los primeros puestos. Ese día, por cierto, con un recorrido muy bonito, casi todo el mundo «se puso las pilas» para entrar en hora. Tras una noche al raso en el Iriki, los participantes afrontaban la tercera etapa, en la que había que buscar una serie de puntos, con un control de paso obligatorio en mitad de las dunas. Los puntos realizados sumaban y el kilometraje restaba. Ese día se acabó nuestra suerte. En una zona de dunas, Raquel y Manu desllantaban los dos neumáticos de un lado del coche al llevar demasiado poca presión. Pese a la ayuda de Jorge y Benito, a la que se sumaba la del equipo Pacorrete 4x4 II, se tardó casi dos horas en volver a poner el coche en orden de marcha. Y para colmo de males, al llegar a la pista un trapecio trasero del coche de Quiero ser piloto se rompía, por lo que tenían que enfilar el camino hacia la meta a ritmo de tortuga, sabiendo que ese día llegarían fuera de hora. Jorge y Benito, con el Rexton, sí llegaban dentro del tiempo máximo, pero cosas del destino, quedaban clasificados por detrás del otro coche. El motivo: cuando pararon a ayudar al Kyron de Quiero ser piloto en las dunas, apagaron el motor del coche, con lo que el GPS también se desconectó. Esto suponía un corte en el «track» y una penalización superior a la que suponía no acabar la etapa. Una curiosidad del reglamento que afectó a más equipos, ya que si entrabas fuera de tiempo no se comprobaba el GPS, por lo que las penalizaciones sólo afectaban a quienes entraban en hora. Aunque lo más curioso no fue la penalización, si no el hecho de que, pese a presentar testigos que atestiguaban la versión de nuestros vehículos, se asegurase que existía la posibilidad de que se hubiese apagado el GPS a drede para buscar los siguientes puntos y luego volver al mismo sitio, para continuar con el mismo track…

Una reparación de urgencia en un taller de la zona (muchas gracias a Moha «el gordito», que trabajó toda la noche en nuestros coches), nos permitía seguir adelante con los dos vehículos. La cuarta etapa era de distancia. Había que localizar una serie de waypoints y ganaba quien menos kilómetros realizase. Los dos coches volvían a entrar en hora y cada vez estaba más cerca nuestro objetivo final, que era cruzar con ambos la línea de llegada. La jornada final se disputaba en las dunas del Erg Chebbi. La organización proponía dos recorridos, uno sencillo y otro complicado, aunque a la hora de la verdad ninguno de los dos presentaba gran dificultad. Evidentemente, el largo puntuaba el doble que el corto, y si se hacían ambos se conseguía una bonificación. Nuestros equipos optaban una vez más por la prudencia (no era cuestión de meter la pata el último día), realizaban el recorrido corto y entraban en la meta en tiempo. Para nuestra satisfacción, el equipo Quiero ser piloto de Raquel y Manu alcanzaba la octava posición absoluta, todo un éxito para nosotros si tenemos en cuenta que el año anterior, en la Baja Aragón, habíamos quedado últimos y lo celebramos como si hubiésemos conseguido la victoria. El objetivo era divertirse, dar a dos personas la oportunidad de iniciarse en la competición y completar el recorrido. Por tanto, ¿se podía pedir más? Jorge y Benito, del equipo Autoverde 4x4/Dunlop/SsangYong finalizaban decimoprimeros y, lo que es más importante, llegaban con el coche intacto a la meta. Así que, con los objetivos cubiertos, empezaremos a trabajar en la siguiente edición de quieroserpiloto4x4.com, que volverá a estar en Marruecos. ¿Te apuntas? Tras la selección realizada en el circuito madrileño del Jarama, seis participantes de Quiero ser piloto 4x4 pasaban a la fase final, que se disputaba en las excelentes instalaciones de la Masía Pelarda de Teruel, todo un referente en la organización de eventos 4x4. Y si en el Jarama se habían valorado principalmente las cualidades al volante de los candidatos, en Teruel se incidiría, sobre todo, en la navegación, que es lo que iban a tener que hacer en la prueba de Marruecos. Los seis finalistas eran Tomás Monge, Manuel Soler, Sergio Martín, Raquel Omedas, Victor Vico e Isidro Monleón. En esta última fase se realizarían tres pruebas. La primera consistía en la búsqueda de una serie de waypoints diseminados por la zona, con salida desde la masía, un control de paso obligatorio una hora y media después, más otra hora para volver al punto de partida. Por seguridad, y para cumplir a rajatabla con la normativa medioambiental de la zona, se fijaba la velocidad máxima en 40 km/h, con lo que la estrategia sería el valor más importante, ya que poco podían sacar unos competidores a otros por la velocidad a la hora de circular por los caminos. Los participantes se juntaban por parejas (dos por coche) y realizaban la prueba junto con un monitor, que valoraba su forma de hacer la prueba. El segundo de los retos que debían superar los candidatos era una nocturna de orientación, que contaba con el «aliciente» de las bajísimas temperaturas de la zona en esta época del año. Y para acabar, a la mañana siguiente la superación de un par de zonas trialeras, en las que se valoraba más cómo se planteaban que el hecho de pasar. Finalizadas las pruebas, el monitores se reunían para determinar el nombre de las dos personas que irían a Marruecos, que fueron Manuel Soler y Raquel Omedas, aunque también manifestaron el alto nivel de los otros seis candidatos, a los que animaban a limar detalles para la próxima edición de Quiero ser piloto 4x4.También es de destacar el excelente trabajo realizado por el equipo de la Masía Pelarda, cuyo papel hizo que aumentase el rigor de esta última fase de selección. Visita la web www.quieroserpiloto4x4.com y participa

