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BMW X6 XDrive 35d

El nuevo BMM X6 acecha a sus presas rompiendo las formas. Porque este auténtico depredador de masas no sólo adopta una inusual silueta deportiva coupé; también ataca con vuelo raso impulsado por un motor Diesel biturbo de 286 CV y un sistema de tracción arrollador. ¡Salvaje!
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BMW X6 XDrive 35d
Tras una segunda prueba al controvertido gigante BMW X6, ya no nos queda duda: BMW rompe convencionalismos. Y lo hace en un segmento de por sí tan distintivo como el de los todocamino de lujo. No era fácil. Pionero o no del auto-atribuido concepto de SUV coupé –el SsangYong Actyon o el Infiniti EX nacieron antes para discutirlo-, lo cierto es que la poderosa marca alemana es única en aplicar la fórmula al extremo.

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X6 Xdrive 35d

A su apreciable estética (largo capó, corto voladizo trasero con inclinada caída de techo e incluso cuatro únicas plazas interiores), este BMW X6 une unas aptitudes dinámicas propias de gran deportivo. Hasta prácticamente “empequeñecer” a rivales tan poderosos como el Audi Q7 o el Range Rover Sport, no tanto por unas dimensiones algo más recortadas (si puede definirse así una carrocería de 4,9 metros de longitud y casi 2 metros de ancho), sino por rendimiento y musculatura. Subidos a él, la sensación de superioridad y dominio de la carretera es abrumadora.

Si en nuestro primer acercamiento al BMW X6 la versión gasolina 35i de 306 CV nos dejó boquiabiertos, ahora sucumbimos al encanto del Diesel alto de gama. Se trata del mismo sofisticado bloque de seis cilindros de aluminio, inyectores piezoeléctricos y doble turbo (uno de baja inercia que actúa a reducidas revoluciones para ganar progresividad y otro de mayor tamaño para ofrecer más empuje desde medio régimen y hasta casi 5.000 rpm) montado en casi toda la gama BMW. Sus 286 CV y, lo que es mejor, sus brutales 60 mkg de par máximo que rinde desde apenas 1.750 rpm son garantía para volar sobre este titán. Escoltado además por la misma caja automática Steptronic de 6 relaciones, muy agradable, con poco resbalamiento del convertidor de par y rápida -especialmente en un programa “Sport” que hace instantáneos los pasos de marcha-, sus prestaciones son fulgurantes: muy similares al 35i (el kilómetro desde parado lo alcanza en menos de 28 segundos, empleando poco más de cinco adelantando de 80 a 120 km/h), con un consumo más de 2 l/100 km inferior. Suave y progresiva, la versión 35d de tres litros ofrece contundencia en todo su régimen de giro. Una centralita coordina a la perfección y sin baches de potencia la entrada de sus dos turbos. Sólo se asocia a una caja automática de seis relaciones. Porque para su tamaño, y lo que corre, sus altos 10 l/100 km que consume de media a ritmos legales no son exagerados, permitiendo una autonomía de más de 700 kilómetros en viaje. Gasta lo mismo que un X5 a igualdad mecánica, pero con unas prestaciones hasta medio segundo más rápidas y una mayor solvencia en asfalto.

Y es que, a pesar de que toma la plataforma del propio X5 –con idéntica batalla, suspensiones y mandos interiores-, el BMW X6 es mucho más que un X5 coupé. La apuesta hacia un superior dinamismo se confirma con una vía trasera 56 mm más ancha, una altura 77 mm menor, un peso recortado en más de 100 kg y, consecuentemente, una aerodinámica mejorada de 0,35 a 0,33 Cx, ayudada por el paquete Efficient Dynamics que, entre otras cosas, dispone de compuertas en la parrilla que, para menor resistencia a la rodadura, sólo se abren cuando el motor necesita más aire de refrigeración. Pero, sobre todo, se impone al X5 con un novedoso sistema de transmisión denominado Dynamic Performance Control (DPC), un diferencial trasero muy especial que combinado con la tracción total XDrive varía automáticamente el reparto de par, no sólo entre ambos ejes, sino también entre las dos ruedas posteriores. Este sistema lo inaugura el X6, aunque pronto lo veremos en otros BMW. Menudo pelotazo porque, si a la capacidad del X6 de rodar rapidísimo le añade una fantástica agilidad, imaginamos lo que aportaría a un M3 al que técnicamente podría acoplarse… Impresiona. No sólo por volumen y alto puesto de conducción; sobre todo por un dinamismo y agrado de conducción de gran berlina, con suficiente versatilidad para rodar por caminos. Un gran motor Diesel y un ejemplar sistema de tracción coronan tan original conjunto.
(A)tracción total
Tras una segunda prueba al controvertido gigante BMW X6, ya no nos queda duda: BMW rompe convencionalismos. Y lo hace en un segmento de por sí tan distintivo como el de los todocamino de lujo. No era fácil. Pionero o no del auto-atribuido concepto de SUV coupé –el SsangYong Actyon o el Infiniti EX nacieron antes para discutirlo-, lo cierto es que la poderosa marca alemana es única en aplicar la fórmula al extremo. A su apreciable estética (largo capó, corto voladizo trasero con inclinada caída de techo e incluso cuatro únicas plazas interiores), este BMW X6 une unas aptitudes dinámicas propias de gran deportivo. Hasta prácticamente “empequeñecer” a rivales tan poderosos como el Audi Q7 o el Range Rover Sport, no tanto por unas dimensiones algo más recortadas (si puede definirse así una carrocería de 4,9 metros de longitud y casi 2 metros de ancho), sino por rendimiento y musculatura. Subidos a él, la sensación de superioridad y dominio de la carretera es abrumadora.

