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Mercedes GLK

Mercedes ha presentado el GLK, que sin ser todo terreno puro sí encaja perfectamente con la definición de SUV. Llegará con dos motores Diesel y dos gasolina, pero todos ellos exclusivamente con una caja de cambios de 7 velocidades.
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Mercedes GLK
En la película “Sexo en Nueva York” no sólo las actrices han sido las protagonistas. El GLK fue el modelo elegido para salir, durante unos segundos, con el maletero cargado de bolsas de las boutiques de moda más exclusivas del mundo. Y es que el nuevo SUV de Mercedes quieren posicionarlo como un coche de moda también para el público femenino. Aunque el Audi Q5 y el futuro Volvo XC 60, no le van a poner las cosas nada fácil. Para muchos de los potenciales compradores, podría resultarles más atractivo, incluso, cualquiera de estos dos modelos. Estéticamente, el GLK a les recordará a su hermano mayor, al GL. El interior, sin embargo, es mucho más parecido al del Clase C de Mercedes, modelo del que deriva.

Centrándonos en los apartados técnicos, el GLK no aporta muchas novedades, si lo comparamos con la versión de tracción integral 4Matic del Clase C, del que hereda la plataforma, las suspensiones, la transmisión y la mayoría de los motores. El GLK es un SUV pensado para circular mayoritariamente por asfalto. La demanda actual de este tipo de modelos así lo confirma. Y, precisamente, pensando en este tipo de clientes, Mercedes ofrece como opción el paquete deportivo exterior, que incluye una suspensión rebajada en 20 mm con muelles más cortos. Con esta combinación la sensación al volante del GLK es muy similar a la que transmite el Clase C. Tal como acabamos de comentar, el GLK monta de serie la tracción integral permanente 4Matic -con un reparto constante de par del 45 por ciento delante y del 55 por ciento detrás-. A diferencia con el Clase C y con otros SUV rivales, en este modelo no se podrá elegir un cambio manual. El pedal de embrague desaparece y la única alternativa es el cambio automático, por lo que más de uno podría parecerle un importante inconveniente. Pero nada más alejado de la realidad. Desde aquí os recomendamos que, si nunca habéis conducido con un cambio automático de última generación, que lo probeis. En concreto, el 7G-Tronic de Mercedes, -el que monta de serie el GLK- es un cambio sorprendente. Es muy suave de funcionamiento y lo suficientemente rápido como para sacarle todo el partido a los propulsores disponible.

En la película “Sexo en Nueva York” no sólo las actrices han sido las protagonistas. El GLK fue el modelo elegido para salir, durante unos segundos, con el maletero cargado de bolsas de las boutiques de moda más exclusivas del mundo. Y es que el nuevo SUV de Mercedes quieren posicionarlo como un coche de moda también para el público femenino. Aunque el Audi Q5 y el futuro Volvo XC 60, no le van a poner las cosas nada fácil. Para muchos de los potenciales compradores, podría resultarles más atractivo, incluso, cualquiera de estos dos modelos. Estéticamente, el GLK a les recordará a su hermano mayor, al GL. El interior, sin embargo, es mucho más parecido al del Clase C de Mercedes, modelo del que deriva.

Centrándonos en los apartados técnicos, el GLK no aporta muchas novedades, si lo comparamos con la versión de tracción integral 4Matic del Clase C, del que hereda la plataforma, las suspensiones, la transmisión y la mayoría de los motores. El GLK es un SUV pensado para circular mayoritariamente por asfalto. La demanda actual de este tipo de modelos así lo confirma. Y, precisamente, pensando en este tipo de clientes, Mercedes ofrece como opción el paquete deportivo exterior, que incluye una suspensión rebajada en 20 mm con muelles más cortos. Con esta combinación la sensación al volante del GLK es muy similar a la que transmite el Clase C. Tal como acabamos de comentar, el GLK monta de serie la tracción integral permanente 4Matic -con un reparto constante de par del 45 por ciento delante y del 55 por ciento detrás-. A diferencia con el Clase C y con otros SUV rivales, en este modelo no se podrá elegir un cambio manual. El pedal de embrague desaparece y la única alternativa es el cambio automático, por lo que más de uno podría parecerle un importante inconveniente. Pero nada más alejado de la realidad. Desde aquí os recomendamos que, si nunca habéis conducido con un cambio automático de última generación, que lo probeis. En concreto, el 7G-Tronic de Mercedes, -el que monta de serie el GLK- es un cambio sorprendente. Es muy suave de funcionamiento y lo suficientemente rápido como para sacarle todo el partido a los propulsores disponible.

