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Ford Kuga

De los todo terreno de tamaño moderado, el Ford Kuga es uno de los más amplios y, aunque para todo habrá gustos, con una de las estéticas más agraciadas. No es para hacer todo terreno, pero, además de tracción delantera, dispone de una variante con tracción total.
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Ford Kuga
Los primeros compradores podrán conducir el Ford Kuga en mayo. Nosotros ya hemos podido pasar las primeras horas al volante del Kuga. Para los que les gusta conocer el fondo de las cosas, se trata de un Ford C-Max al que se le han añadido unos cuantos refuerzos en la estructura y en las suspensiones para poder algún día pisar un camino no asfaltado sin que todo cruja.

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Ford Kuga: detalles

El Ford Kuga, a pesar de la estética, no es un todo terreno. O no es un todo terreno a la antigua usanza. Los responsables de Ford te lo dicen desde el principio y las tremendas lluvias en Andalucia de la semana pasada les han aconsejado eliminar todos los recorridos fuera de asfalto previstos, por si acaso. Los neumáticos M+S (de barro y nieve) que equipa tienen un dibujo que podría pasar por una goma convencional de asfalto. El Kuga tiene todo lo que se lleva en los todo terreno para uso urbano. Es decir, el morro alto e imponente, las ruedas gigantes y la silueta campera. Se ha cuidado con esmero la presentación, tanto en los colores como en los materiales y los ajustes. Resulta de lo más familiar, de lo más parecido al C-Max (y, por derivación, al Focus), incorporando todos los recursos de su último restyling, como el compacto freno de mano en Z que autoriza un cajón de respetable capacidad entre los asientos. Dentro del Kuga ha crecido la dotación “moderna”. Es decir, en ese cajón dispuesto entre los asientos se ha habilitado un hueco para el ipod, una toma auxiliar y otra USB. En la parte posterior de ese cajón se ofrece una toma de 12 voltios o, como opción, un enchufe de 220 voltios capaz para alimentar hasta 150 watios. Navegadores de 7 ó de 5 pulgadas (con tarjeta SD y por debajo de 1.000 euros), audio Sony, radio digital… el Kuga quiere estar en la onda… aunque ya se sabe lo efímero de estar a la última en electrónica. El tamaño exterior y la distancia entre ejes del Kuga se ha aprovechado para ofrecer un buen espacio para cuatro pasajeros, aunque dispone de cinco plazas. Sin ser un monovolumen, detrás pueden ir confortablemente dos adultos. Resulta cicatero, sin embargo, con el maletero. Es algo que sucede en otros muchos SUV, especialmente cuando se trata de hacer un espacio muy cúbico, sin recovecos y bien presentado. Con sólo 360 litros se queda bastante escaso, aunque es cierto que luego dispone de algunos pequeños huecos extras bajo la banqueta posterior y bajo los pies de esas plazas. En su descargo está el hecho de que, abatidos los respaldos, permite una plataforma de carga perfectamente plana. Para mejorar el maletero, han decidido eliminar la rueda de repuesto y ofrecer la de emergencia como opción, colocando en su lugar un kit reparapinchazos. Con esto se consiguen 50 litros adicionales bajo el piso del maletero, hasta totalizar 410 litros. Unos cajones se encargan de compartimentar ese espacio para dar soporte al piso y, de paso, permiten llevar objetos medianamente organizados y sin moverse en las curvas.