Se estaba haciendo de noche y estábamos en mitad del desierto, a muchos kilómetros del sitio civilizado más cercano. Uno de los coches había tenido una avería, pero eso no influyó en el ánimo del equipo, que no perdió el buen humor y las ganas de seguir adelante. Se hizo una reparación de urgencia ‘a lo marroquí’ que nos permitió llevar el coche, despacito, hasta un taller.

Participa
La prueba en asfalto
La segunda edición de Quieroserpiloto4x4.com ha sido un éxito en todos los sentidos. La transparencia a la hora de realizar las tres fases de selección, así como el evento elegido para la prueba final, han hecho que se hayan duplicado los inscritos respecto al pasado año, lo que nos anima a seguir «caminando» en esta línea y a trabajar para que la convocatoria se convierta en un referente más dentro del mundo del 4x4. Si quieres dar tus primeros pasos en la competición, este es tu camino. Si en 2006 se elegía la Baja España como escenario de Quiero ser piloto, en esta ocasión se optaba por un destino más apetecible, Marruecos, y por una especialidad más afín al aficionado al 4x4, la navegación. Y de entre todas las «carreras» de este estilo se elegía el Trofeo Sin Fronteras Supra Gamboa frente a otros con más solera y con una organización más rodada, por un motivo fundamental: la limitación a 80 km/h de la velocidad en los tramos, lo que nos daba un plus de seguridad. De los coches elegidos para participar en el evento no vamos a dar muchos datos. Reseñar que se buscó hacer una preparación lo más cercana a la serie posible, consistente en cambiar amortiguadores (por unos Old Man EMU) y muelles, neumáticos (por supuesto Dunlop) y añadir un buen cubrecárter.

En cuanto a nuestra estrategia para la prueba, formábamos un equipo con dos coches. En uno de ellos, un SsangYong Kyron, iban los dos ganadores de Quiero ser piloto, Raquel Omedas y Manuel Soler, que se alternarían en las funciones de conducir y navegar a lo largo de las cinco etapas de que constaba la prueba. El otro coche, un SsangYong Rexton II, estaba confiado a dos personas de nuestra confianza, Jorge Sáiz, que conduciría, y Benito Pérez, un «monstruo» de la navegación que sería el encargado de los mapas, GPS, etc. Por seguridad, ambos vehículos irían siempre juntos y trazarían las etapas en conjunto.

