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Mercedes GLK 320 CDI y Volvo XC60 D5

El segmento de los SUV medios con sello premium ha pasado de ser coto privado de BMW, a pedir paso Audi, Mercedes y Volvo. Aquí enfrentamos al primer GLK y XC60 que pasan por nuestra redacción.
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Mercedes GLK 320 CDI y Volvo XC60 D5
Con un motor claramente más grande y potente y una caja de cambios automática más sofisticada, el GLK impone aquí su ley sobre el voluntarioso XC60. Mercedes para su tope de gama Diesel recurre a un refinado 3.0 V6 de 224 CV con su última y sofisticada caja de cambios automática, la 7G-Tronic de 7 velocidades, mientras el XC60 monta un 2.4 de cinco cilindros con 185 CV (Volvo prepara una variante de 205 CV) y cambio automático (también se ofrece con cambio manual) de 6 velocidades.
Obviamente, las prestaciones del primero están en un nivel superior del segundo, pero no es el cronómetro el que marca las diferencias más sustanciales Desconcierta que el motor del Volvo resulte tan ruidoso en aceleración, cuando no hace mucho era una exquisita referencia. Pero en materia Diesel las cosas cambian de un día para otro. Es cierto que el ruido de este cinco cilindros es tan peculiar como su configuración y emite un bonito bramido, pero deja escapar demasiados decibelios cuando aceleramos y una mayor aspereza que el V6 de su rival. Y esto desentona especialmente en el ambiente interior tan agradable que ofrece el XC60. El otro "pero" también se lo achacamos al Volvo, en concreto a su cambio automático Geartronic. Su convertidor de par resbala claramente en el inicio de la marcha y este efecto que pretende generar suavidad en ese momento es cuestionable frente a los más modernos cambios automáticos, como el 7G-Tronic, que bloqueando su convertidor, combina perfectamente un suave inicio de marcha con una respuesta directa acelerador/motor. En el Volvo no hay esta relación tan directa entre el aumento de revoluciones y el avance, y esto conlleva un "sobrerégimen" del cinco cilindros que además de aumentar la sonoridad mecánica, le roba potencia. Esto último implica una penalización en los consumos, hasta el punto que el XC60 consume algo más que el GLK. En este sentido también influye el mayor desarrollo que mueve el GLK gracias a la 7ª marcha y a una mejor gestión de los cambios. Las reducciones a una marcha inferior se suceden con mayor frecuencia en el XC60 en situaciones en las que el GLK mantiene la marcha seleccionada.

Ambos cambios automáticos también puede ser utilizados de forma manual, con una selección secuencial de las marchas. En el Volvo se realiza de forma tradicional, con la misma palanca, mientras el Mercedes ha llevado al volante sendas levas que facilitan el manejo manual del cambio sin necesidad de soltar las manos del volante. Por tamaño, calidad y equipamiento este es un campo muy bien tratado en ambos modelos y por ambas marcas. Las largas suspensiones influyen mucho en este sentido y tanto el GLK como el XC60 presumen de un confort de rodadura elevado. Los habitáculos son grandes y luminosos en los dos modelos y la altura semielevada de la plataforma, y por tanto de los asientos, conlleva un cómodo acceso y un mejor control del entorno. La mayor longitud del Volvo aparece en su buen maletero, que dispone de una práctica trampilla que permite acotarlo y estabilizar la carga. En ciudad el XC60 resulta algo más "grande" también por un radio de giro algo elevado y más perezoso por el tacto del cambio antes comentado. Los asientos, como es norma en estas dos marcas, son muy buenas piezas de acomodo. Detrás, el más voluminoso túnel central del GLK puede condicionar el acomodo de un tercer pasajero.