En cuanto a motores, el Kuga recuerda a aquel ahora centenario Ford T con los colores: se puede elegir el que se quiera, a condición de que sea el Diesel 2.0 TDCI de 136 caballos. Resulta un motor bien dispuesto, poco ruidoso y anuncia unos consumos francamente reducidos, que en nuestros recorridos a buen ritmo rondaban los ocho litros de ordenador de a bordo. El cambio es suave de uso, como la dirección y los pedales, característica ésta común a las últimas realizaciones de Ford. Lo mejor de todo es la facilidad y el agrado de conducción que procura el Kuga. Como la mayoría de los últimos Ford, merecería haberse inventado para ellos este eslogan de la competencia de “te gusta conducir…”, aunque en tracción delantera. Para finales de año se ofrecerá un motor de gasolina, el vigoroso 2.5 turbo de cinco cilindros que ya emplea Volvo o el Focus ST, aunque en el Kuga se contentará con “sólo” 200 caballos. Aquí sí, con cambio manual o automático. Volviendo al principio, el Ford Kuga tiene mucho en común con los SUV actuales, sin un carácter diferencial más allá del estético y de lo agradable de su manejo… que no es poco. Los primeros compradores podrán conducir el Ford Kuga en mayo. Nosotros ya hemos podido pasar las primeras horas al volante del Kuga. Para los que les gusta conocer el fondo de las cosas, se trata de un Ford C-Max al que se le han añadido unos cuantos refuerzos en la estructura y en las suspensiones para poder algún día pisar un camino no asfaltado sin que todo cruja. El Ford Kuga, a pesar de la estética, no es un todo terreno. O no es un todo terreno a la antigua usanza. Los responsables de Ford te lo dicen desde el principio y las tremendas lluvias en Andalucia de la semana pasada les han aconsejado eliminar todos los recorridos fuera de asfalto previstos, por si acaso. Los neumáticos M+S (de barro y nieve) que equipa tienen un dibujo que podría pasar por una goma convencional de asfalto. El Kuga tiene todo lo que se lleva en los todo terreno para uso urbano. Es decir, el morro alto e imponente, las ruedas gigantes y la silueta campera. Se ha cuidado con esmero la presentación, tanto en los colores como en los materiales y los ajustes. Resulta de lo más familiar, de lo más parecido al C-Max (y, por derivación, al Focus), incorporando todos los recursos de su último restyling, como el compacto freno de mano en Z que autoriza un cajón de respetable capacidad entre los asientos. Dentro del Kuga ha crecido la dotación “moderna”. Es decir, en ese cajón dispuesto entre los asientos se ha habilitado un hueco para el ipod, una toma auxiliar y otra USB. En la parte posterior de ese cajón se ofrece una toma de 12 voltios o, como opción, un enchufe de 220 voltios capaz para alimentar hasta 150 watios. Navegadores de 7 ó de 5 pulgadas (con tarjeta SD y por debajo de 1.000 euros), audio Sony, radio digital… el Kuga quiere estar en la onda… aunque ya se sabe lo efímero de estar a la última en electrónica. El tamaño exterior y la distancia entre ejes del Kuga se ha aprovechado para ofrecer un buen espacio para cuatro pasajeros, aunque dispone de cinco plazas. Sin ser un monovolumen, detrás pueden ir confortablemente dos adultos. Resulta cicatero, sin embargo, con el maletero. Es algo que sucede en otros muchos SUV, especialmente cuando se trata de hacer un espacio muy cúbico, sin recovecos y bien presentado. Con sólo 360 litros se queda bastante escaso, aunque es cierto que luego dispone de algunos pequeños huecos extras bajo la banqueta posterior y bajo los pies de esas plazas. En su descargo está el hecho de que, abatidos los respaldos, permite una plataforma de carga perfectamente plana. Para mejorar el maletero, han decidido eliminar la rueda de repuesto y ofrecer la de emergencia como opción, colocando en su lugar un kit reparapinchazos. Con esto se consiguen 50 litros adicionales bajo el piso del maletero, hasta totalizar 410 litros. Unos cajones se encargan de compartimentar ese espacio para dar soporte al piso y, de paso, permiten llevar objetos medianamente organizados y sin moverse en las curvas.