En la película “Sexo en Nueva York” no sólo las actrices han sido las protagonistas. El GLK fue el modelo elegido para salir, durante unos segundos, con el maletero cargado de bolsas de las boutiques de moda más exclusivas del mundo. Y es que el nuevo SUV de Mercedes quieren posicionarlo como un coche de moda también para el público femenino. Aunque el Audi Q5 y el futuro Volvo XC 60, no le van a poner las cosas nada fácil. Para muchos de los potenciales compradores, podría resultarles más atractivo, incluso, cualquiera de estos dos modelos. Estéticamente, el GLK a les recordará a su hermano mayor, al GL. El interior, sin embargo, es mucho más parecido al del Clase C de Mercedes, modelo del que deriva.

Centrándonos en los apartados técnicos, el GLK no aporta muchas novedades, si lo comparamos con la versión de tracción integral 4Matic del Clase C, del que hereda la plataforma, las suspensiones, la transmisión y la mayoría de los motores. El GLK es un SUV pensado para circular mayoritariamente por asfalto. La demanda actual de este tipo de modelos así lo confirma. Y, precisamente, pensando en este tipo de clientes, Mercedes ofrece como opción el paquete deportivo exterior, que incluye una suspensión rebajada en 20 mm con muelles más cortos. Con esta combinación la sensación al volante del GLK es muy similar a la que transmite el Clase C. Tal como acabamos de comentar, el GLK monta de serie la tracción integral permanente 4Matic -con un reparto constante de par del 45 por ciento delante y del 55 por ciento detrás-. A diferencia con el Clase C y con otros SUV rivales, en este modelo no se podrá elegir un cambio manual. El pedal de embrague desaparece y la única alternativa es el cambio automático, por lo que más de uno podría parecerle un importante inconveniente. Pero nada más alejado de la realidad. Desde aquí os recomendamos que, si nunca habéis conducido con un cambio automático de última generación, que lo probeis. En concreto, el 7G-Tronic de Mercedes, -el que monta de serie el GLK- es un cambio sorprendente. Es muy suave de funcionamiento y lo suficientemente rápido como para sacarle todo el partido a los propulsores disponible.

En la película “Sexo en Nueva York” no sólo las actrices han sido las protagonistas. El GLK fue el modelo elegido para salir, durante unos segundos, con el maletero cargado de bolsas de las boutiques de moda más exclusivas del mundo. Y es que el nuevo SUV de Mercedes quieren posicionarlo como un coche de moda también para el público femenino. Aunque el Audi Q5 y el futuro Volvo XC 60, no le van a poner las cosas nada fácil. Para muchos de los potenciales compradores, podría resultarles más atractivo, incluso, cualquiera de estos dos modelos. Estéticamente, el GLK a les recordará a su hermano mayor, al GL. El interior, sin embargo, es mucho más parecido al del Clase C de Mercedes, modelo del que deriva.

Centrándonos en los apartados técnicos, el GLK no aporta muchas novedades, si lo comparamos con la versión de tracción integral 4Matic del Clase C, del que hereda la plataforma, las suspensiones, la transmisión y la mayoría de los motores. El GLK es un SUV pensado para circular mayoritariamente por asfalto. La demanda actual de este tipo de modelos así lo confirma. Y, precisamente, pensando en este tipo de clientes, Mercedes ofrece como opción el paquete deportivo exterior, que incluye una suspensión rebajada en 20 mm con muelles más cortos. Con esta combinación la sensación al volante del GLK es muy similar a la que transmite el Clase C. Tal como acabamos de comentar, el GLK monta de serie la tracción integral permanente 4Matic -con un reparto constante de par del 45 por ciento delante y del 55 por ciento detrás-. A diferencia con el Clase C y con otros SUV rivales, en este modelo no se podrá elegir un cambio manual. El pedal de embrague desaparece y la única alternativa es el cambio automático, por lo que más de uno podría parecerle un importante inconveniente. Pero nada más alejado de la realidad. Desde aquí os recomendamos que, si nunca habéis conducido con un cambio automático de última generación, que lo probeis. En concreto, el 7G-Tronic de Mercedes, -el que monta de serie el GLK- es un cambio sorprendente. Es muy suave de funcionamiento y lo suficientemente rápido como para sacarle todo el partido a los propulsores disponible.

