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Nissan Qashqai+2

Más grande, capaz y versátil, el Qashqai+2 ofrece una tercera fila de asientos con capacidad para dos plazas. Para acogerlas, la carrocería ha crecido en longitud, que también proporciona la posibilidad de disponer de un volumen de maletero superior al medio metro cúbico.
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Nissan Qashqai+2
A simple vista puede parecer casi igual pero, en realidad, esta versión acrecentada del Qashqai, que recibe el nombre de Qashqai+2, dispone de una carrocería totalmente nueva a partir del parabrisas hasta su final. La longitud crece en 21 centímetros hasta rozar los 4,53 metros mientras que el techo sube 3,8 centímetros, hasta casi 1,65 metros. Esta ganancia en altura se aprecia, en especial, en la mitad posterior del coche, siendo los ocupantes de la segunda y tercera fila los que se benefician más. ¿Tercera fila? Efectivamente, el crecimiento en longitud se aprovecha para instalar dos asientos extra que pueden escamotearse, de manera individual, en el suelo. De esta manera, el Qashqai+2 puede convertirse en un cinco plazas con un maletero de 550 litros, un seis plazas con el espacio de un asiento disponible para maletas o un siete plazas con una maletero más que justo. La ganancia de versatilidad es enorme frente a su hermano de cinco plazas, y es esta versión la que da gusto a un razonable porcentaje de clientes que veían en el Qashqai un vehículo con no demasiado espacio útil.

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Nissan Qashqai+2 detalles

Interiormente, la presentación es similar a la de su hermano, aunque la banqueta trasera puede deslizarse 24 centímetros, para facilitar la entrada a las dos plazas postreras. Con este mismo objetivo, las puertas traseras ganan tamaño frente a la versión de cinco plazas. No sólo las puertas son distintas, prácticamente ninguna de las piezas de la carrocería es compatible entre las dos versiones. Incluso el portón y la propia parrillas tienen diseños distintivos. Los asientos centrales pueden abatirse en proporciones 40/20/40, con el central pudiéndose convertir en una auténtica consola, pues dispone de portabotes, guantera y enchufe de 12 voltios. Las plazas traseras no son especialmente cómodas, habiéndose diseñado para personas de 1,60 metros de altura, como máximo. Tampoco la colocación de las piernas es la ideal para una estancia prolongada en ellas. El suelo de la parte trasera no sólo sirve para acoger los asientos, también esconde un pequeño “escondite” donde depositar objetos y, más abajo, se encuentra la rueda de repuesto de emergencia.

El crecimiento de tamaño ha obligado a retocar distintos aspectos mecánicos del Qashqai. Por ello, el Qashqai+2 disfruta de unos resortes de suspensión más firmes y una amortiguación con reglajes algo más duros. No hay que olvidar que la nueva versión pesa cerca de un centenar de kilogramos más que la de cinco plazas. También la dirección ha recibido unas leyes de asistencia acrecentadas, para dotar de más suavidad a su manejo. Donde no hay modificaciones es en la gama mecánica, que contará con cuatro motores a principios de 2009. Y decimos esto porque en la tercera semana de octubre –momento del lanzamiento de este modelo- sólo estarán disponibles los motores más potentes, un gasolina de 2 litros y 140 CV junto con el 2.0 dCi de gasóleo con 150 CV de potencia. Tras cambiar el año, se les unirá un 1.6 litros de gasolina y 115 CV junto con el 1.5 dCi de 106 CV, éste con unos consumos realmente sorprendentes, por lo bajos. La gama será muy completa, porque estos cuatro motores se alían a dos tipos de transmisiones –tracción delantera y total- junto con tres opciones de cambio: manual, automático de convertidor y automático de variador continuo. Éste sólo puede disfrutarse con la tracción total y el motor 2 litros de gasolina. El cambio automático con convertidor de par sólo se alía al motor turbodiésel de 150 CV con tracción a las cuatro ruedas. La tracción total se junta con el cambio manual en los motores de 140 y 150 CV mientras que los pequeños –106 y 115 CV- sólo pueden ser tracción delantera. Tres son los niveles de equipamiento disponibles aunque el más básico –Visia- sólo estará disponible con el motor 1.6 de gasolina. Éste ya dispone de seis airbags, ESP, techo panorámico con barras, aire acondicionado, radio con mandos en el volante, elevalunas eléctricos y ordenador de viaje. El Acenta, que ya se combina con toda la gama, suma faros de encendido automático, antinieblas, control de crucero, sensor de lluvia, climatizador doble, cámara posterior, llantas de aleación de 17 pulgadas y retrovisores en color de la carrocería, regulables y abatibles eléctricamente. Por último, el Tekna mejora la calidad del equipo de sonido, incluye faros de xenón y llave inteligente y no puede asociarse al dCi de 106 CV. Las principales opciones incluyen la tapicería de piel y un sistema de navegación por satélite con pantalla de siete pulgadas además de un reconocimiento de voz. No hay que olvidarse que el nuevo techo panorámico, de serie en todas las versiones, es 14 centímetros más largo que el disponible en el Qashqai, generando una especial luminosidad interior.