En cuanto a motores, el Kuga recuerda a aquel ahora centenario Ford T con los colores: se puede elegir el que se quiera, a condición de que sea el Diesel 2.0 TDCI de 136 caballos. Resulta un motor bien dispuesto, poco ruidoso y anuncia unos consumos francamente reducidos, que en nuestros recorridos a buen ritmo rondaban los ocho litros de ordenador de a bordo. El cambio es suave de uso, como la dirección y los pedales, característica ésta común a las últimas realizaciones de Ford. Lo mejor de todo es la facilidad y el agrado de conducción que procura el Kuga. Como la mayoría de los últimos Ford, merecería haberse inventado para ellos este eslogan de la competencia de “te gusta conducir…”, aunque en tracción delantera. Para finales de año se ofrecerá un motor de gasolina, el vigoroso 2.5 turbo de cinco cilindros que ya emplea Volvo o el Focus ST, aunque en el Kuga se contentará con “sólo” 200 caballos. Aquí sí, con cambio manual o automático. Volviendo al principio, el Ford Kuga tiene mucho en común con los SUV actuales, sin un carácter diferencial más allá del estético y de lo agradable de su manejo… que no es poco. Los primeros compradores podrán conducir el Ford Kuga en mayo. Nosotros ya hemos podido pasar las primeras horas al volante del Kuga. Para los que les gusta conocer el fondo de las cosas, se trata de un Ford C-Max al que se le han añadido unos cuantos refuerzos en la estructura y en las suspensiones para poder algún día pisar un camino no asfaltado sin que todo cruja. El Ford Kuga, a pesar de la estética, no es un todo terreno. O no es un todo terreno a la antigua usanza. Los responsables de Ford te lo dicen desde el principio y las tremendas lluvias en Andalucia de la semana pasada les han aconsejado eliminar todos los recorridos fuera de asfalto previstos, por si acaso. Los neumáticos M+S (de barro y nieve) que equipa tienen un dibujo que podría pasar por una goma convencional de asfalto. El Kuga tiene todo lo que se lleva en los todo terreno para uso urbano. Es decir, el morro alto e imponente, las ruedas gigantes y la silueta campera. Se ha cuidado con esmero la presentación, tanto en los colores como en los materiales y los ajustes. Resulta de lo más familiar, de lo más parecido al C-Max (y, por derivación, al Focus), incorporando todos los recursos de su último restyling, como el compacto freno de mano en Z que autoriza un cajón de respetable capacidad entre los asientos. Dentro del Kuga ha crecido la dotación “moderna”. Es decir, en ese cajón dispuesto entre los asientos se ha habilitado un hueco para el ipod, una toma auxiliar y otra USB. En la parte posterior de ese cajón se ofrece una toma de 12 voltios o, como opción, un enchufe de 220 voltios capaz para alimentar hasta 150 watios. Navegadores de 7 ó de 5 pulgadas (con tarjeta SD y por debajo de 1.000 euros), audio Sony, radio digital… el Kuga quiere estar en la onda… aunque ya se sabe lo efímero de estar a la última en electrónica. El tamaño exterior y la distancia entre ejes del Kuga se ha aprovechado para ofrecer un buen espacio para cuatro pasajeros, aunque dispone de cinco plazas. Sin ser un monovolumen, detrás pueden ir confortablemente dos adultos. Resulta cicatero, sin embargo, con el maletero. Es algo que sucede en otros muchos SUV, especialmente cuando se trata de hacer un espacio muy cúbico, sin recovecos y bien presentado. Con sólo 360 litros se queda bastante escaso, aunque es cierto que luego dispone de algunos pequeños huecos extras bajo la banqueta posterior y bajo los pies de esas plazas. En su descargo está el hecho de que, abatidos los respaldos, permite una plataforma de carga perfectamente plana. Para mejorar el maletero, han decidido eliminar la rueda de repuesto y ofrecer la de emergencia como opción, colocando en su lugar un kit reparapinchazos. Con esto se consiguen 50 litros adicionales bajo el piso del maletero, hasta totalizar 410 litros. Unos cajones se encargan de compartimentar ese espacio para dar soporte al piso y, de paso, permiten llevar objetos medianamente organizados y sin moverse en las curvas.