En la película “Sexo en Nueva York” no sólo las actrices han sido las protagonistas. El GLK fue el modelo elegido para salir, durante unos segundos, con el maletero cargado de bolsas de las boutiques de moda más exclusivas del mundo. Y es que el nuevo SUV de Mercedes quieren posicionarlo como un coche de moda también para el público femenino. Aunque el Audi Q5 y el futuro Volvo XC 60, no le van a poner las cosas nada fácil. Para muchos de los potenciales compradores, podría resultarles más atractivo, incluso, cualquiera de estos dos modelos. Estéticamente, el GLK a les recordará a su hermano mayor, al GL. El interior, sin embargo, es mucho más parecido al del Clase C de Mercedes, modelo del que deriva.

Centrándonos en los apartados técnicos, el GLK no aporta muchas novedades, si lo comparamos con la versión de tracción integral 4Matic del Clase C, del que hereda la plataforma, las suspensiones, la transmisión y la mayoría de los motores. El GLK es un SUV pensado para circular mayoritariamente por asfalto. La demanda actual de este tipo de modelos así lo confirma. Y, precisamente, pensando en este tipo de clientes, Mercedes ofrece como opción el paquete deportivo exterior, que incluye una suspensión rebajada en 20 mm con muelles más cortos. Con esta combinación la sensación al volante del GLK es muy similar a la que transmite el Clase C. Tal como acabamos de comentar, el GLK monta de serie la tracción integral permanente 4Matic -con un reparto constante de par del 45 por ciento delante y del 55 por ciento detrás-. A diferencia con el Clase C y con otros SUV rivales, en este modelo no se podrá elegir un cambio manual. El pedal de embrague desaparece y la única alternativa es el cambio automático, por lo que más de uno podría parecerle un importante inconveniente. Pero nada más alejado de la realidad. Desde aquí os recomendamos que, si nunca habéis conducido con un cambio automático de última generación, que lo probeis. En concreto, el 7G-Tronic de Mercedes, -el que monta de serie el GLK- es un cambio sorprendente. Es muy suave de funcionamiento y lo suficientemente rápido como para sacarle todo el partido a los propulsores disponible.

En la película “Sexo en Nueva York” no sólo las actrices han sido las protagonistas. El GLK fue el modelo elegido para salir, durante unos segundos, con el maletero cargado de bolsas de las boutiques de moda más exclusivas del mundo. Y es que el nuevo SUV de Mercedes quieren posicionarlo como un coche de moda también para el público femenino. Aunque el Audi Q5 y el futuro Volvo XC 60, no le van a poner las cosas nada fácil. Para muchos de los potenciales compradores, podría resultarles más atractivo, incluso, cualquiera de estos dos modelos. Estéticamente, el GLK a les recordará a su hermano mayor, al GL. El interior, sin embargo, es mucho más parecido al del Clase C de Mercedes, modelo del que deriva.

Centrándonos en los apartados técnicos, el GLK no aporta muchas novedades, si lo comparamos con la versión de tracción integral 4Matic del Clase C, del que hereda la plataforma, las suspensiones, la transmisión y la mayoría de los motores. El GLK es un SUV pensado para circular mayoritariamente por asfalto. La demanda actual de este tipo de modelos así lo confirma. Y, precisamente, pensando en este tipo de clientes, Mercedes ofrece como opción el paquete deportivo exterior, que incluye una suspensión rebajada en 20 mm con muelles más cortos. Con esta combinación la sensación al volante del GLK es muy similar a la que transmite el Clase C. Tal como acabamos de comentar, el GLK monta de serie la tracción integral permanente 4Matic -con un reparto constante de par del 45 por ciento delante y del 55 por ciento detrás-. A diferencia con el Clase C y con otros SUV rivales, en este modelo no se podrá elegir un cambio manual. El pedal de embrague desaparece y la única alternativa es el cambio automático, por lo que más de uno podría parecerle un importante inconveniente. Pero nada más alejado de la realidad. Desde aquí os recomendamos que, si nunca habéis conducido con un cambio automático de última generación, que lo probeis. En concreto, el 7G-Tronic de Mercedes, -el que monta de serie el GLK- es un cambio sorprendente. Es muy suave de funcionamiento y lo suficientemente rápido como para sacarle todo el partido a los propulsores disponible.

