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Nissan Murano 3.5 V6

Segunda generación y notable evolución de uno de los crossover más atractivos del mercado. El nuevo Nissan Murano refuerza su carácter de auténtico conquistador: estrena plataforma, aumenta potencia e incluye mayor tecnología y nuevas dosis de funcionalidad. Un paso más en el arte del refinamiento.
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Nissan Murano 3.5 V6
Si ya es una buena experiencia acomodarse en el nuevo Nissan Murano, rodar en él confirma la calidad del conjunto. Basado en la nueva plataforma «D» de Nissan, tomada de la berlina norteamericana Altima, el Murano llega reforzado. No modifica su gran batalla, pero incluye nuevos materiales aislantes y una suspensión afinada con amortiguadores y brazos de aluminio específicos.
El resultado es una magnífica pisada del nuevo Nissan Murano, impecable en el filtrado (increíble cómo supera el bacheo sin transmitir ninguna réplica al habitáculo) y silencio de rodadura. En este sentido, incluso recorta en más de 3 dB la sonoridad de la anterior generación: a la altura del mejor de sus competidores y superior a cualquier mencionado Audi A6.

Claro que a la agradable marcha contribuye también en el nuevo Nissan Murano su renovado motor, el conocido V6 de 3,5 litros, eso sí, revisado con nuevos ajustes y componentes para reducir las fricciones internas y mejorar en rendimiento. No llega a los 313 CV del saliente Nissan 350Z, pero suma 22 CV (256 CV totales) y un 5 por ciento más de par. El sistema de admisión variable y la distribución con variador de fase permite una optimización en la combustión en un gran margen de régimen. El resultado es un empuje realmente consistente y, ante todo, muy suave, factor que también proporciona su transmisión. Para su peso y tamaño, el nuevo Nissan Murano ofrece muy buenas prestaciones. Destaca en adelantamientos, beneficiados por una caja automática CVT que busca el régimen óptimo de motor. Mejora a la anterior generación hasta en 1 segundo en todas las mediciones. La caja de cambios automática CVT se ha renovado para reducir las pérdidas por rozamiento. De variador continuo, mantiene siempre el motor en un óptimo régimen. Así, a velocidad constante en autopista o rodando en ciudades es habitual ver cómo gira plácidamente entre 1.500-2.000 rpm, para no bajar de 6.000 (alrededor del corte) si buscamos la máxima patada con el «kick-down». Todo con un funcionamiento de la transmisión muy progresivo y sin atisbo de tirones. Eso sí, al destacar por unos largos desarrollos (en su desmultiplicación más alta supera los 61 km/h por cada 1.000 rpm), en modo secuencial obliga a recurrir con frecuencia al cambio. Y, ni así, ataja unos consumos que, aun reducidos en 1,7 l/100 km de media, se presentan muy elevados (12 l/100 km) a poco que no mimenos el acelerador.

Habrá que esperar hasta el año que viene para optar al ya anunciado Diesel, que para eso se rehizo el Nissan Murano. El último guiño europeo que faltaba, porque esperar un comportamiento más dinámico y directo no entra en sus planes. Agrado de uso y confort de marcha, todo el del mundo; pero deportividad, la mínima. El nuevo Nissan Murano no cuenta con modo Sport o levas secuenciales de cambio, ni con amortiguación variable para mayor firmeza, ni con asientos de gran agarre lateral. Esa orientación se transmite en carretera, donde el Nissan Murano circula por vías rápidas o curvas de amplio radio con gran aplomo y estabilidad… y con cierta torpeza en virajes más cerrados. Entonces, con una suspensión demasiado blanda, el balanceo de carrocería en el nuevo Nissan Murano es acusado y salen a relucir inevitables inercias (ha «engordado» 70 kg por volumen y equipamiento). Subvira pronto, antes que sus rivales, pero a favor cuenta con francas reacciones y una dirección precisa (con parámetros específicos basados en el 350Z, dicen en Nissan) pero que requiere amplios movimientos de volante. Tampoco los frenos destacan por potencia o resistencia, claro que sus neumáticos, de un alto perfil 65, no demuestran gran eficacia. En cuanto al sistema 4x4, simple ayuda. Mediante un embrague electrónico, el Nissan Murano actúa en condiciones normales como puro tracción delantera, con reparto de par prácticamente 100 por cien al tren delantero. No obstante, mediante botón podemos bloquear la distribución al 50/50 (sólo en parado) de manera anticipativa, aunque en la práctica sólo funciona hasta 80 km/h.