En cuanto a motores, el Kuga recuerda a aquel ahora centenario Ford T con los colores: se puede elegir el que se quiera, a condición de que sea el Diesel 2.0 TDCI de 136 caballos. Resulta un motor bien dispuesto, poco ruidoso y anuncia unos consumos francamente reducidos, que en nuestros recorridos a buen ritmo rondaban los ocho litros de ordenador de a bordo. El cambio es suave de uso, como la dirección y los pedales, característica ésta común a las últimas realizaciones de Ford. Lo mejor de todo es la facilidad y el agrado de conducción que procura el Kuga. Como la mayoría de los últimos Ford, merecería haberse inventado para ellos este eslogan de la competencia de “te gusta conducir…”, aunque en tracción delantera. Para finales de año se ofrecerá un motor de gasolina, el vigoroso 2.5 turbo de cinco cilindros que ya emplea Volvo o el Focus ST, aunque en el Kuga se contentará con “sólo” 200 caballos. Aquí sí, con cambio manual o automático. Volviendo al principio, el Ford Kuga tiene mucho en común con los SUV actuales, sin un carácter diferencial más allá del estético y de lo agradable de su manejo… que no es poco. Los primeros compradores podrán conducir el Ford Kuga en mayo. Nosotros ya hemos podido pasar las primeras horas al volante del Kuga. Para los que les gusta conocer el fondo de las cosas, se trata de un Ford C-Max al que se le han añadido unos cuantos refuerzos en la estructura y en las suspensiones para poder algún día pisar un camino no asfaltado sin que todo cruja. El Ford Kuga, a pesar de la estética, no es un todo terreno. O no es un todo terreno a la antigua usanza. Los responsables de Ford te lo dicen desde el principio y las tremendas lluvias en Andalucia de la semana pasada les han aconsejado eliminar todos los recorridos fuera de asfalto previstos, por si acaso. Los neumáticos M+S (de barro y nieve) que equipa tienen un dibujo que podría pasar por una goma convencional de asfalto. El Kuga tiene todo lo que se lleva en los todo terreno para uso urbano. Es decir, el morro alto e imponente, las ruedas gigantes y la silueta campera. Se ha cuidado con esmero la presentación, tanto en los colores como en los materiales y los ajustes. Resulta de lo más familiar, de lo más parecido al C-Max (y, por derivación, al Focus), incorporando todos los recursos de su último restyling, como el compacto freno de mano en Z que autoriza un cajón de respetable capacidad entre los asientos. Dentro del Kuga ha crecido la dotación “moderna”. Es decir, en ese cajón dispuesto entre los asientos se ha habilitado un hueco para el ipod, una toma auxiliar y otra USB. En la parte posterior de ese cajón se ofrece una toma de 12 voltios o, como opción, un enchufe de 220 voltios capaz para alimentar hasta 150 watios. Navegadores de 7 ó de 5 pulgadas (con tarjeta SD y por debajo de 1.000 euros), audio Sony, radio digital… el Kuga quiere estar en la onda… aunque ya se sabe lo efímero de estar a la última en electrónica. El tamaño exterior y la distancia entre ejes del Kuga se ha aprovechado para ofrecer un buen espacio para cuatro pasajeros, aunque dispone de cinco plazas. Sin ser un monovolumen, detrás pueden ir confortablemente dos adultos. Resulta cicatero, sin embargo, con el maletero. Es algo que sucede en otros muchos SUV, especialmente cuando se trata de hacer un espacio muy cúbico, sin recovecos y bien presentado. Con sólo 360 litros se queda bastante escaso, aunque es cierto que luego dispone de algunos pequeños huecos extras bajo la banqueta posterior y bajo los pies de esas plazas. En su descargo está el hecho de que, abatidos los respaldos, permite una plataforma de carga perfectamente plana. Para mejorar el maletero, han decidido eliminar la rueda de repuesto y ofrecer la de emergencia como opción, colocando en su lugar un kit reparapinchazos. Con esto se consiguen 50 litros adicionales bajo el piso del maletero, hasta totalizar 410 litros. Unos cajones se encargan de compartimentar ese espacio para dar soporte al piso y, de paso, permiten llevar objetos medianamente organizados y sin moverse en las curvas.