El Trofeo Sin Fronteras constaba de cinco etapas, en cada una de las cuales se empleaba una modalidad diferente de navegación. Antes, un briefing del organizador para explicar las peculiaridades de la prueba y en el que, de paso, se hablaba sobre un comentario aparecido en un chat de Internet, según el cual la carrera estaba «amañada» para que ganasen los chicos de Quiero ser piloto, «aclaración» que sólo servía para que el resto de los equipos nos mirasen mal. A primera hora del día siguiente comenzaba la primera etapa, en la que había dos posibles recorridos, que se localizaban buscando waypoints. Uno era el «fácil», más corto y con menor puntuación, mientras el largo otorgaba un mayor número de puntos. Además, había diseminados una serie de puntos opcionales. Nosotros, para empezar, optábamos por una táctica conservadora, consistente en hacer la ruta corta sin buscar los puntos intermedios y con el objetivo de cruzar la línea de llegada dentro del tiempo máximo permitido. Y tras una etapa lenta, montañosa y muy bonita, nuestros dos coches llegaban a la meta en tiempo. Cuál sería nuestra sorpresa al ver que pasaba el tiempo y sólo tres coches más llegaban antes de que se cerrase el control, y dos lo hacían con una penalización, por lo que nuestros dos equipos se colocaban segundos, por detrás del intocable Equipo Uno 4x4, que arrasaba en esta primera etapa. La segunda jornada consistía en la búsqueda de waypoints diseminados en una amplia área. Aquí no había recorridos; el que localizase más puntos era el que se anotaba la etapa. Como el día anterior, se optó por una táctica tranquila, lo que nos permitió que ambos coches entrasen en meta a su hora y mantenerlos a ambos en los primeros puestos. Ese día, por cierto, con un recorrido muy bonito, casi todo el mundo «se puso las pilas» para entrar en hora. Tras una noche al raso en el Iriki, los participantes afrontaban la tercera etapa, en la que había que buscar una serie de puntos, con un control de paso obligatorio en mitad de las dunas. Los puntos realizados sumaban y el kilometraje restaba. Ese día se acabó nuestra suerte. En una zona de dunas, Raquel y Manu desllantaban los dos neumáticos de un lado del coche al llevar demasiado poca presión. Pese a la ayuda de Jorge y Benito, a la que se sumaba la del equipo Pacorrete 4x4 II, se tardó casi dos horas en volver a poner el coche en orden de marcha. Y para colmo de males, al llegar a la pista un trapecio trasero del coche de Quiero ser piloto se rompía, por lo que tenían que enfilar el camino hacia la meta a ritmo de tortuga, sabiendo que ese día llegarían fuera de hora. Jorge y Benito, con el Rexton, sí llegaban dentro del tiempo máximo, pero cosas del destino, quedaban clasificados por detrás del otro coche. El motivo: cuando pararon a ayudar al Kyron de Quiero ser piloto en las dunas, apagaron el motor del coche, con lo que el GPS también se desconectó. Esto suponía un corte en el «track» y una penalización superior a la que suponía no acabar la etapa. Una curiosidad del reglamento que afectó a más equipos, ya que si entrabas fuera de tiempo no se comprobaba el GPS, por lo que las penalizaciones sólo afectaban a quienes entraban en hora. Aunque lo más curioso no fue la penalización, si no el hecho de que, pese a presentar testigos que atestiguaban la versión de nuestros vehículos, se asegurase que existía la posibilidad de que se hubiese apagado el GPS a drede para buscar los siguientes puntos y luego volver al mismo sitio, para continuar con el mismo track…