El Volvo tiene un cómodo freno de mano de accionamiento eléctrico y el Mercedes conserva el típico mecánico de la marca que obliga a pisar un pedal. Las largas listas de opciones heredadas de las gamas altas de cada marca permiten especializar el uso de estos dos SUV. En materia de seguridad, el Volvo ha puesto el listón más alto al ser el primer y por ahora único coche del mercado que ofrece el sistema que denomina la marca City Safety. Este sistema destinado a la seguridad activa en el tráfico urbano es capaz al circular por debajo de 30 km/h de detener automáticamente el coche si detecta una posible colisión con un coche que esté parado. Mercedes GLK
— Motor y cambio
— Comportamiento general
— Calidad percibida
Volvo XC60
— Confort de rodadura
— Comportamiento general
— Equipamiento de seguridad Mercedes GLK
— Maletero justo
— Rueda de emergencia
— Precio y opciones
Volvo XC60
— Rumorosidad mecánica
— Resbalamiento del convertidor
— Consumo de combustible
A por el BMW X3
Con un motor claramente más grande y potente y una caja de cambios automática más sofisticada, el GLK impone aquí su ley sobre el voluntarioso XC60. Mercedes para su tope de gama Diesel recurre a un refinado 3.0 V6 de 224 CV con su última y sofisticada caja de cambios automática, la 7G-Tronic de 7 velocidades, mientras el XC60 monta un 2.4 de cinco cilindros con 185 CV (Volvo prepara una variante de 205 CV) y cambio automático (también se ofrece con cambio manual) de 6 velocidades. Obviamente, las prestaciones del primero están en un nivel superior del segundo, pero no es el cronómetro el que marca las diferencias más sustanciales Desconcierta que el motor del Volvo resulte tan ruidoso en aceleración, cuando no hace mucho era una exquisita referencia. Pero en materia Diesel las cosas cambian de un día para otro. Es cierto que el ruido de este cinco cilindros es tan peculiar como su configuración y emite un bonito bramido, pero deja escapar demasiados decibelios cuando aceleramos y una mayor aspereza que el V6 de su rival. Y esto desentona especialmente en el ambiente interior tan agradable que ofrece el XC60. El otro "pero" también se lo achacamos al Volvo, en concreto a su cambio automático Geartronic. Su convertidor de par resbala claramente en el inicio de la marcha y este efecto que pretende generar suavidad en ese momento es cuestionable frente a los más modernos cambios automáticos, como el 7G-Tronic, que bloqueando su convertidor, combina perfectamente un suave inicio de marcha con una respuesta directa acelerador/motor. En el Volvo no hay esta relación tan directa entre el aumento de revoluciones y el avance, y esto conlleva un "sobrerégimen" del cinco cilindros que además de aumentar la sonoridad mecánica, le roba potencia. Esto último implica una penalización en los consumos, hasta el punto que el XC60 consume algo más que el GLK. En este sentido también influye el mayor desarrollo que mueve el GLK gracias a la 7ª marcha y a una mejor gestión de los cambios. Las reducciones a una marcha inferior se suceden con mayor frecuencia en el XC60 en situaciones en las que el GLK mantiene la marcha seleccionada.

Ambos cambios automáticos también puede ser utilizados de forma manual, con una selección secuencial de las marchas. En el Volvo se realiza de forma tradicional, con la misma palanca, mientras el Mercedes ha llevado al volante sendas levas que facilitan el manejo manual del cambio sin necesidad de soltar las manos del volante. Por tamaño, calidad y equipamiento este es un campo muy bien tratado en ambos modelos y por ambas marcas. Las largas suspensiones influyen mucho en este sentido y tanto el GLK como el XC60 presumen de un confort de rodadura elevado. Los habitáculos son grandes y luminosos en los dos modelos y la altura semielevada de la plataforma, y por tanto de los asientos, conlleva un cómodo acceso y un mejor control del entorno. La mayor longitud del Volvo aparece en su buen maletero, que dispone de una práctica trampilla que permite acotarlo y estabilizar la carga. En ciudad el XC60 resulta algo más "grande" también por un radio de giro algo elevado y más perezoso por el tacto del cambio antes comentado. Los asientos, como es norma en estas dos marcas, son muy buenas piezas de acomodo. Detrás, el más voluminoso túnel central del GLK puede condicionar el acomodo de un tercer pasajero.