A partir de ahí, el sistema actúa de forma correctora y de reacción al patinaje. Un dato más, junto a apreciables pérdidas de tracción de la rueda interior en curva causadas por apoyos poco definidos y ausencia de autoblocantes en los ejes, para confirmar que el nuevo Nissan Murano sigue sin ser buen compañero de aventuras, pues ni dispone de reductora o control de descenso y tanto la altura al suelo (18 centímetros) como sus cotas TT no mejoran a un «débil» Nissan Qashqai. Mejor disfrutemos del viaje en carretera como en pocos SUV y berlinas. - Confort de rodadura
- Habitabilidad y maletero
- Equipamiento - Consumo y emisiones
- Resistencia de frenos
- Rueda de repuesto de emergencia
Rey del confort
Si ya es una buena experiencia acomodarse en el nuevo Nissan Murano, rodar en él confirma la calidad del conjunto. Basado en la nueva plataforma «D» de Nissan, tomada de la berlina norteamericana Altima, el Murano llega reforzado. No modifica su gran batalla, pero incluye nuevos materiales aislantes y una suspensión afinada con amortiguadores y brazos de aluminio específicos. El resultado es una magnífica pisada del nuevo Nissan Murano, impecable en el filtrado (increíble cómo supera el bacheo sin transmitir ninguna réplica al habitáculo) y silencio de rodadura. En este sentido, incluso recorta en más de 3 dB la sonoridad de la anterior generación: a la altura del mejor de sus competidores y superior a cualquier mencionado Audi A6.

Claro que a la agradable marcha contribuye también en el nuevo Nissan Murano su renovado motor, el conocido V6 de 3,5 litros, eso sí, revisado con nuevos ajustes y componentes para reducir las fricciones internas y mejorar en rendimiento. No llega a los 313 CV del saliente Nissan 350Z, pero suma 22 CV (256 CV totales) y un 5 por ciento más de par. El sistema de admisión variable y la distribución con variador de fase permite una optimización en la combustión en un gran margen de régimen. El resultado es un empuje realmente consistente y, ante todo, muy suave, factor que también proporciona su transmisión. Para su peso y tamaño, el nuevo Nissan Murano ofrece muy buenas prestaciones. Destaca en adelantamientos, beneficiados por una caja automática CVT que busca el régimen óptimo de motor. Mejora a la anterior generación hasta en 1 segundo en todas las mediciones. La caja de cambios automática CVT se ha renovado para reducir las pérdidas por rozamiento. De variador continuo, mantiene siempre el motor en un óptimo régimen. Así, a velocidad constante en autopista o rodando en ciudades es habitual ver cómo gira plácidamente entre 1.500-2.000 rpm, para no bajar de 6.000 (alrededor del corte) si buscamos la máxima patada con el «kick-down». Todo con un funcionamiento de la transmisión muy progresivo y sin atisbo de tirones. Eso sí, al destacar por unos largos desarrollos (en su desmultiplicación más alta supera los 61 km/h por cada 1.000 rpm), en modo secuencial obliga a recurrir con frecuencia al cambio. Y, ni así, ataja unos consumos que, aun reducidos en 1,7 l/100 km de media, se presentan muy elevados (12 l/100 km) a poco que no mimenos el acelerador.

Habrá que esperar hasta el año que viene para optar al ya anunciado Diesel, que para eso se rehizo el Nissan Murano. El último guiño europeo que faltaba, porque esperar un comportamiento más dinámico y directo no entra en sus planes. Agrado de uso y confort de marcha, todo el del mundo; pero deportividad, la mínima. El nuevo Nissan Murano no cuenta con modo Sport o levas secuenciales de cambio, ni con amortiguación variable para mayor firmeza, ni con asientos de gran agarre lateral. Esa orientación se transmite en carretera, donde el Nissan Murano circula por vías rápidas o curvas de amplio radio con gran aplomo y estabilidad… y con cierta torpeza en virajes más cerrados. Entonces, con una suspensión demasiado blanda, el balanceo de carrocería en el nuevo Nissan Murano es acusado y salen a relucir inevitables inercias (ha «engordado» 70 kg por volumen y equipamiento). Subvira pronto, antes que sus rivales, pero a favor cuenta con francas reacciones y una dirección precisa (con parámetros específicos basados en el 350Z, dicen en Nissan) pero que requiere amplios movimientos de volante. Tampoco los frenos destacan por potencia o resistencia, claro que sus neumáticos, de un alto perfil 65, no demuestran gran eficacia. En cuanto al sistema 4x4, simple ayuda. Mediante un embrague electrónico, el Nissan Murano actúa en condiciones normales como puro tracción delantera, con reparto de par prácticamente 100 por cien al tren delantero. No obstante, mediante botón podemos bloquear la distribución al 50/50 (sólo en parado) de manera anticipativa, aunque en la práctica sólo funciona hasta 80 km/h.

A partir de ahí, el sistema actúa de forma correctora y de reacción al patinaje. Un dato más, junto a apreciables pérdidas de tracción de la rueda interior en curva causadas por apoyos poco definidos y ausencia de autoblocantes en los ejes, para confirmar que el nuevo Nissan Murano sigue sin ser buen compañero de aventuras, pues ni dispone de reductora o control de descenso y tanto la altura al suelo (18 centímetros) como sus cotas TT no mejoran a un «débil» Nissan Qashqai. Mejor disfrutemos del viaje en carretera como en pocos SUV y berlinas. - Confort de rodadura
- Habitabilidad y maletero
- Equipamiento - Consumo y emisiones
- Resistencia de frenos
- Rueda de repuesto de emergencia
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