Si en nuestro primer acercamiento al BMW X6 la versión gasolina 35i de 306 CV nos dejó boquiabiertos, ahora sucumbimos al encanto del Diesel alto de gama. Se trata del mismo sofisticado bloque de seis cilindros de aluminio, inyectores piezoeléctricos y doble turbo (uno de baja inercia que actúa a reducidas revoluciones para ganar progresividad y otro de mayor tamaño para ofrecer más empuje desde medio régimen y hasta casi 5.000 rpm) montado en casi toda la gama BMW. Sus 286 CV y, lo que es mejor, sus brutales 60 mkg de par máximo que rinde desde apenas 1.750 rpm son garantía para volar sobre este titán. Escoltado además por la misma caja automática Steptronic de 6 relaciones, muy agradable, con poco resbalamiento del convertidor de par y rápida -especialmente en un programa “Sport” que hace instantáneos los pasos de marcha-, sus prestaciones son fulgurantes: muy similares al 35i (el kilómetro desde parado lo alcanza en menos de 28 segundos, empleando poco más de cinco adelantando de 80 a 120 km/h), con un consumo más de 2 l/100 km inferior. Suave y progresiva, la versión 35d de tres litros ofrece contundencia en todo su régimen de giro. Una centralita coordina a la perfección y sin baches de potencia la entrada de sus dos turbos. Sólo se asocia a una caja automática de seis relaciones. Porque para su tamaño, y lo que corre, sus altos 10 l/100 km que consume de media a ritmos legales no son exagerados, permitiendo una autonomía de más de 700 kilómetros en viaje. Gasta lo mismo que un X5 a igualdad mecánica, pero con unas prestaciones hasta medio segundo más rápidas y una mayor solvencia en asfalto.

Y es que, a pesar de que toma la plataforma del propio X5 –con idéntica batalla, suspensiones y mandos interiores-, el BMW X6 es mucho más que un X5 coupé. La apuesta hacia un superior dinamismo se confirma con una vía trasera 56 mm más ancha, una altura 77 mm menor, un peso recortado en más de 100 kg y, consecuentemente, una aerodinámica mejorada de 0,35 a 0,33 Cx, ayudada por el paquete Efficient Dynamics que, entre otras cosas, dispone de compuertas en la parrilla que, para menor resistencia a la rodadura, sólo se abren cuando el motor necesita más aire de refrigeración. Pero, sobre todo, se impone al X5 con un novedoso sistema de transmisión denominado Dynamic Performance Control (DPC), un diferencial trasero muy especial que combinado con la tracción total XDrive varía automáticamente el reparto de par, no sólo entre ambos ejes, sino también entre las dos ruedas posteriores. Este sistema lo inaugura el X6, aunque pronto lo veremos en otros BMW. Menudo pelotazo porque, si a la capacidad del X6 de rodar rapidísimo le añade una fantástica agilidad, imaginamos lo que aportaría a un M3 al que técnicamente podría acoplarse… Impresiona. No sólo por volumen y alto puesto de conducción; sobre todo por un dinamismo y agrado de conducción de gran berlina, con suficiente versatilidad para rodar por caminos. Un gran motor Diesel y un ejemplar sistema de tracción coronan tan original conjunto.
(A)tracción total
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