El Volvo tiene un cómodo freno de mano de accionamiento eléctrico y el Mercedes conserva el típico mecánico de la marca que obliga a pisar un pedal. Las largas listas de opciones heredadas de las gamas altas de cada marca permiten especializar el uso de estos dos SUV. En materia de seguridad, el Volvo ha puesto el listón más alto al ser el primer y por ahora único coche del mercado que ofrece el sistema que denomina la marca City Safety. Este sistema destinado a la seguridad activa en el tráfico urbano es capaz al circular por debajo de 30 km/h de detener automáticamente el coche si detecta una posible colisión con un coche que esté parado. Mercedes GLK
— Motor y cambio
— Comportamiento general
— Calidad percibida
Volvo XC60
— Confort de rodadura
— Comportamiento general
— Equipamiento de seguridad Mercedes GLK
— Maletero justo
— Rueda de emergencia
— Precio y opciones
Volvo XC60
— Rumorosidad mecánica
— Resbalamiento del convertidor
— Consumo de combustible
A por el BMW X3
Con un motor claramente más grande y potente y una caja de cambios automática más sofisticada, el GLK impone aquí su ley sobre el voluntarioso XC60. Mercedes para su tope de gama Diesel recurre a un refinado 3.0 V6 de 224 CV con su última y sofisticada caja de cambios automática, la 7G-Tronic de 7 velocidades, mientras el XC60 monta un 2.4 de cinco cilindros con 185 CV (Volvo prepara una variante de 205 CV) y cambio automático (también se ofrece con cambio manual) de 6 velocidades. Obviamente, las prestaciones del primero están en un nivel superior del segundo, pero no es el cronómetro el que marca las diferencias más sustanciales Desconcierta que el motor del Volvo resulte tan ruidoso en aceleración, cuando no hace mucho era una exquisita referencia. Pero en materia Diesel las cosas cambian de un día para otro. Es cierto que el ruido de este cinco cilindros es tan peculiar como su configuración y emite un bonito bramido, pero deja escapar demasiados decibelios cuando aceleramos y una mayor aspereza que el V6 de su rival. Y esto desentona especialmente en el ambiente interior tan agradable que ofrece el XC60. El otro "pero" también se lo achacamos al Volvo, en concreto a su cambio automático Geartronic. Su convertidor de par resbala claramente en el inicio de la marcha y este efecto que pretende generar suavidad en ese momento es cuestionable frente a los más modernos cambios automáticos, como el 7G-Tronic, que bloqueando su convertidor, combina perfectamente un suave inicio de marcha con una respuesta directa acelerador/motor. En el Volvo no hay esta relación tan directa entre el aumento de revoluciones y el avance, y esto conlleva un "sobrerégimen" del cinco cilindros que además de aumentar la sonoridad mecánica, le roba potencia. Esto último implica una penalización en los consumos, hasta el punto que el XC60 consume algo más que el GLK. En este sentido también influye el mayor desarrollo que mueve el GLK gracias a la 7ª marcha y a una mejor gestión de los cambios. Las reducciones a una marcha inferior se suceden con mayor frecuencia en el XC60 en situaciones en las que el GLK mantiene la marcha seleccionada.

Ambos cambios automáticos también puede ser utilizados de forma manual, con una selección secuencial de las marchas. En el Volvo se realiza de forma tradicional, con la misma palanca, mientras el Mercedes ha llevado al volante sendas levas que facilitan el manejo manual del cambio sin necesidad de soltar las manos del volante. Por tamaño, calidad y equipamiento este es un campo muy bien tratado en ambos modelos y por ambas marcas. Las largas suspensiones influyen mucho en este sentido y tanto el GLK como el XC60 presumen de un confort de rodadura elevado. Los habitáculos son grandes y luminosos en los dos modelos y la altura semielevada de la plataforma, y por tanto de los asientos, conlleva un cómodo acceso y un mejor control del entorno. La mayor longitud del Volvo aparece en su buen maletero, que dispone de una práctica trampilla que permite acotarlo y estabilizar la carga. En ciudad el XC60 resulta algo más "grande" también por un radio de giro algo elevado y más perezoso por el tacto del cambio antes comentado. Los asientos, como es norma en estas dos marcas, son muy buenas piezas de acomodo. Detrás, el más voluminoso túnel central del GLK puede condicionar el acomodo de un tercer pasajero.