La conducción de este Qashqai+2 no difiere en especial de la de su hermano menor. En todo caso, mantiene el excelente compromiso entre comportamiento rutero y confort de marcha, que es una de sus principales virtudes. Es un coche capacitado para servir durante cientos de kilómetros de eficaz aliado en nuestros viajes, porque genera muy poco cansancio. Su silencio de marcha y calidad de bacheo hace que los ocupantes disfruten de un elevado nivel de comodidad. Si elegimos una versión con cambio automático, el resultado es aún más prometedor. Como su respuesta en carretera es más cercana a una berlina que a un todocamino –por ello lo denominan “crossover”- no es extraño que en Nissan vean a todos los monovolumen de tamaño medio como sus rivales reales, pese a su apariencia de vehículo capacitado para salirse del asfalto con elevada eficacia. A simple vista puede parecer casi igual pero, en realidad, esta versión acrecentada del Qashqai, que recibe el nombre de Qashqai+2, dispone de una carrocería totalmente nueva a partir del parabrisas hasta su final. La longitud crece en 21 centímetros hasta rozar los 4,53 metros mientras que el techo sube 3,8 centímetros, hasta casi 1,65 metros. Esta ganancia en altura se aprecia, en especial, en la mitad posterior del coche, siendo los ocupantes de la segunda y tercera fila los que se benefician más. ¿Tercera fila? Efectivamente, el crecimiento en longitud se aprovecha para instalar dos asientos extra que pueden escamotearse, de manera individual, en el suelo. De esta manera, el Qashqai+2 puede convertirse en un cinco plazas con un maletero de 550 litros, un seis plazas con el espacio de un asiento disponible para maletas o un siete plazas con una maletero más que justo. La ganancia de versatilidad es enorme frente a su hermano de cinco plazas, y es esta versión la que da gusto a un razonable porcentaje de clientes que veían en el Qashqai un vehículo con no demasiado espacio útil. Interiormente, la presentación es similar a la de su hermano, aunque la banqueta trasera puede deslizarse 24 centímetros, para facilitar la entrada a las dos plazas postreras. Con este mismo objetivo, las puertas traseras ganan tamaño frente a la versión de cinco plazas. No sólo las puertas son distintas, prácticamente ninguna de las piezas de la carrocería es compatible entre las dos versiones. Incluso el portón y la propia parrillas tienen diseños distintivos. Los asientos centrales pueden abatirse en proporciones 40/20/40, con el central pudiéndose convertir en una auténtica consola, pues dispone de portabotes, guantera y enchufe de 12 voltios. Las plazas traseras no son especialmente cómodas, habiéndose diseñado para personas de 1,60 metros de altura, como máximo. Tampoco la colocación de las piernas es la ideal para una estancia prolongada en ellas. El suelo de la parte trasera no sólo sirve para acoger los asientos, también esconde un pequeño “escondite” donde depositar objetos y, más abajo, se encuentra la rueda de repuesto de emergencia.

El crecimiento de tamaño ha obligado a retocar distintos aspectos mecánicos del Qashqai. Por ello, el Qashqai+2 disfruta de unos resortes de suspensión más firmes y una amortiguación con reglajes algo más duros. No hay que olvidar que la nueva versión pesa cerca de un centenar de kilogramos más que la de cinco plazas. También la dirección ha recibido unas leyes de asistencia acrecentadas, para dotar de más suavidad a su manejo. Donde no hay modificaciones es en la gama mecánica, que contará con cuatro motores a principios de 2009. Y decimos esto porque en la tercera semana de octubre –momento del lanzamiento de este modelo- sólo estarán disponibles los motores más potentes, un gasolina de 2 litros y 140 CV junto con el 2.0 dCi de gasóleo con 150 CV de potencia. Tras cambiar el año, se les unirá un 1.6 litros de gasolina y 115 CV junto con el 1.5 dCi de 106 CV, éste con unos consumos realmente sorprendentes, por lo bajos. La gama será muy completa, porque estos cuatro motores se alían a dos tipos de transmisiones –tracción delantera y total- junto con tres opciones de cambio: manual, automático de convertidor y automático de variador continuo. Éste sólo puede disfrutarse con la tracción total y el motor 2 litros de gasolina. El cambio automático con convertidor de par sólo se alía al motor turbodiésel de 150 CV con tracción a las cuatro ruedas. La tracción total se junta con el cambio manual en los motores de 140 y 150 CV mientras que los pequeños –106 y 115 CV- sólo pueden ser tracción delantera. Tres son los niveles de equipamiento disponibles aunque el más básico –Visia- sólo estará disponible con el motor 1.6 de gasolina. Éste ya dispone de seis airbags, ESP, techo panorámico con barras, aire acondicionado, radio con mandos en el volante, elevalunas eléctricos y ordenador de viaje. El Acenta, que ya se combina con toda la gama, suma faros de encendido automático, antinieblas, control de crucero, sensor de lluvia, climatizador doble, cámara posterior, llantas de aleación de 17 pulgadas y retrovisores en color de la carrocería, regulables y abatibles eléctricamente. Por último, el Tekna mejora la calidad del equipo de sonido, incluye faros de xenón y llave inteligente y no puede asociarse al dCi de 106 CV. Las principales opciones incluyen la tapicería de piel y un sistema de navegación por satélite con pantalla de siete pulgadas además de un reconocimiento de voz. No hay que olvidarse que el nuevo techo panorámico, de serie en todas las versiones, es 14 centímetros más largo que el disponible en el Qashqai, generando una especial luminosidad interior.

