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Ford Kuga

Esta es la frase que más hemos oído al paso del coche. Y es que el nuevo Ford Kuga no deja indiferente a nadie y casi todo el mundo se encuentra seducido por su imagen exterior. A ello se suma una buena realización interior, un comportamiento dinámico de primer orden y algún punto flojo. Pero es que no hemos dicho que sea perfecto.
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Ford Kuga
En su primera aparición en público —aunque como coche de concepto y bajo la denominación de Iosis X— en el Salón de París de 2006, el Kuga ya apuntaba maneras y encadiló a muchos de los que pudimos verlo en directo. De aquel prototipo al actual Kuga, lo cierto es que no se han hecho muchos cambios estéticos con lo que la marca ha conseguido realizar un coche atractivo desde cualquier ángulo de vista.

Galería relacionada

Ford Kuga galería exterior

Cuando probamos el Volkswagen Tiguan, nos pareció que su imagen no tenía nada de sorprendente con respecto al resto de modelos de la marca alemana; el Renault Koleos va por el mismo camino, ya que su estética no arriesga nada en absoluto. Todo esto lo decimos porque cuando un coche nace con una estética atractiva —que no polémica—, que gusta prácticamente al cien por cien del público, tiene ganado un buen número de puntos para conseguir escalar hasta los primeros puestos de la lista de ventas en un corto periodo de tiempo. Si a esto le unimos el hecho de que estamos hablando del segmento que hoy en día está más de moda, pues “miel sobre hojuelas”, así que el Kuga nace con muchas posibilidades de dar “mucha lata” a sus rivales actuales y a los futuros. El Kuga no puede ocultar su procedencia una vez que pasamos a su interior. El ambiente que se respira es Ford por los cuatro costados; no hay ninguna novedad en cuanto a disposición de mandos, tacto o equipamiento... salvo la presencia de un botón en la consola central —perfectamente disimulado—, justo debajo del botón del warning, que hace que al presionarlo arranque el motor. Puede que sea sólo una cuestión de novedad, pero lo cierto es que es más cómoda esta disposición que tener que girar una falsa llave —Nissan Qashqai, X-Trail...— y está mejor situado que en los Renault.

Una vez puestos al volante, encontrar la posición al volante no resulta nada complicado; éste se regula en altura y profundidad y la banqueta del conductor tiene regulación eléctrica —de serie con acabado Titanium—. El puesto del conductor tiene muy a mano todo lo imprescindible para hacer su trabajo con total confort y seguridad. Sólo un “pero”: los mandos del volante con los que se maneja el control de crucero —un elemento cada día más necesario si tenemos apego a nuestros puntos del carné de conducir— no tienen luz con lo que en zonas poco iluminadas no sabemos con claridad dónde está el botón que queremos pulsar. Las plazas traseras disponen de unas buenas cotas de altura y espacio para las piernas —no son las más generosas del segmento, pero cumplen— aunque su acceso se ve un tanto limitado por el ángulo de apertura de la puerta, que hace que no podamos entrar “de frente” sino que tengamos que girar el cuerpo y sentarnos y después meter las piernas. No es incómodo, pero tampoco lo contrario. A esto hay que sumar el hecho de que la banqueta trasera no tenga regulación longitudinal —como sí tienen sus rivales— con lo que desaprovechamos habitáculo cuando no tenemos muchos bultos que llevar en el maletero. A cambio, el Kuga dispone de tres pequeños huecos bajo el asiento en los que poder dejar algún objeto no muy grande y una toma de corriente de 230 voltios en la que poder enchufar cualquier aparato eléctrico de los que tenemos en casa. El plegado de los asientos es muy sencillo; se levanta la banqueta, se pliega el respaldo —sin tener que quitar el reposacabezas— y nos queda una superficie plana y bastante grande para llevar muchas, y de variados tamaños.