El Volvo tiene un cómodo freno de mano de accionamiento eléctrico y el Mercedes conserva el típico mecánico de la marca que obliga a pisar un pedal. Las largas listas de opciones heredadas de las gamas altas de cada marca permiten especializar el uso de estos dos SUV. En materia de seguridad, el Volvo ha puesto el listón más alto al ser el primer y por ahora único coche del mercado que ofrece el sistema que denomina la marca City Safety. Este sistema destinado a la seguridad activa en el tráfico urbano es capaz al circular por debajo de 30 km/h de detener automáticamente el coche si detecta una posible colisión con un coche que esté parado. Mercedes GLK
— Motor y cambio
— Comportamiento general
— Calidad percibida
Volvo XC60
— Confort de rodadura
— Comportamiento general
— Equipamiento de seguridad Mercedes GLK
— Maletero justo
— Rueda de emergencia
— Precio y opciones
Volvo XC60
— Rumorosidad mecánica
— Resbalamiento del convertidor
— Consumo de combustible
A por el BMW X3
Con un motor claramente más grande y potente y una caja de cambios automática más sofisticada, el GLK impone aquí su ley sobre el voluntarioso XC60. Mercedes para su tope de gama Diesel recurre a un refinado 3.0 V6 de 224 CV con su última y sofisticada caja de cambios automática, la 7G-Tronic de 7 velocidades, mientras el XC60 monta un 2.4 de cinco cilindros con 185 CV (Volvo prepara una variante de 205 CV) y cambio automático (también se ofrece con cambio manual) de 6 velocidades. Obviamente, las prestaciones del primero están en un nivel superior del segundo, pero no es el cronómetro el que marca las diferencias más sustanciales Desconcierta que el motor del Volvo resulte tan ruidoso en aceleración, cuando no hace mucho era una exquisita referencia. Pero en materia Diesel las cosas cambian de un día para otro. Es cierto que el ruido de este cinco cilindros es tan peculiar como su configuración y emite un bonito bramido, pero deja escapar demasiados decibelios cuando aceleramos y una mayor aspereza que el V6 de su rival. Y esto desentona especialmente en el ambiente interior tan agradable que ofrece el XC60. El otro "pero" también se lo achacamos al Volvo, en concreto a su cambio automático Geartronic. Su convertidor de par resbala claramente en el inicio de la marcha y este efecto que pretende generar suavidad en ese momento es cuestionable frente a los más modernos cambios automáticos, como el 7G-Tronic, que bloqueando su convertidor, combina perfectamente un suave inicio de marcha con una respuesta directa acelerador/motor. En el Volvo no hay esta relación tan directa entre el aumento de revoluciones y el avance, y esto conlleva un "sobrerégimen" del cinco cilindros que además de aumentar la sonoridad mecánica, le roba potencia. Esto último implica una penalización en los consumos, hasta el punto que el XC60 consume algo más que el GLK. En este sentido también influye el mayor desarrollo que mueve el GLK gracias a la 7ª marcha y a una mejor gestión de los cambios. Las reducciones a una marcha inferior se suceden con mayor frecuencia en el XC60 en situaciones en las que el GLK mantiene la marcha seleccionada.

Ambos cambios automáticos también puede ser utilizados de forma manual, con una selección secuencial de las marchas. En el Volvo se realiza de forma tradicional, con la misma palanca, mientras el Mercedes ha llevado al volante sendas levas que facilitan el manejo manual del cambio sin necesidad de soltar las manos del volante. Por tamaño, calidad y equipamiento este es un campo muy bien tratado en ambos modelos y por ambas marcas. Las largas suspensiones influyen mucho en este sentido y tanto el GLK como el XC60 presumen de un confort de rodadura elevado. Los habitáculos son grandes y luminosos en los dos modelos y la altura semielevada de la plataforma, y por tanto de los asientos, conlleva un cómodo acceso y un mejor control del entorno. La mayor longitud del Volvo aparece en su buen maletero, que dispone de una práctica trampilla que permite acotarlo y estabilizar la carga. En ciudad el XC60 resulta algo más "grande" también por un radio de giro algo elevado y más perezoso por el tacto del cambio antes comentado. Los asientos, como es norma en estas dos marcas, son muy buenas piezas de acomodo. Detrás, el más voluminoso túnel central del GLK puede condicionar el acomodo de un tercer pasajero.

El Volvo tiene un cómodo freno de mano de accionamiento eléctrico y el Mercedes conserva el típico mecánico de la marca que obliga a pisar un pedal. Las largas listas de opciones heredadas de las gamas altas de cada marca permiten especializar el uso de estos dos SUV. En materia de seguridad, el Volvo ha puesto el listón más alto al ser el primer y por ahora único coche del mercado que ofrece el sistema que denomina la marca City Safety. Este sistema destinado a la seguridad activa en el tráfico urbano es capaz al circular por debajo de 30 km/h de detener automáticamente el coche si detecta una posible colisión con un coche que esté parado. Mercedes GLK
— Motor y cambio
— Comportamiento general
— Calidad percibida
Volvo XC60
— Confort de rodadura
— Comportamiento general
— Equipamiento de seguridad Mercedes GLK
— Maletero justo
— Rueda de emergencia
— Precio y opciones
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— Rumorosidad mecánica
— Resbalamiento del convertidor
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