La conducción de este Qashqai+2 no difiere en especial de la de su hermano menor. En todo caso, mantiene el excelente compromiso entre comportamiento rutero y confort de marcha, que es una de sus principales virtudes. Es un coche capacitado para servir durante cientos de kilómetros de eficaz aliado en nuestros viajes, porque genera muy poco cansancio. Su silencio de marcha y calidad de bacheo hace que los ocupantes disfruten de un elevado nivel de comodidad. Si elegimos una versión con cambio automático, el resultado es aún más prometedor. Como su respuesta en carretera es más cercana a una berlina que a un todocamino –por ello lo denominan “crossover”- no es extraño que en Nissan vean a todos los monovolumen de tamaño medio como sus rivales reales, pese a su apariencia de vehículo capacitado para salirse del asfalto con elevada eficacia. A simple vista puede parecer casi igual pero, en realidad, esta versión acrecentada del Qashqai, que recibe el nombre de Qashqai+2, dispone de una carrocería totalmente nueva a partir del parabrisas hasta su final. La longitud crece en 21 centímetros hasta rozar los 4,53 metros mientras que el techo sube 3,8 centímetros, hasta casi 1,65 metros. Esta ganancia en altura se aprecia, en especial, en la mitad posterior del coche, siendo los ocupantes de la segunda y tercera fila los que se benefician más. ¿Tercera fila? Efectivamente, el crecimiento en longitud se aprovecha para instalar dos asientos extra que pueden escamotearse, de manera individual, en el suelo. De esta manera, el Qashqai+2 puede convertirse en un cinco plazas con un maletero de 550 litros, un seis plazas con el espacio de un asiento disponible para maletas o un siete plazas con una maletero más que justo. La ganancia de versatilidad es enorme frente a su hermano de cinco plazas, y es esta versión la que da gusto a un razonable porcentaje de clientes que veían en el Qashqai un vehículo con no demasiado espacio útil. Interiormente, la presentación es similar a la de su hermano, aunque la banqueta trasera puede deslizarse 24 centímetros, para facilitar la entrada a las dos plazas postreras. Con este mismo objetivo, las puertas traseras ganan tamaño frente a la versión de cinco plazas. No sólo las puertas son distintas, prácticamente ninguna de las piezas de la carrocería es compatible entre las dos versiones. Incluso el portón y la propia parrillas tienen diseños distintivos. Los asientos centrales pueden abatirse en proporciones 40/20/40, con el central pudiéndose convertir en una auténtica consola, pues dispone de portabotes, guantera y enchufe de 12 voltios. Las plazas traseras no son especialmente cómodas, habiéndose diseñado para personas de 1,60 metros de altura, como máximo. Tampoco la colocación de las piernas es la ideal para una estancia prolongada en ellas. El suelo de la parte trasera no sólo sirve para acoger los asientos, también esconde un pequeño “escondite” donde depositar objetos y, más abajo, se encuentra la rueda de repuesto de emergencia.

El crecimiento de tamaño ha obligado a retocar distintos aspectos mecánicos del Qashqai. Por ello, el Qashqai+2 disfruta de unos resortes de suspensión más firmes y una amortiguación con reglajes algo más duros. No hay que olvidar que la nueva versión pesa cerca de un centenar de kilogramos más que la de cinco plazas. También la dirección ha recibido unas leyes de asistencia acrecentadas, para dotar de más suavidad a su manejo. Donde no hay modificaciones es en la gama mecánica, que contará con cuatro motores a principios de 2009. Y decimos esto porque en la tercera semana de octubre –momento del lanzamiento de este modelo- sólo estarán disponibles los motores más potentes, un gasolina de 2 litros y 140 CV junto con el 2.0 dCi de gasóleo con 150 CV de potencia. Tras cambiar el año, se les unirá un 1.6 litros de gasolina y 115 CV junto con el 1.5 dCi de 106 CV, éste con unos consumos realmente sorprendentes, por lo bajos. La gama será muy completa, porque estos cuatro motores se alían a dos tipos de transmisiones –tracción delantera y total- junto con tres opciones de cambio: manual, automático de convertidor y automático de variador continuo. Éste sólo puede disfrutarse con la tracción total y el motor 2 litros de gasolina. El cambio automático con convertidor de par sólo se alía al motor turbodiésel de 150 CV con tracción a las cuatro ruedas. La tracción total se junta con el cambio manual en los motores de 140 y 150 CV mientras que los pequeños –106 y 115 CV- sólo pueden ser tracción delantera. Tres son los niveles de equipamiento disponibles aunque el más básico –Visia- sólo estará disponible con el motor 1.6 de gasolina. Éste ya dispone de seis airbags, ESP, techo panorámico con barras, aire acondicionado, radio con mandos en el volante, elevalunas eléctricos y ordenador de viaje. El Acenta, que ya se combina con toda la gama, suma faros de encendido automático, antinieblas, control de crucero, sensor de lluvia, climatizador doble, cámara posterior, llantas de aleación de 17 pulgadas y retrovisores en color de la carrocería, regulables y abatibles eléctricamente. Por último, el Tekna mejora la calidad del equipo de sonido, incluye faros de xenón y llave inteligente y no puede asociarse al dCi de 106 CV. Las principales opciones incluyen la tapicería de piel y un sistema de navegación por satélite con pantalla de siete pulgadas además de un reconocimiento de voz. No hay que olvidarse que el nuevo techo panorámico, de serie en todas las versiones, es 14 centímetros más largo que el disponible en el Qashqai, generando una especial luminosidad interior.