En la película “Sexo en Nueva York” no sólo las actrices han sido las protagonistas. El GLK fue el modelo elegido para salir, durante unos segundos, con el maletero cargado de bolsas de las boutiques de moda más exclusivas del mundo. Y es que el nuevo SUV de Mercedes quieren posicionarlo como un coche de moda también para el público femenino. Aunque el Audi Q5 y el futuro Volvo XC 60, no le van a poner las cosas nada fácil. Para muchos de los potenciales compradores, podría resultarles más atractivo, incluso, cualquiera de estos dos modelos. Estéticamente, el GLK a les recordará a su hermano mayor, al GL. El interior, sin embargo, es mucho más parecido al del Clase C de Mercedes, modelo del que deriva.

Centrándonos en los apartados técnicos, el GLK no aporta muchas novedades, si lo comparamos con la versión de tracción integral 4Matic del Clase C, del que hereda la plataforma, las suspensiones, la transmisión y la mayoría de los motores. El GLK es un SUV pensado para circular mayoritariamente por asfalto. La demanda actual de este tipo de modelos así lo confirma. Y, precisamente, pensando en este tipo de clientes, Mercedes ofrece como opción el paquete deportivo exterior, que incluye una suspensión rebajada en 20 mm con muelles más cortos. Con esta combinación la sensación al volante del GLK es muy similar a la que transmite el Clase C. Tal como acabamos de comentar, el GLK monta de serie la tracción integral permanente 4Matic -con un reparto constante de par del 45 por ciento delante y del 55 por ciento detrás-. A diferencia con el Clase C y con otros SUV rivales, en este modelo no se podrá elegir un cambio manual. El pedal de embrague desaparece y la única alternativa es el cambio automático, por lo que más de uno podría parecerle un importante inconveniente. Pero nada más alejado de la realidad. Desde aquí os recomendamos que, si nunca habéis conducido con un cambio automático de última generación, que lo probeis. En concreto, el 7G-Tronic de Mercedes, -el que monta de serie el GLK- es un cambio sorprendente. Es muy suave de funcionamiento y lo suficientemente rápido como para sacarle todo el partido a los propulsores disponible.

En la película “Sexo en Nueva York” no sólo las actrices han sido las protagonistas. El GLK fue el modelo elegido para salir, durante unos segundos, con el maletero cargado de bolsas de las boutiques de moda más exclusivas del mundo. Y es que el nuevo SUV de Mercedes quieren posicionarlo como un coche de moda también para el público femenino. Aunque el Audi Q5 y el futuro Volvo XC 60, no le van a poner las cosas nada fácil. Para muchos de los potenciales compradores, podría resultarles más atractivo, incluso, cualquiera de estos dos modelos. Estéticamente, el GLK a les recordará a su hermano mayor, al GL. El interior, sin embargo, es mucho más parecido al del Clase C de Mercedes, modelo del que deriva.

Centrándonos en los apartados técnicos, el GLK no aporta muchas novedades, si lo comparamos con la versión de tracción integral 4Matic del Clase C, del que hereda la plataforma, las suspensiones, la transmisión y la mayoría de los motores. El GLK es un SUV pensado para circular mayoritariamente por asfalto. La demanda actual de este tipo de modelos así lo confirma. Y, precisamente, pensando en este tipo de clientes, Mercedes ofrece como opción el paquete deportivo exterior, que incluye una suspensión rebajada en 20 mm con muelles más cortos. Con esta combinación la sensación al volante del GLK es muy similar a la que transmite el Clase C. Tal como acabamos de comentar, el GLK monta de serie la tracción integral permanente 4Matic -con un reparto constante de par del 45 por ciento delante y del 55 por ciento detrás-. A diferencia con el Clase C y con otros SUV rivales, en este modelo no se podrá elegir un cambio manual. El pedal de embrague desaparece y la única alternativa es el cambio automático, por lo que más de uno podría parecerle un importante inconveniente. Pero nada más alejado de la realidad. Desde aquí os recomendamos que, si nunca habéis conducido con un cambio automático de última generación, que lo probeis. En concreto, el 7G-Tronic de Mercedes, -el que monta de serie el GLK- es un cambio sorprendente. Es muy suave de funcionamiento y lo suficientemente rápido como para sacarle todo el partido a los propulsores disponible.

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