En cuanto a motores, el Kuga recuerda a aquel ahora centenario Ford T con los colores: se puede elegir el que se quiera, a condición de que sea el Diesel 2.0 TDCI de 136 caballos. Resulta un motor bien dispuesto, poco ruidoso y anuncia unos consumos francamente reducidos, que en nuestros recorridos a buen ritmo rondaban los ocho litros de ordenador de a bordo. El cambio es suave de uso, como la dirección y los pedales, característica ésta común a las últimas realizaciones de Ford. Lo mejor de todo es la facilidad y el agrado de conducción que procura el Kuga. Como la mayoría de los últimos Ford, merecería haberse inventado para ellos este eslogan de la competencia de “te gusta conducir…”, aunque en tracción delantera. Para finales de año se ofrecerá un motor de gasolina, el vigoroso 2.5 turbo de cinco cilindros que ya emplea Volvo o el Focus ST, aunque en el Kuga se contentará con “sólo” 200 caballos. Aquí sí, con cambio manual o automático. Volviendo al principio, el Ford Kuga tiene mucho en común con los SUV actuales, sin un carácter diferencial más allá del estético y de lo agradable de su manejo… que no es poco. Los primeros compradores podrán conducir el Ford Kuga en mayo. Nosotros ya hemos podido pasar las primeras horas al volante del Kuga. Para los que les gusta conocer el fondo de las cosas, se trata de un Ford C-Max al que se le han añadido unos cuantos refuerzos en la estructura y en las suspensiones para poder algún día pisar un camino no asfaltado sin que todo cruja. El Ford Kuga, a pesar de la estética, no es un todo terreno. O no es un todo terreno a la antigua usanza. Los responsables de Ford te lo dicen desde el principio y las tremendas lluvias en Andalucia de la semana pasada les han aconsejado eliminar todos los recorridos fuera de asfalto previstos, por si acaso. Los neumáticos M+S (de barro y nieve) que equipa tienen un dibujo que podría pasar por una goma convencional de asfalto. El Kuga tiene todo lo que se lleva en los todo terreno para uso urbano. Es decir, el morro alto e imponente, las ruedas gigantes y la silueta campera. Se ha cuidado con esmero la presentación, tanto en los colores como en los materiales y los ajustes. Resulta de lo más familiar, de lo más parecido al C-Max (y, por derivación, al Focus), incorporando todos los recursos de su último restyling, como el compacto freno de mano en Z que autoriza un cajón de respetable capacidad entre los asientos. Dentro del Kuga ha crecido la dotación “moderna”. Es decir, en ese cajón dispuesto entre los asientos se ha habilitado un hueco para el ipod, una toma auxiliar y otra USB. En la parte posterior de ese cajón se ofrece una toma de 12 voltios o, como opción, un enchufe de 220 voltios capaz para alimentar hasta 150 watios. Navegadores de 7 ó de 5 pulgadas (con tarjeta SD y por debajo de 1.000 euros), audio Sony, radio digital… el Kuga quiere estar en la onda… aunque ya se sabe lo efímero de estar a la última en electrónica. El tamaño exterior y la distancia entre ejes del Kuga se ha aprovechado para ofrecer un buen espacio para cuatro pasajeros, aunque dispone de cinco plazas. Sin ser un monovolumen, detrás pueden ir confortablemente dos adultos. Resulta cicatero, sin embargo, con el maletero. Es algo que sucede en otros muchos SUV, especialmente cuando se trata de hacer un espacio muy cúbico, sin recovecos y bien presentado. Con sólo 360 litros se queda bastante escaso, aunque es cierto que luego dispone de algunos pequeños huecos extras bajo la banqueta posterior y bajo los pies de esas plazas. En su descargo está el hecho de que, abatidos los respaldos, permite una plataforma de carga perfectamente plana. Para mejorar el maletero, han decidido eliminar la rueda de repuesto y ofrecer la de emergencia como opción, colocando en su lugar un kit reparapinchazos. Con esto se consiguen 50 litros adicionales bajo el piso del maletero, hasta totalizar 410 litros. Unos cajones se encargan de compartimentar ese espacio para dar soporte al piso y, de paso, permiten llevar objetos medianamente organizados y sin moverse en las curvas.

