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Hyundai ix55 3.0 CRDi V6

Por encima del Santa Fe, Hyundai pone en escena a un impactante ix55. Con unos objetivos muy ambiciosos, engarza con los modelos premium que dominan este selecto segmento de SUV de altas prestaciones.
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Hyundai ix55 3.0 CRDi V6
La materialización del ix55 supone para Hyundai ofrecer un producto que ni por asomo nos imaginaríamos encontrar en un concesionario de la marca. Casi parece una osadía por su parte poner en el mercado a este imponente ix55 de casi 4,9 metros de largo, con una presentación interior y un contenido mecánico que elevan el rango de la marca surcoreana a un nivel muy superior del que teníamos asimilado. El esfuerzo es exigible, porque todo lo que podemos considerar más o menos rival del ix55, viene de prestigiosas marcas de la categoría de Audi, BMW, Mercedes, Lexus, VW o Volvo, y de exquisitas realizaciones como el Nissan Murano (en breve estrenará un motor Diesel de 6 cilindros).

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Hyundai ix55, la prueba

El ix55 es muy largo, pero también generosamente ancho y alto. Por ello, hay que subirse literalmente y quizá exija un esfuerzo extra respecto a otros modelos. Pone de su parte un volante con reglaje eléctrico en profundidad y altura por inclinación que se recoge automáticamente para facilitar la entrada/salida del conductor. Dentro, el habitáculo presenta cotas especialmente amplias en todas las direcciones, así como unos asientos de impecable aspecto por tamaño, formas, funciones y forraje. Ofrece una segunda fila de asientos deslizables y una tercera de dos butacas escamoteables. El acceso allí detrás no es muy cómodo (en ningún similar lo es), pero el tamaño de los asientos, el espacio para las piernas y la cota de altura sí reciben con vital comodidad a pasajeros de cierta envergadura incluso para realizar largos trayectos.

Las tres filas disponen de su propia fuente de luz de lectura y salidas de climatización. Como cinco plazas, el maletero es todo lo grande que nos podemos esperar. Como 7 plazas, pasa a ser testimonial. No existen los milagros, pero sí otras buenas intenciones: el portón del ix55 es de apertura y cierre eléctrico a toque de tecla y bajo el piso del maletero, en el exterior, esconde una rueda de repuesto convencional, un respiro cuando tratamos con un SUV preparado para incursiones por el campo. Lo que no acompaña es la renuncia a una cortinilla que cubra el maletero, por mucho que los cristales tintados intenten proteger el equipaje de sospechosas miradas. La calidad táctil y visual del salpicadero es otro reconocible ejercicio de superación de la marca. Todos los revestimientos, incluidos los de la consola central, son acolchados. Quizás el diseño interior no esté muy elaborado ( por fuera elHyundai ix55 también nos resulta impersonal), pero la sensación percibida sí es muy agradable y consecuente con el ambicioso posicionamiento del coche. En este buen ambiente interviene su fina mecánica V6 CRDi de 240 CV. Su acústica, tacto y funcionamiento son propios del valor añadido que aporta un «noble» seis cilindros. El motor es propio, sorprendentemente convincente, toda una apuesta tecnológica que habla bien de la capacidad e intenciones de la marca. Trabaja con un cambio automático de 6 relaciones con variante secuencial, que por su parte aporta más refinamiento de marcha si cabe. Funciona de maravilla, con un mínimo de resbalamiento del convertidor en el inicio de marcha que suaviza sobremanera la arrancada, para luego trabajar con bloqueos para minimizar pérdidas.

“El desarrollo final en 6ª velocidad (y así en todas) está ajustado para aprovechar prácticamente todo el rango de giro del motor: es decir, tira a «corto» para lo que se lleva por ahí. Como consecuencia, este ix55 mueve muy bien sus 2,2 toneladas, se siente rápido, acelerando y recuperando con buenas sensaciones. Muestra la solvencia que se espera de un coche que quiere ser grande en todos los aspectos y así su consumo urbano «sufre» esas consecuencias con medias relativamente elevadas; en carretera resulta más razonable” Su comportamiento también delata que en este ix55, Hyundai ha puesto un especial énfasis: qué buena calidad de rodadura transmite. Aquí no aparecen suspensiones neumáticas (sí amortiguadores autonivelantes), pero pisa con mucha suavidad, filtrando muy bien las imperfecciones del asfalto y lo que es mejor, compatibilizándolo con una rigurosidad de movimientos excelente. Pero no sólo nos ha parecido un agradable rodador de autopista. Por cierto, aquí su rumorosidad aerodinámica proveniente de sus grandes retrovisores resulta su peor enemigo.

Entre curvas nos ha sorprendido también por sus buenos modales. Balancea poquísimo, los giros los hace muy planos y en las secuencias de apoyo y contraapoyo se muestra muy rápido de reacciones y sólido de movimientos. Disimula sus kilos muy bien y no aparece la aparatosidad de movimientos que de un SUV de gran tonelaje (hemos verificado 2,2 toneladas) se puede esperar. Y esto se consigue con un trabajo óptimo de ingeniería. Sus incursiones por campo piden moderación, no hay mucha altura libre y su configuración no busca una especialización. A ritmo de «excursión», el ix55 mantiene su calidad de marcha. En condiciones normales rueda como un tracción delantera y sólo entra en acción el eje trasero si detecta una pérdida de motricidad delante. Ofrece, a toque de tecla, un bloqueo 50/50 por ciento por debajo de 30 km/h, por lo que podemos aspirar a algo más pero siempre teniendo en cuenta su planteamiento. Que nos haya sorprendido gratamente el nuevo Hyundai ix55 dice mucho a favor del modelo, aunque seguro que en una comparación directa con esos supuestos rivales de las marcas comentadas nos harían verlo en su «justo posicionamiento». En cualquier caso, su relación calidad/equipamiento/precio es incontestable. Su rica dotación de serie no admite opciones, pero curiosamente, aunque ofrezca «de todo», nos parece que podría mejorar este aspecto. Una pantalla de marcha atrás, un freno de estacionamiento eléctrico o unos faros direccionales bien lo vale el ix55. — Confort general
— Prestaciones
— Comportamiento rutero — Consumo urbano
— Sin cortinilla de maletero
— Acceso a la 3ª fila

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