La conducción de este Qashqai+2 no difiere en especial de la de su hermano menor. En todo caso, mantiene el excelente compromiso entre comportamiento rutero y confort de marcha, que es una de sus principales virtudes. Es un coche capacitado para servir durante cientos de kilómetros de eficaz aliado en nuestros viajes, porque genera muy poco cansancio. Su silencio de marcha y calidad de bacheo hace que los ocupantes disfruten de un elevado nivel de comodidad. Si elegimos una versión con cambio automático, el resultado es aún más prometedor. Como su respuesta en carretera es más cercana a una berlina que a un todocamino –por ello lo denominan “crossover”- no es extraño que en Nissan vean a todos los monovolumen de tamaño medio como sus rivales reales, pese a su apariencia de vehículo capacitado para salirse del asfalto con elevada eficacia. A simple vista puede parecer casi igual pero, en realidad, esta versión acrecentada del Qashqai, que recibe el nombre de Qashqai+2, dispone de una carrocería totalmente nueva a partir del parabrisas hasta su final. La longitud crece en 21 centímetros hasta rozar los 4,53 metros mientras que el techo sube 3,8 centímetros, hasta casi 1,65 metros. Esta ganancia en altura se aprecia, en especial, en la mitad posterior del coche, siendo los ocupantes de la segunda y tercera fila los que se benefician más. ¿Tercera fila? Efectivamente, el crecimiento en longitud se aprovecha para instalar dos asientos extra que pueden escamotearse, de manera individual, en el suelo. De esta manera, el Qashqai+2 puede convertirse en un cinco plazas con un maletero de 550 litros, un seis plazas con el espacio de un asiento disponible para maletas o un siete plazas con una maletero más que justo. La ganancia de versatilidad es enorme frente a su hermano de cinco plazas, y es esta versión la que da gusto a un razonable porcentaje de clientes que veían en el Qashqai un vehículo con no demasiado espacio útil. Interiormente, la presentación es similar a la de su hermano, aunque la banqueta trasera puede deslizarse 24 centímetros, para facilitar la entrada a las dos plazas postreras. Con este mismo objetivo, las puertas traseras ganan tamaño frente a la versión de cinco plazas. No sólo las puertas son distintas, prácticamente ninguna de las piezas de la carrocería es compatible entre las dos versiones. Incluso el portón y la propia parrillas tienen diseños distintivos. Los asientos centrales pueden abatirse en proporciones 40/20/40, con el central pudiéndose convertir en una auténtica consola, pues dispone de portabotes, guantera y enchufe de 12 voltios. Las plazas traseras no son especialmente cómodas, habiéndose diseñado para personas de 1,60 metros de altura, como máximo. Tampoco la colocación de las piernas es la ideal para una estancia prolongada en ellas. El suelo de la parte trasera no sólo sirve para acoger los asientos, también esconde un pequeño “escondite” donde depositar objetos y, más abajo, se encuentra la rueda de repuesto de emergencia.

El crecimiento de tamaño ha obligado a retocar distintos aspectos mecánicos del Qashqai. Por ello, el Qashqai+2 disfruta de unos resortes de suspensión más firmes y una amortiguación con reglajes algo más duros. No hay que olvidar que la nueva versión pesa cerca de un centenar de kilogramos más que la de cinco plazas. También la dirección ha recibido unas leyes de asistencia acrecentadas, para dotar de más suavidad a su manejo. Donde no hay modificaciones es en la gama mecánica, que contará con cuatro motores a principios de 2009. Y decimos esto porque en la tercera semana de octubre –momento del lanzamiento de este modelo- sólo estarán disponibles los motores más potentes, un gasolina de 2 litros y 140 CV junto con el 2.0 dCi de gasóleo con 150 CV de potencia. Tras cambiar el año, se les unirá un 1.6 litros de gasolina y 115 CV junto con el 1.5 dCi de 106 CV, éste con unos consumos realmente sorprendentes, por lo bajos. La gama será muy completa, porque estos cuatro motores se alían a dos tipos de transmisiones –tracción delantera y total- junto con tres opciones de cambio: manual, automático de convertidor y automático de variador continuo. Éste sólo puede disfrutarse con la tracción total y el motor 2 litros de gasolina. El cambio automático con convertidor de par sólo se alía al motor turbodiésel de 150 CV con tracción a las cuatro ruedas. La tracción total se junta con el cambio manual en los motores de 140 y 150 CV mientras que los pequeños –106 y 115 CV- sólo pueden ser tracción delantera. Tres son los niveles de equipamiento disponibles aunque el más básico –Visia- sólo estará disponible con el motor 1.6 de gasolina. Éste ya dispone de seis airbags, ESP, techo panorámico con barras, aire acondicionado, radio con mandos en el volante, elevalunas eléctricos y ordenador de viaje. El Acenta, que ya se combina con toda la gama, suma faros de encendido automático, antinieblas, control de crucero, sensor de lluvia, climatizador doble, cámara posterior, llantas de aleación de 17 pulgadas y retrovisores en color de la carrocería, regulables y abatibles eléctricamente. Por último, el Tekna mejora la calidad del equipo de sonido, incluye faros de xenón y llave inteligente y no puede asociarse al dCi de 106 CV. Las principales opciones incluyen la tapicería de piel y un sistema de navegación por satélite con pantalla de siete pulgadas además de un reconocimiento de voz. No hay que olvidarse que el nuevo techo panorámico, de serie en todas las versiones, es 14 centímetros más largo que el disponible en el Qashqai, generando una especial luminosidad interior.