El Kuga se suma a la moda de no poner una rueda convencional y nos da como opción un “práctico” equipo reparapinchazos —no olvide el teléfono móvil si salimos al campo— o una rueda de emergencia. Seguimos insistiendo en que ninguna de las dos soluciones aportan el grado de seguridad requerido para circular por carretera. A cambio nos dan la posibilidad de llenar el hueco bajo el maletero con una serie de pequeños compartimentos para llevar cosas sin que anden “dando la lata”. Este hueco bajo el suelo, sin estos compartimentos cubica 150 litros. — Comportamiento dinámico
— Confort del bacheo
— Equipamiento de serie
— Banqueta trasera fija
— Sin rueda de repuesto normal
— Frenada larga
Turbodiesel, por supuesto
En su primera aparición en público —aunque como coche de concepto y bajo la denominación de Iosis X— en el Salón de París de 2006, el Kuga ya apuntaba maneras y encadiló a muchos de los que pudimos verlo en directo. De aquel prototipo al actual Kuga, lo cierto es que no se han hecho muchos cambios estéticos con lo que la marca ha conseguido realizar un coche atractivo desde cualquier ángulo de vista. Cuando probamos el Volkswagen Tiguan, nos pareció que su imagen no tenía nada de sorprendente con respecto al resto de modelos de la marca alemana; el Renault Koleos va por el mismo camino, ya que su estética no arriesga nada en absoluto. Todo esto lo decimos porque cuando un coche nace con una estética atractiva —que no polémica—, que gusta prácticamente al cien por cien del público, tiene ganado un buen número de puntos para conseguir escalar hasta los primeros puestos de la lista de ventas en un corto periodo de tiempo. Si a esto le unimos el hecho de que estamos hablando del segmento que hoy en día está más de moda, pues “miel sobre hojuelas”, así que el Kuga nace con muchas posibilidades de dar “mucha lata” a sus rivales actuales y a los futuros. El Kuga no puede ocultar su procedencia una vez que pasamos a su interior. El ambiente que se respira es Ford por los cuatro costados; no hay ninguna novedad en cuanto a disposición de mandos, tacto o equipamiento... salvo la presencia de un botón en la consola central —perfectamente disimulado—, justo debajo del botón del warning, que hace que al presionarlo arranque el motor. Puede que sea sólo una cuestión de novedad, pero lo cierto es que es más cómoda esta disposición que tener que girar una falsa llave —Nissan Qashqai, X-Trail...— y está mejor situado que en los Renault.

Una vez puestos al volante, encontrar la posición al volante no resulta nada complicado; éste se regula en altura y profundidad y la banqueta del conductor tiene regulación eléctrica —de serie con acabado Titanium—. El puesto del conductor tiene muy a mano todo lo imprescindible para hacer su trabajo con total confort y seguridad. Sólo un “pero”: los mandos del volante con los que se maneja el control de crucero —un elemento cada día más necesario si tenemos apego a nuestros puntos del carné de conducir— no tienen luz con lo que en zonas poco iluminadas no sabemos con claridad dónde está el botón que queremos pulsar. Las plazas traseras disponen de unas buenas cotas de altura y espacio para las piernas —no son las más generosas del segmento, pero cumplen— aunque su acceso se ve un tanto limitado por el ángulo de apertura de la puerta, que hace que no podamos entrar “de frente” sino que tengamos que girar el cuerpo y sentarnos y después meter las piernas. No es incómodo, pero tampoco lo contrario. A esto hay que sumar el hecho de que la banqueta trasera no tenga regulación longitudinal —como sí tienen sus rivales— con lo que desaprovechamos habitáculo cuando no tenemos muchos bultos que llevar en el maletero. A cambio, el Kuga dispone de tres pequeños huecos bajo el asiento en los que poder dejar algún objeto no muy grande y una toma de corriente de 230 voltios en la que poder enchufar cualquier aparato eléctrico de los que tenemos en casa. El plegado de los asientos es muy sencillo; se levanta la banqueta, se pliega el respaldo —sin tener que quitar el reposacabezas— y nos queda una superficie plana y bastante grande para llevar muchas, y de variados tamaños.

El Kuga se suma a la moda de no poner una rueda convencional y nos da como opción un “práctico” equipo reparapinchazos —no olvide el teléfono móvil si salimos al campo— o una rueda de emergencia. Seguimos insistiendo en que ninguna de las dos soluciones aportan el grado de seguridad requerido para circular por carretera. A cambio nos dan la posibilidad de llenar el hueco bajo el maletero con una serie de pequeños compartimentos para llevar cosas sin que anden “dando la lata”. Este hueco bajo el suelo, sin estos compartimentos cubica 150 litros. — Comportamiento dinámico
— Confort del bacheo
— Equipamiento de serie
— Banqueta trasera fija
— Sin rueda de repuesto normal
— Frenada larga
Turbodiesel, por supuesto

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