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Hummer H3 3.7i

Las medidas del H3 hacen de este modelo el Hummer más equilibrado para el uso dual al que se le presupone incluso a este puro y duro todo terreno. Ahora estrena un motor más grande y potente, pero también consume mucho. En definitiva, un modelo auténticamente americano.
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Hummer H3 3.7i
Dicen que el H3 es el Hummer para Europa, por aquello que sólo mide 4,8 metros de largo, 2 de ancho y 1,9 de alto… y pesa 2,2 toneladas. Impresionante aun a esta escala. También por unas angulosas formas que no pretenden suavizar sus líneas, sino todo lo contrario.

Galería relacionada

Probamos el Hummer H3 3.7

El H3 transmite robustez y solidez, quizás hasta rudeza, además que enseguida surge sin quererlo su intencionada familiaridad con el H1, el vehículo militar más famoso del momento. Guste o no, su originalidad estética es innegable. Su estampa impone, pero también puede ser vista como demasiado agresiva en un momento que los todo-terreno son cuestionados en el tráfico normal. Invade con su presencia, y no sólo al resto del tráfico, también a los peatones. A este Hummer no se entra: hay que subirse y para ello te ves obligado a utilizar las estriberas laterales y las asas que ubica en el interior de los marcos de las puertas. Para salir también hay que bajarse, con saltito final incluido. Dentro, allí arriba, la cosa no parece tanto. No hay mucha altura de techo respecto al piso del coche y no parece ser tan grande como se ve por fuera. Es, incluso, relativamente estrecho de habitáculo vistas las medidas de la carrocería.

También, la alta cintura de chapa roba superficie a los cristales y con no mucha luminosidad parece más pequeño el habitáculo. Los asientos sí son grandes piezas de acomodo. Y la ergonomía general resulta cuidada. El salpicadero es muy sencillo de formas y salvo por alguna superficie cromada, roza lo espartano. — Uso duro por campo
— Cómodo en buen piso
— Exclusividad
— Consumo urbano
— Relación tamaño/espacio
— Limitaciones en asfalto
En marcha
Veinte a los cien
Dicen que el H3 es el Hummer para Europa, por aquello que sólo mide 4,8 metros de largo, 2 de ancho y 1,9 de alto… y pesa 2,2 toneladas. Impresionante aun a esta escala. También por unas angulosas formas que no pretenden suavizar sus líneas, sino todo lo contrario. El H3 transmite robustez y solidez, quizás hasta rudeza, además que enseguida surge sin quererlo su intencionada familiaridad con el H1, el vehículo militar más famoso del momento. Guste o no, su originalidad estética es innegable. Su estampa impone, pero también puede ser vista como demasiado agresiva en un momento que los todo-terreno son cuestionados en el tráfico normal. Invade con su presencia, y no sólo al resto del tráfico, también a los peatones. A este Hummer no se entra: hay que subirse y para ello te ves obligado a utilizar las estriberas laterales y las asas que ubica en el interior de los marcos de las puertas. Para salir también hay que bajarse, con saltito final incluido. Dentro, allí arriba, la cosa no parece tanto. No hay mucha altura de techo respecto al piso del coche y no parece ser tan grande como se ve por fuera. Es, incluso, relativamente estrecho de habitáculo vistas las medidas de la carrocería.

También, la alta cintura de chapa roba superficie a los cristales y con no mucha luminosidad parece más pequeño el habitáculo. Los asientos sí son grandes piezas de acomodo. Y la ergonomía general resulta cuidada. El salpicadero es muy sencillo de formas y salvo por alguna superficie cromada, roza lo espartano. — Uso duro por campo
— Cómodo en buen piso
— Exclusividad
— Consumo urbano
— Relación tamaño/espacio
— Limitaciones en asfalto
En marcha
Veinte a los cien

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