La conducción de este Qashqai+2 no difiere en especial de la de su hermano menor. En todo caso, mantiene el excelente compromiso entre comportamiento rutero y confort de marcha, que es una de sus principales virtudes. Es un coche capacitado para servir durante cientos de kilómetros de eficaz aliado en nuestros viajes, porque genera muy poco cansancio. Su silencio de marcha y calidad de bacheo hace que los ocupantes disfruten de un elevado nivel de comodidad. Si elegimos una versión con cambio automático, el resultado es aún más prometedor. Como su respuesta en carretera es más cercana a una berlina que a un todocamino –por ello lo denominan “crossover”- no es extraño que en Nissan vean a todos los monovolumen de tamaño medio como sus rivales reales, pese a su apariencia de vehículo capacitado para salirse del asfalto con elevada eficacia. A simple vista puede parecer casi igual pero, en realidad, esta versión acrecentada del Qashqai, que recibe el nombre de Qashqai+2, dispone de una carrocería totalmente nueva a partir del parabrisas hasta su final. La longitud crece en 21 centímetros hasta rozar los 4,53 metros mientras que el techo sube 3,8 centímetros, hasta casi 1,65 metros. Esta ganancia en altura se aprecia, en especial, en la mitad posterior del coche, siendo los ocupantes de la segunda y tercera fila los que se benefician más. ¿Tercera fila? Efectivamente, el crecimiento en longitud se aprovecha para instalar dos asientos extra que pueden escamotearse, de manera individual, en el suelo. De esta manera, el Qashqai+2 puede convertirse en un cinco plazas con un maletero de 550 litros, un seis plazas con el espacio de un asiento disponible para maletas o un siete plazas con una maletero más que justo. La ganancia de versatilidad es enorme frente a su hermano de cinco plazas, y es esta versión la que da gusto a un razonable porcentaje de clientes que veían en el Qashqai un vehículo con no demasiado espacio útil. Interiormente, la presentación es similar a la de su hermano, aunque la banqueta trasera puede deslizarse 24 centímetros, para facilitar la entrada a las dos plazas postreras. Con este mismo objetivo, las puertas traseras ganan tamaño frente a la versión de cinco plazas. No sólo las puertas son distintas, prácticamente ninguna de las piezas de la carrocería es compatible entre las dos versiones. Incluso el portón y la propia parrillas tienen diseños distintivos. Los asientos centrales pueden abatirse en proporciones 40/20/40, con el central pudiéndose convertir en una auténtica consola, pues dispone de portabotes, guantera y enchufe de 12 voltios. Las plazas traseras no son especialmente cómodas, habiéndose diseñado para personas de 1,60 metros de altura, como máximo. Tampoco la colocación de las piernas es la ideal para una estancia prolongada en ellas. El suelo de la parte trasera no sólo sirve para acoger los asientos, también esconde un pequeño “escondite” donde depositar objetos y, más abajo, se encuentra la rueda de repuesto de emergencia.

El crecimiento de tamaño ha obligado a retocar distintos aspectos mecánicos del Qashqai. Por ello, el Qashqai+2 disfruta de unos resortes de suspensión más firmes y una amortiguación con reglajes algo más duros. No hay que olvidar que la nueva versión pesa cerca de un centenar de kilogramos más que la de cinco plazas. También la dirección ha recibido unas leyes de asistencia acrecentadas, para dotar de más suavidad a su manejo. Donde no hay modificaciones es en la gama mecánica, que contará con cuatro motores a principios de 2009. Y decimos esto porque en la tercera semana de octubre –momento del lanzamiento de este modelo- sólo estarán disponibles los motores más potentes, un gasolina de 2 litros y 140 CV junto con el 2.0 dCi de gasóleo con 150 CV de potencia. Tras cambiar el año, se les unirá un 1.6 litros de gasolina y 115 CV junto con el 1.5 dCi de 106 CV, éste con unos consumos realmente sorprendentes, por lo bajos. La gama será muy completa, porque estos cuatro motores se alían a dos tipos de transmisiones –tracción delantera y total- junto con tres opciones de cambio: manual, automático de convertidor y automático de variador continuo. Éste sólo puede disfrutarse con la tracción total y el motor 2 litros de gasolina. El cambio automático con convertidor de par sólo se alía al motor turbodiésel de 150 CV con tracción a las cuatro ruedas. La tracción total se junta con el cambio manual en los motores de 140 y 150 CV mientras que los pequeños –106 y 115 CV- sólo pueden ser tracción delantera. Tres son los niveles de equipamiento disponibles aunque el más básico –Visia- sólo estará disponible con el motor 1.6 de gasolina. Éste ya dispone de seis airbags, ESP, techo panorámico con barras, aire acondicionado, radio con mandos en el volante, elevalunas eléctricos y ordenador de viaje. El Acenta, que ya se combina con toda la gama, suma faros de encendido automático, antinieblas, control de crucero, sensor de lluvia, climatizador doble, cámara posterior, llantas de aleación de 17 pulgadas y retrovisores en color de la carrocería, regulables y abatibles eléctricamente. Por último, el Tekna mejora la calidad del equipo de sonido, incluye faros de xenón y llave inteligente y no puede asociarse al dCi de 106 CV. Las principales opciones incluyen la tapicería de piel y un sistema de navegación por satélite con pantalla de siete pulgadas además de un reconocimiento de voz. No hay que olvidarse que el nuevo techo panorámico, de serie en todas las versiones, es 14 centímetros más largo que el disponible en el Qashqai, generando una especial luminosidad interior.

