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Mitsubishi ASX 180 DI-D 2WD y Skoda Yeti 2.0 TDI

Sin tracción total y en versión básica Diesel, Mitsubishi ASX y Skoda Yeti comparten afición: huyen de la especialización como pequeños SUV compactos para ganar equilibrio dinámico. Económicos viajeros, funcionales ciudadanos, esforzados senderistas... Ambos cubren amplios espacios de marcha.
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Mitsubishi ASX 180 DI-D 2WD y Skoda Yeti 2.0 TDI

Mecánicamente, Mitsubishi ASX y Skoda Yeti optan por dos avanzadas versiones de acceso Diesel de similar potencia y alimentación por conducto común, aunque en distinto grado de evolución. Aquí, Mitsubishi estrena su 180 DI-D, la nueva pequeña variante del primer motor Diesel del mundo que combina turbo, inyección directa y control de alzada variable de válvulas. Como su hermano mayor, con sólo 1,8 litros de cilindrada, pero 116 CV en lugar de 150.

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Mitsubishi ASX vs Skoda Yeti

Por su parte, en Skoda el grupo VW sigue apostando hacia el conocido 2.0 TDI en su también pequeña versión de 110 CV, a la espera de sustituirlo en el futuro por el nuevo 1.6 TDI de 105 CV que ya ha entrado en las gamas de Audi, Seat y la propia VW. Aunque algo menos refinada, nos gusta más el tradicional 2.0 TDI por su gran respuesta a bajo régimen y empuje siempre lineal. Sin embargo, aquí, el nuevo propulsor de Mitsubishi se impone.

En par, el ASX supera hasta en más de un 20% de fuerza a su rival (excepcional en el entorno de 2.000 rpm), moviendo con soltura a un más pesado Mitsubishi que bate al Yeti en todas las mediciones. Cierto que suena más en aceleración, pero también se aprovecha de un cambio manual de 6 marchas bastante cortas para sacar todo el partido al motor. Lo contrario que el Yeti, que apuesta por una transmisión de sólo 5 relaciones (en teoría más ligera y eficiente por menores rozamientos), pero con demasiado salto entre desarrollos. En la práctica, conlleva más uso del cambio, castigando recuperaciones y adelantamientos (la 5ª, por ejemplo, es apreciablemente más larga que la 6ª del ASX). Además, tampoco saca beneficio en consumos (buenos siempre), ante un frugal ASX que incluye de serie Start/Stop (función de parada y arranque de motor en detenciones, ideal en ciudad) y sistema de recuperación de energía en deceleraciones.

Vida a bordo
Sin alardes, pero con gran calidad de realización. Tanto ASX, como Yeti, ofrecen cómodos habitáculos de diseño sobrio, pero impecables en ajustes y terminación. También de orientación diferente. Mitsubishi apuesta por una configuración de compacto convencional, en la que destacan buenas cotas de habitabilidad, especialmente en gran anchura interior (excepcional), y ante todo un equipamiento de serie de primera, donde no faltan, a diferencia de Skoda, asiento del conductor eléctrico, tapicería de piel, Bluetooth, conexión USB, volante multifunción o faros de Xenón.

Eso sí, siguiendo la línea marcada por el Honda CR-V, el Yeti avanza pasos en funcionalidad. Cierto que la postura de conducción (demasiado vertical tipo furgoneta) no resulta tan ergonómica como la del ASX, pero desde ahí todo son ventajas. La excelente altura interior incrementa la sensación de un espacio ya de por sí muy bueno y con mucho hueco de almacenamiento. Además, la fila trasera (con tres asientos independientes, capaces de abatirse y extraerse ante necesidades de carga) admite hasta 15 cm de deslizamiento longitudinal para dotarle de modularidad monovolumen. Retrasada al máximo, cuenta con mejor espacio para piernas que el Mitsubishi y siempre además con más maletero... especialmente en esta versión 4x2 donde, sin la transmisión posterior, gana 150 litros frente al 4x4.

En total, entre 500 y 600 dm3 de carga para el maletero del Yeti, superiores a los 420 de un ASX que también cuenta con 27 dm3 extra en compartimento bajo el piso. Entre el correcto equipamiento del Yeti destaca también esta nueva versión Imaginarium, que de serie añade maleta para niños, con juegos de viaje y DVD portátil. Todo un práctico familiar.

¿Compensan?
Sensiblemente más caros a igualdad mecánica y de equipamiento que un compacto convencional (unos 3.000 € de sobrecoste), tanto Yeti como ASX añaden más versatilidad de uso. Por ahí, pueden compensar. Frente a la legión de SUV compactos Diesel de dos ruedas motrices, todos por encima de 135 CV, también ofrecen un precio de partida de media 2.000 € menor.