Una reparación de urgencia en un taller de la zona (muchas gracias a Moha «el gordito», que trabajó toda la noche en nuestros coches), nos permitía seguir adelante con los dos vehículos. La cuarta etapa era de distancia. Había que localizar una serie de waypoints y ganaba quien menos kilómetros realizase. Los dos coches volvían a entrar en hora y cada vez estaba más cerca nuestro objetivo final, que era cruzar con ambos la línea de llegada. La jornada final se disputaba en las dunas del Erg Chebbi. La organización proponía dos recorridos, uno sencillo y otro complicado, aunque a la hora de la verdad ninguno de los dos presentaba gran dificultad. Evidentemente, el largo puntuaba el doble que el corto, y si se hacían ambos se conseguía una bonificación. Nuestros equipos optaban una vez más por la prudencia (no era cuestión de meter la pata el último día), realizaban el recorrido corto y entraban en la meta en tiempo. Para nuestra satisfacción, el equipo Quiero ser piloto de Raquel y Manu alcanzaba la octava posición absoluta, todo un éxito para nosotros si tenemos en cuenta que el año anterior, en la Baja Aragón, habíamos quedado últimos y lo celebramos como si hubiésemos conseguido la victoria. El objetivo era divertirse, dar a dos personas la oportunidad de iniciarse en la competición y completar el recorrido. Por tanto, ¿se podía pedir más? Jorge y Benito, del equipo Autoverde 4x4/Dunlop/SsangYong finalizaban decimoprimeros y, lo que es más importante, llegaban con el coche intacto a la meta. Así que, con los objetivos cubiertos, empezaremos a trabajar en la siguiente edición de quieroserpiloto4x4.com, que volverá a estar en Marruecos. ¿Te apuntas? Tras la selección realizada en el circuito madrileño del Jarama, seis participantes de Quiero ser piloto 4x4 pasaban a la fase final, que se disputaba en las excelentes instalaciones de la Masía Pelarda de Teruel, todo un referente en la organización de eventos 4x4. Y si en el Jarama se habían valorado principalmente las cualidades al volante de los candidatos, en Teruel se incidiría, sobre todo, en la navegación, que es lo que iban a tener que hacer en la prueba de Marruecos. Los seis finalistas eran Tomás Monge, Manuel Soler, Sergio Martín, Raquel Omedas, Victor Vico e Isidro Monleón. En esta última fase se realizarían tres pruebas. La primera consistía en la búsqueda de una serie de waypoints diseminados por la zona, con salida desde la masía, un control de paso obligatorio una hora y media después, más otra hora para volver al punto de partida. Por seguridad, y para cumplir a rajatabla con la normativa medioambiental de la zona, se fijaba la velocidad máxima en 40 km/h, con lo que la estrategia sería el valor más importante, ya que poco podían sacar unos competidores a otros por la velocidad a la hora de circular por los caminos. Los participantes se juntaban por parejas (dos por coche) y realizaban la prueba junto con un monitor, que valoraba su forma de hacer la prueba. El segundo de los retos que debían superar los candidatos era una nocturna de orientación, que contaba con el «aliciente» de las bajísimas temperaturas de la zona en esta época del año. Y para acabar, a la mañana siguiente la superación de un par de zonas trialeras, en las que se valoraba más cómo se planteaban que el hecho de pasar. Finalizadas las pruebas, el monitores se reunían para determinar el nombre de las dos personas que irían a Marruecos, que fueron Manuel Soler y Raquel Omedas, aunque también manifestaron el alto nivel de los otros seis candidatos, a los que animaban a limar detalles para la próxima edición de Quiero ser piloto 4x4.También es de destacar el excelente trabajo realizado por el equipo de la Masía Pelarda, cuyo papel hizo que aumentase el rigor de esta última fase de selección. Visita la web www.quieroserpiloto4x4.com y participa

Se estaba haciendo de noche y estábamos en mitad del desierto, a muchos kilómetros del sitio civilizado más cercano. Uno de los coches había tenido una avería, pero eso no influyó en el ánimo del equipo, que no perdió el buen humor y las ganas de seguir adelante. Se hizo una reparación de urgencia ‘a lo marroquí’ que nos permitió llevar el coche, despacito, hasta un taller.

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La prueba en asfalto

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