La conducción de este Qashqai+2 no difiere en especial de la de su hermano menor. En todo caso, mantiene el excelente compromiso entre comportamiento rutero y confort de marcha, que es una de sus principales virtudes. Es un coche capacitado para servir durante cientos de kilómetros de eficaz aliado en nuestros viajes, porque genera muy poco cansancio. Su silencio de marcha y calidad de bacheo hace que los ocupantes disfruten de un elevado nivel de comodidad. Si elegimos una versión con cambio automático, el resultado es aún más prometedor. Como su respuesta en carretera es más cercana a una berlina que a un todocamino –por ello lo denominan “crossover”- no es extraño que en Nissan vean a todos los monovolumen de tamaño medio como sus rivales reales, pese a su apariencia de vehículo capacitado para salirse del asfalto con elevada eficacia. A simple vista puede parecer casi igual pero, en realidad, esta versión acrecentada del Qashqai, que recibe el nombre de Qashqai+2, dispone de una carrocería totalmente nueva a partir del parabrisas hasta su final. La longitud crece en 21 centímetros hasta rozar los 4,53 metros mientras que el techo sube 3,8 centímetros, hasta casi 1,65 metros. Esta ganancia en altura se aprecia, en especial, en la mitad posterior del coche, siendo los ocupantes de la segunda y tercera fila los que se benefician más. ¿Tercera fila? Efectivamente, el crecimiento en longitud se aprovecha para instalar dos asientos extra que pueden escamotearse, de manera individual, en el suelo. De esta manera, el Qashqai+2 puede convertirse en un cinco plazas con un maletero de 550 litros, un seis plazas con el espacio de un asiento disponible para maletas o un siete plazas con una maletero más que justo. La ganancia de versatilidad es enorme frente a su hermano de cinco plazas, y es esta versión la que da gusto a un razonable porcentaje de clientes que veían en el Qashqai un vehículo con no demasiado espacio útil. Interiormente, la presentación es similar a la de su hermano, aunque la banqueta trasera puede deslizarse 24 centímetros, para facilitar la entrada a las dos plazas postreras. Con este mismo objetivo, las puertas traseras ganan tamaño frente a la versión de cinco plazas. No sólo las puertas son distintas, prácticamente ninguna de las piezas de la carrocería es compatible entre las dos versiones. Incluso el portón y la propia parrillas tienen diseños distintivos. Los asientos centrales pueden abatirse en proporciones 40/20/40, con el central pudiéndose convertir en una auténtica consola, pues dispone de portabotes, guantera y enchufe de 12 voltios. Las plazas traseras no son especialmente cómodas, habiéndose diseñado para personas de 1,60 metros de altura, como máximo. Tampoco la colocación de las piernas es la ideal para una estancia prolongada en ellas. El suelo de la parte trasera no sólo sirve para acoger los asientos, también esconde un pequeño “escondite” donde depositar objetos y, más abajo, se encuentra la rueda de repuesto de emergencia.

El crecimiento de tamaño ha obligado a retocar distintos aspectos mecánicos del Qashqai. Por ello, el Qashqai+2 disfruta de unos resortes de suspensión más firmes y una amortiguación con reglajes algo más duros. No hay que olvidar que la nueva versión pesa cerca de un centenar de kilogramos más que la de cinco plazas. También la dirección ha recibido unas leyes de asistencia acrecentadas, para dotar de más suavidad a su manejo. Donde no hay modificaciones es en la gama mecánica, que contará con cuatro motores a principios de 2009. Y decimos esto porque en la tercera semana de octubre –momento del lanzamiento de este modelo- sólo estarán disponibles los motores más potentes, un gasolina de 2 litros y 140 CV junto con el 2.0 dCi de gasóleo con 150 CV de potencia. Tras cambiar el año, se les unirá un 1.6 litros de gasolina y 115 CV junto con el 1.5 dCi de 106 CV, éste con unos consumos realmente sorprendentes, por lo bajos. La gama será muy completa, porque estos cuatro motores se alían a dos tipos de transmisiones –tracción delantera y total- junto con tres opciones de cambio: manual, automático de convertidor y automático de variador continuo. Éste sólo puede disfrutarse con la tracción total y el motor 2 litros de gasolina. El cambio automático con convertidor de par sólo se alía al motor turbodiésel de 150 CV con tracción a las cuatro ruedas. La tracción total se junta con el cambio manual en los motores de 140 y 150 CV mientras que los pequeños –106 y 115 CV- sólo pueden ser tracción delantera. Tres son los niveles de equipamiento disponibles aunque el más básico –Visia- sólo estará disponible con el motor 1.6 de gasolina. Éste ya dispone de seis airbags, ESP, techo panorámico con barras, aire acondicionado, radio con mandos en el volante, elevalunas eléctricos y ordenador de viaje. El Acenta, que ya se combina con toda la gama, suma faros de encendido automático, antinieblas, control de crucero, sensor de lluvia, climatizador doble, cámara posterior, llantas de aleación de 17 pulgadas y retrovisores en color de la carrocería, regulables y abatibles eléctricamente. Por último, el Tekna mejora la calidad del equipo de sonido, incluye faros de xenón y llave inteligente y no puede asociarse al dCi de 106 CV. Las principales opciones incluyen la tapicería de piel y un sistema de navegación por satélite con pantalla de siete pulgadas además de un reconocimiento de voz. No hay que olvidarse que el nuevo techo panorámico, de serie en todas las versiones, es 14 centímetros más largo que el disponible en el Qashqai, generando una especial luminosidad interior.