Por tanto, con sus suficientes prestaciones y bajo consumo, Skoda y Mitsubishi plantean dos buenas alternativas de acceso todo camino para quien renuncie a pagar los 3.000 € de más que cuestan, como mínimo, sus variantes 4x4 a las que poca gente acaba sacando partido en su uso diario. Las mayores dudas llegan pues al compararlos con el líder Nissan Qashqai. También en versión 4x2, también con motor Diesel de sólo 105 CV... y con un precio siempre menor. Es, sin duda, el rival a batir.

- Diseño y tracción 4x2

Mecánicamente, Mitsubishi ASX y Skoda Yeti optan por dos avanzadas versiones de acceso Diesel de similar potencia y alimentación por conducto común, aunque en distinto grado de evolución. Aquí, Mitsubishi estrena su 180 DI-D, la nueva pequeña variante del primer motor Diesel del mundo que combina turbo, inyección directa y control de alzada variable de válvulas. Como su hermano mayor, con sólo 1,8 litros de cilindrada, pero 116 CV en lugar de 150.

Por su parte, en Skoda el grupo VW sigue apostando hacia el conocido 2.0 TDI en su también pequeña versión de 110 CV, a la espera de sustituirlo en el futuro por el nuevo 1.6 TDI de 105 CV que ya ha entrado en las gamas de Audi, Seat y la propia VW. Aunque algo menos refinada, nos gusta más el tradicional 2.0 TDI por su gran respuesta a bajo régimen y empuje siempre lineal. Sin embargo, aquí, el nuevo propulsor de Mitsubishi se impone.

En par, el ASX supera hasta en más de un 20% de fuerza a su rival (excepcional en el entorno de 2.000 rpm), moviendo con soltura a un más pesado Mitsubishi que bate al Yeti en todas las mediciones. Cierto que suena más en aceleración, pero también se aprovecha de un cambio manual de 6 marchas bastante cortas para sacar todo el partido al motor. Lo contrario que el Yeti, que apuesta por una transmisión de sólo 5 relaciones (en teoría más ligera y eficiente por menores rozamientos), pero con demasiado salto entre desarrollos. En la práctica, conlleva más uso del cambio, castigando recuperaciones y adelantamientos (la 5ª, por ejemplo, es apreciablemente más larga que la 6ª del ASX). Además, tampoco saca beneficio en consumos (buenos siempre), ante un frugal ASX que incluye de serie Start/Stop (función de parada y arranque de motor en detenciones, ideal en ciudad) y sistema de recuperación de energía en deceleraciones.

Vida a bordo
Sin alardes, pero con gran calidad de realización. Tanto ASX, como Yeti, ofrecen cómodos habitáculos de diseño sobrio, pero impecables en ajustes y terminación. También de orientación diferente. Mitsubishi apuesta por una configuración de compacto convencional, en la que destacan buenas cotas de habitabilidad, especialmente en gran anchura interior (excepcional), y ante todo un equipamiento de serie de primera, donde no faltan, a diferencia de Skoda, asiento del conductor eléctrico, tapicería de piel, Bluetooth, conexión USB, volante multifunción o faros de Xenón.

Eso sí, siguiendo la línea marcada por el Honda CR-V, el Yeti avanza pasos en funcionalidad. Cierto que la postura de conducción (demasiado vertical tipo furgoneta) no resulta tan ergonómica como la del ASX, pero desde ahí todo son ventajas. La excelente altura interior incrementa la sensación de un espacio ya de por sí muy bueno y con mucho hueco de almacenamiento. Además, la fila trasera (con tres asientos independientes, capaces de abatirse y extraerse ante necesidades de carga) admite hasta 15 cm de deslizamiento longitudinal para dotarle de modularidad monovolumen. Retrasada al máximo, cuenta con mejor espacio para piernas que el Mitsubishi y siempre además con más maletero... especialmente en esta versión 4x2 donde, sin la transmisión posterior, gana 150 litros frente al 4x4.

En total, entre 500 y 600 dm3 de carga para el maletero del Yeti, superiores a los 420 de un ASX que también cuenta con 27 dm3 extra en compartimento bajo el piso. Entre el correcto equipamiento del Yeti destaca también esta nueva versión Imaginarium, que de serie añade maleta para niños, con juegos de viaje y DVD portátil. Todo un práctico familiar.

¿Compensan?
Sensiblemente más caros a igualdad mecánica y de equipamiento que un compacto convencional (unos 3.000 € de sobrecoste), tanto Yeti como ASX añaden más versatilidad de uso. Por ahí, pueden compensar. Frente a la legión de SUV compactos Diesel de dos ruedas motrices, todos por encima de 135 CV, también ofrecen un precio de partida de media 2.000 € menor.

Por tanto, con sus suficientes prestaciones y bajo consumo, Skoda y Mitsubishi plantean dos buenas alternativas de acceso todo camino para quien renuncie a pagar los 3.000 € de más que cuestan, como mínimo, sus variantes 4x4 a las que poca gente acaba sacando partido en su uso diario. Las mayores dudas llegan pues al compararlos con el líder Nissan Qashqai. También en versión 4x2, también con motor Diesel de sólo 105 CV... y con un precio siempre menor. Es, sin duda, el rival a batir.

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