En cuanto a motores, el Kuga recuerda a aquel ahora centenario Ford T con los colores: se puede elegir el que se quiera, a condición de que sea el Diesel 2.0 TDCI de 136 caballos. Resulta un motor bien dispuesto, poco ruidoso y anuncia unos consumos francamente reducidos, que en nuestros recorridos a buen ritmo rondaban los ocho litros de ordenador de a bordo. El cambio es suave de uso, como la dirección y los pedales, característica ésta común a las últimas realizaciones de Ford. Lo mejor de todo es la facilidad y el agrado de conducción que procura el Kuga. Como la mayoría de los últimos Ford, merecería haberse inventado para ellos este eslogan de la competencia de “te gusta conducir…”, aunque en tracción delantera. Para finales de año se ofrecerá un motor de gasolina, el vigoroso 2.5 turbo de cinco cilindros que ya emplea Volvo o el Focus ST, aunque en el Kuga se contentará con “sólo” 200 caballos. Aquí sí, con cambio manual o automático. Volviendo al principio, el Ford Kuga tiene mucho en común con los SUV actuales, sin un carácter diferencial más allá del estético y de lo agradable de su manejo… que no es poco. Los primeros compradores podrán conducir el Ford Kuga en mayo. Nosotros ya hemos podido pasar las primeras horas al volante del Kuga. Para los que les gusta conocer el fondo de las cosas, se trata de un Ford C-Max al que se le han añadido unos cuantos refuerzos en la estructura y en las suspensiones para poder algún día pisar un camino no asfaltado sin que todo cruja. El Ford Kuga, a pesar de la estética, no es un todo terreno. O no es un todo terreno a la antigua usanza. Los responsables de Ford te lo dicen desde el principio y las tremendas lluvias en Andalucia de la semana pasada les han aconsejado eliminar todos los recorridos fuera de asfalto previstos, por si acaso. Los neumáticos M+S (de barro y nieve) que equipa tienen un dibujo que podría pasar por una goma convencional de asfalto. El Kuga tiene todo lo que se lleva en los todo terreno para uso urbano. Es decir, el morro alto e imponente, las ruedas gigantes y la silueta campera. Se ha cuidado con esmero la presentación, tanto en los colores como en los materiales y los ajustes. Resulta de lo más familiar, de lo más parecido al C-Max (y, por derivación, al Focus), incorporando todos los recursos de su último restyling, como el compacto freno de mano en Z que autoriza un cajón de respetable capacidad entre los asientos. Dentro del Kuga ha crecido la dotación “moderna”. Es decir, en ese cajón dispuesto entre los asientos se ha habilitado un hueco para el ipod, una toma auxiliar y otra USB. En la parte posterior de ese cajón se ofrece una toma de 12 voltios o, como opción, un enchufe de 220 voltios capaz para alimentar hasta 150 watios. Navegadores de 7 ó de 5 pulgadas (con tarjeta SD y por debajo de 1.000 euros), audio Sony, radio digital… el Kuga quiere estar en la onda… aunque ya se sabe lo efímero de estar a la última en electrónica. El tamaño exterior y la distancia entre ejes del Kuga se ha aprovechado para ofrecer un buen espacio para cuatro pasajeros, aunque dispone de cinco plazas. Sin ser un monovolumen, detrás pueden ir confortablemente dos adultos. Resulta cicatero, sin embargo, con el maletero. Es algo que sucede en otros muchos SUV, especialmente cuando se trata de hacer un espacio muy cúbico, sin recovecos y bien presentado. Con sólo 360 litros se queda bastante escaso, aunque es cierto que luego dispone de algunos pequeños huecos extras bajo la banqueta posterior y bajo los pies de esas plazas. En su descargo está el hecho de que, abatidos los respaldos, permite una plataforma de carga perfectamente plana. Para mejorar el maletero, han decidido eliminar la rueda de repuesto y ofrecer la de emergencia como opción, colocando en su lugar un kit reparapinchazos. Con esto se consiguen 50 litros adicionales bajo el piso del maletero, hasta totalizar 410 litros. Unos cajones se encargan de compartimentar ese espacio para dar soporte al piso y, de paso, permiten llevar objetos medianamente organizados y sin moverse en las curvas.

En cuanto a motores, el Kuga recuerda a aquel ahora centenario Ford T con los colores: se puede elegir el que se quiera, a condición de que sea el Diesel 2.0 TDCI de 136 caballos. Resulta un motor bien dispuesto, poco ruidoso y anuncia unos consumos francamente reducidos, que en nuestros recorridos a buen ritmo rondaban los ocho litros de ordenador de a bordo. El cambio es suave de uso, como la dirección y los pedales, característica ésta común a las últimas realizaciones de Ford. Lo mejor de todo es la facilidad y el agrado de conducción que procura el Kuga. Como la mayoría de los últimos Ford, merecería haberse inventado para ellos este eslogan de la competencia de “te gusta conducir…”, aunque en tracción delantera. Para finales de año se ofrecerá un motor de gasolina, el vigoroso 2.5 turbo de cinco cilindros que ya emplea Volvo o el Focus ST, aunque en el Kuga se contentará con “sólo” 200 caballos. Aquí sí, con cambio manual o automático. Volviendo al principio, el Ford Kuga tiene mucho en común con los SUV actuales, sin un carácter diferencial más allá del estético y de lo agradable de su manejo… que no es poco.
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