La conducción de este Qashqai+2 no difiere en especial de la de su hermano menor. En todo caso, mantiene el excelente compromiso entre comportamiento rutero y confort de marcha, que es una de sus principales virtudes. Es un coche capacitado para servir durante cientos de kilómetros de eficaz aliado en nuestros viajes, porque genera muy poco cansancio. Su silencio de marcha y calidad de bacheo hace que los ocupantes disfruten de un elevado nivel de comodidad. Si elegimos una versión con cambio automático, el resultado es aún más prometedor. Como su respuesta en carretera es más cercana a una berlina que a un todocamino –por ello lo denominan “crossover”- no es extraño que en Nissan vean a todos los monovolumen de tamaño medio como sus rivales reales, pese a su apariencia de vehículo capacitado para salirse del asfalto con elevada eficacia. A simple vista puede parecer casi igual pero, en realidad, esta versión acrecentada del Qashqai, que recibe el nombre de Qashqai+2, dispone de una carrocería totalmente nueva a partir del parabrisas hasta su final. La longitud crece en 21 centímetros hasta rozar los 4,53 metros mientras que el techo sube 3,8 centímetros, hasta casi 1,65 metros. Esta ganancia en altura se aprecia, en especial, en la mitad posterior del coche, siendo los ocupantes de la segunda y tercera fila los que se benefician más. ¿Tercera fila? Efectivamente, el crecimiento en longitud se aprovecha para instalar dos asientos extra que pueden escamotearse, de manera individual, en el suelo. De esta manera, el Qashqai+2 puede convertirse en un cinco plazas con un maletero de 550 litros, un seis plazas con el espacio de un asiento disponible para maletas o un siete plazas con una maletero más que justo. La ganancia de versatilidad es enorme frente a su hermano de cinco plazas, y es esta versión la que da gusto a un razonable porcentaje de clientes que veían en el Qashqai un vehículo con no demasiado espacio útil. Interiormente, la presentación es similar a la de su hermano, aunque la banqueta trasera puede deslizarse 24 centímetros, para facilitar la entrada a las dos plazas postreras. Con este mismo objetivo, las puertas traseras ganan tamaño frente a la versión de cinco plazas. No sólo las puertas son distintas, prácticamente ninguna de las piezas de la carrocería es compatible entre las dos versiones. Incluso el portón y la propia parrillas tienen diseños distintivos. Los asientos centrales pueden abatirse en proporciones 40/20/40, con el central pudiéndose convertir en una auténtica consola, pues dispone de portabotes, guantera y enchufe de 12 voltios. Las plazas traseras no son especialmente cómodas, habiéndose diseñado para personas de 1,60 metros de altura, como máximo. Tampoco la colocación de las piernas es la ideal para una estancia prolongada en ellas. El suelo de la parte trasera no sólo sirve para acoger los asientos, también esconde un pequeño “escondite” donde depositar objetos y, más abajo, se encuentra la rueda de repuesto de emergencia.

El crecimiento de tamaño ha obligado a retocar distintos aspectos mecánicos del Qashqai. Por ello, el Qashqai+2 disfruta de unos resortes de suspensión más firmes y una amortiguación con reglajes algo más duros. No hay que olvidar que la nueva versión pesa cerca de un centenar de kilogramos más que la de cinco plazas. También la dirección ha recibido unas leyes de asistencia acrecentadas, para dotar de más suavidad a su manejo. Donde no hay modificaciones es en la gama mecánica, que contará con cuatro motores a principios de 2009. Y decimos esto porque en la tercera semana de octubre –momento del lanzamiento de este modelo- sólo estarán disponibles los motores más potentes, un gasolina de 2 litros y 140 CV junto con el 2.0 dCi de gasóleo con 150 CV de potencia. Tras cambiar el año, se les unirá un 1.6 litros de gasolina y 115 CV junto con el 1.5 dCi de 106 CV, éste con unos consumos realmente sorprendentes, por lo bajos. La gama será muy completa, porque estos cuatro motores se alían a dos tipos de transmisiones –tracción delantera y total- junto con tres opciones de cambio: manual, automático de convertidor y automático de variador continuo. Éste sólo puede disfrutarse con la tracción total y el motor 2 litros de gasolina. El cambio automático con convertidor de par sólo se alía al motor turbodiésel de 150 CV con tracción a las cuatro ruedas. La tracción total se junta con el cambio manual en los motores de 140 y 150 CV mientras que los pequeños –106 y 115 CV- sólo pueden ser tracción delantera. Tres son los niveles de equipamiento disponibles aunque el más básico –Visia- sólo estará disponible con el motor 1.6 de gasolina. Éste ya dispone de seis airbags, ESP, techo panorámico con barras, aire acondicionado, radio con mandos en el volante, elevalunas eléctricos y ordenador de viaje. El Acenta, que ya se combina con toda la gama, suma faros de encendido automático, antinieblas, control de crucero, sensor de lluvia, climatizador doble, cámara posterior, llantas de aleación de 17 pulgadas y retrovisores en color de la carrocería, regulables y abatibles eléctricamente. Por último, el Tekna mejora la calidad del equipo de sonido, incluye faros de xenón y llave inteligente y no puede asociarse al dCi de 106 CV. Las principales opciones incluyen la tapicería de piel y un sistema de navegación por satélite con pantalla de siete pulgadas además de un reconocimiento de voz. No hay que olvidarse que el nuevo techo panorámico, de serie en todas las versiones, es 14 centímetros más largo que el disponible en el Qashqai, generando una especial luminosidad interior.

