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Mercedes G 320 CDI Largo

En un sector en el que cada día son más los SUV con respecto a los todoterreno clásicos, los amantes del TT con mayúsculas, del off-road auténtico, todavía disponen de algunos coches que se mantienen fieles a la premisa de proporcionar buenas prestaciones en campo. Uno de ellos es el Mercedes G, del que probamos la versión chasis largo con el motor 320 CDI.
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Mercedes G 320 CDI Largo
Resulta muy agradable volver a tomar contacto con un TT de los que podríamos llamar tradicionales y a los que la electrónica excesiva no ha llegado a «contaminar», como ha ocurrido en otros modelos, hasta prácticamente eliminar los elementos mecánicos que, una vez que se ponen verdaderamente difíciles, son insustituibles.
La configuración básica del Mercedes G no ha cambiado en los más de veinticinco años que lleva en el mercado, a lo largo de los cuales se han producido 190.000 unidades. Basado en la robustez que le proporciona su chasis de doble viga y travesaños, la implantación de suspensiones conserva los dos ejes rígidos, bien guiados por tirantes longitudinales y barra Panhard. Con esos mimbres ya podemos ir haciéndonos una idea de que el refinamiento no ha sido precisamente la prioridad a la hora de desarrollar el bastidor.

Con buen criterio, porque un todoterreno debe tener, sobre todo, fiabilidad y solidez para ser capaz de asumir el trabajo duro que puede exigírsele fuera del asfalto. Los ejes rígidos son la solución más sencilla para obtener unos largos recorridos de suspensión y la robustez obligada del conjunto. La versión larga, probada en esta ocasión, con más de cinco metros y medio de longitud, y la conformación citada, no debe hacernos esperar demasiadas «goyerías» en cuanto al peso. A la hora de pasar por la báscula, las casi dos toneladas y media en vacío nos confirman este extremo. Una vez que tenemos garantizados los recorridos amplios y la robustez, lo siguiente que hemos de pedir a una suspensión es que muelle y amortiguador sean capaces, por una parte de absorber con eficacia las irregularidades, y por otra, de contener las inclinaciones y los cabeceos de tan pesada carrocería. Bajo este punto de vista el Mercedes G cumple con muy buena nota. Es confortable, los largos recorridos de suspensión permiten progresividad en compresión y extensión y la amortiguación podemos calificarla de perfecta. Para obtener este resultado, es decir, conseguir confort sin sacrificar eficacia, se ha dejado la mayor parte de trabajo del control de las inclinaciones a dos estabilizadoras prácticamente «de camión», con diámetros de 37 mm para la delantera y de 30 mm para la posterior. ¿Qué opinas? Deja tus comentarios; los más interesantes se publicarán en la revista Autoverde4x4. Si lo prefieres, debate esta noticia en nuestros foros.
Tracción 4x4 clásica
Circuito de Pruebas
Resulta muy agradable volver a tomar contacto con un TT de los que podríamos llamar tradicionales y a los que la electrónica excesiva no ha llegado a «contaminar», como ha ocurrido en otros modelos, hasta prácticamente eliminar los elementos mecánicos que, una vez que se ponen verdaderamente difíciles, son insustituibles. La configuración básica del Mercedes G no ha cambiado en los más de veinticinco años que lleva en el mercado, a lo largo de los cuales se han producido 190.000 unidades. Basado en la robustez que le proporciona su chasis de doble viga y travesaños, la implantación de suspensiones conserva los dos ejes rígidos, bien guiados por tirantes longitudinales y barra Panhard. Con esos mimbres ya podemos ir haciéndonos una idea de que el refinamiento no ha sido precisamente la prioridad a la hora de desarrollar el bastidor.

Con buen criterio, porque un todoterreno debe tener, sobre todo, fiabilidad y solidez para ser capaz de asumir el trabajo duro que puede exigírsele fuera del asfalto. Los ejes rígidos son la solución más sencilla para obtener unos largos recorridos de suspensión y la robustez obligada del conjunto. La versión larga, probada en esta ocasión, con más de cinco metros y medio de longitud, y la conformación citada, no debe hacernos esperar demasiadas «goyerías» en cuanto al peso. A la hora de pasar por la báscula, las casi dos toneladas y media en vacío nos confirman este extremo. Una vez que tenemos garantizados los recorridos amplios y la robustez, lo siguiente que hemos de pedir a una suspensión es que muelle y amortiguador sean capaces, por una parte de absorber con eficacia las irregularidades, y por otra, de contener las inclinaciones y los cabeceos de tan pesada carrocería. Bajo este punto de vista el Mercedes G cumple con muy buena nota. Es confortable, los largos recorridos de suspensión permiten progresividad en compresión y extensión y la amortiguación podemos calificarla de perfecta. Para obtener este resultado, es decir, conseguir confort sin sacrificar eficacia, se ha dejado la mayor parte de trabajo del control de las inclinaciones a dos estabilizadoras prácticamente «de camión», con diámetros de 37 mm para la delantera y de 30 mm para la posterior. ¿Qué opinas? Deja tus comentarios; los más interesantes se publicarán en la revista Autoverde4x4. Si lo prefieres, debate esta noticia en nuestros foros.
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