La conducción de este Qashqai+2 no difiere en especial de la de su hermano menor. En todo caso, mantiene el excelente compromiso entre comportamiento rutero y confort de marcha, que es una de sus principales virtudes. Es un coche capacitado para servir durante cientos de kilómetros de eficaz aliado en nuestros viajes, porque genera muy poco cansancio. Su silencio de marcha y calidad de bacheo hace que los ocupantes disfruten de un elevado nivel de comodidad. Si elegimos una versión con cambio automático, el resultado es aún más prometedor. Como su respuesta en carretera es más cercana a una berlina que a un todocamino –por ello lo denominan “crossover”- no es extraño que en Nissan vean a todos los monovolumen de tamaño medio como sus rivales reales, pese a su apariencia de vehículo capacitado para salirse del asfalto con elevada eficacia. A simple vista puede parecer casi igual pero, en realidad, esta versión acrecentada del Qashqai, que recibe el nombre de Qashqai+2, dispone de una carrocería totalmente nueva a partir del parabrisas hasta su final. La longitud crece en 21 centímetros hasta rozar los 4,53 metros mientras que el techo sube 3,8 centímetros, hasta casi 1,65 metros. Esta ganancia en altura se aprecia, en especial, en la mitad posterior del coche, siendo los ocupantes de la segunda y tercera fila los que se benefician más. ¿Tercera fila? Efectivamente, el crecimiento en longitud se aprovecha para instalar dos asientos extra que pueden escamotearse, de manera individual, en el suelo. De esta manera, el Qashqai+2 puede convertirse en un cinco plazas con un maletero de 550 litros, un seis plazas con el espacio de un asiento disponible para maletas o un siete plazas con una maletero más que justo. La ganancia de versatilidad es enorme frente a su hermano de cinco plazas, y es esta versión la que da gusto a un razonable porcentaje de clientes que veían en el Qashqai un vehículo con no demasiado espacio útil. Interiormente, la presentación es similar a la de su hermano, aunque la banqueta trasera puede deslizarse 24 centímetros, para facilitar la entrada a las dos plazas postreras. Con este mismo objetivo, las puertas traseras ganan tamaño frente a la versión de cinco plazas. No sólo las puertas son distintas, prácticamente ninguna de las piezas de la carrocería es compatible entre las dos versiones. Incluso el portón y la propia parrillas tienen diseños distintivos. Los asientos centrales pueden abatirse en proporciones 40/20/40, con el central pudiéndose convertir en una auténtica consola, pues dispone de portabotes, guantera y enchufe de 12 voltios. Las plazas traseras no son especialmente cómodas, habiéndose diseñado para personas de 1,60 metros de altura, como máximo. Tampoco la colocación de las piernas es la ideal para una estancia prolongada en ellas. El suelo de la parte trasera no sólo sirve para acoger los asientos, también esconde un pequeño “escondite” donde depositar objetos y, más abajo, se encuentra la rueda de repuesto de emergencia.

El crecimiento de tamaño ha obligado a retocar distintos aspectos mecánicos del Qashqai. Por ello, el Qashqai+2 disfruta de unos resortes de suspensión más firmes y una amortiguación con reglajes algo más duros. No hay que olvidar que la nueva versión pesa cerca de un centenar de kilogramos más que la de cinco plazas. También la dirección ha recibido unas leyes de asistencia acrecentadas, para dotar de más suavidad a su manejo. Donde no hay modificaciones es en la gama mecánica, que contará con cuatro motores a principios de 2009. Y decimos esto porque en la tercera semana de octubre –momento del lanzamiento de este modelo- sólo estarán disponibles los motores más potentes, un gasolina de 2 litros y 140 CV junto con el 2.0 dCi de gasóleo con 150 CV de potencia. Tras cambiar el año, se les unirá un 1.6 litros de gasolina y 115 CV junto con el 1.5 dCi de 106 CV, éste con unos consumos realmente sorprendentes, por lo bajos. La gama será muy completa, porque estos cuatro motores se alían a dos tipos de transmisiones –tracción delantera y total- junto con tres opciones de cambio: manual, automático de convertidor y automático de variador continuo. Éste sólo puede disfrutarse con la tracción total y el motor 2 litros de gasolina. El cambio automático con convertidor de par sólo se alía al motor turbodiésel de 150 CV con tracción a las cuatro ruedas. La tracción total se junta con el cambio manual en los motores de 140 y 150 CV mientras que los pequeños –106 y 115 CV- sólo pueden ser tracción delantera. Tres son los niveles de equipamiento disponibles aunque el más básico –Visia- sólo estará disponible con el motor 1.6 de gasolina. Éste ya dispone de seis airbags, ESP, techo panorámico con barras, aire acondicionado, radio con mandos en el volante, elevalunas eléctricos y ordenador de viaje. El Acenta, que ya se combina con toda la gama, suma faros de encendido automático, antinieblas, control de crucero, sensor de lluvia, climatizador doble, cámara posterior, llantas de aleación de 17 pulgadas y retrovisores en color de la carrocería, regulables y abatibles eléctricamente. Por último, el Tekna mejora la calidad del equipo de sonido, incluye faros de xenón y llave inteligente y no puede asociarse al dCi de 106 CV. Las principales opciones incluyen la tapicería de piel y un sistema de navegación por satélite con pantalla de siete pulgadas además de un reconocimiento de voz. No hay que olvidarse que el nuevo techo panorámico, de serie en todas las versiones, es 14 centímetros más largo que el disponible en el Qashqai, generando una especial luminosidad interior.

La conducción de este Qashqai+2 no difiere en especial de la de su hermano menor. En todo caso, mantiene el excelente compromiso entre comportamiento rutero y confort de marcha, que es una de sus principales virtudes. Es un coche capacitado para servir durante cientos de kilómetros de eficaz aliado en nuestros viajes, porque genera muy poco cansancio. Su silencio de marcha y calidad de bacheo hace que los ocupantes disfruten de un elevado nivel de comodidad. Si elegimos una versión con cambio automático, el resultado es aún más prometedor. Como su respuesta en carretera es más cercana a una berlina que a un todocamino –por ello lo denominan “crossover”- no es extraño que en Nissan vean a todos los monovolumen de tamaño medio como sus rivales reales, pese a su apariencia de vehículo capacitado para salirse del asfalto con elevada eficacia.

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