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BMW X1 xDrive 2.0d

No es un monovolumen, tampoco un familiar y mucho menos un compacto... sino una suma de todos. BMW acaba de firmar el coche que más se acerca al turismo SUV; tamaño justo, buen espacio, comportamiento en asfalto «Made in BMW» y muy buenas aptitudes en pistas rápidas y caminos.
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BMW X1 xDrive 2.0d

Quizá haya poca gente que le pueda surgir la duda de compra entre un VW Tiguan o un Serie 1. Lo mismo ocurre si en la balanza entran en juego un Serie 3 Touring o un Audi A3 Sportback. Son conceptos, tamaños y precios muy distintos. Pues bien, ahora aparece en escena el BMW X1 que, con su mezcla de razas, va y se coloca en una posición intermedia, permitiéndose el lujo de plantar cara a compactos como el Serie 1 de 5 puertas o el A3 Sportback, a berlinas como el Serie 3 Touring o el A4 Avant —ambas con tracción total— y a SUV como el VW Tiguan o, porqué no, el BMW X3.

 

Si a la hora de buscar un coche nos centramos en el tamaño o, incluso, en su forma o estilo, el X1 es tan compacto como los primeros, tan familiar como los segundos y tan de campo como los terceros, y todo ello con un precio en la misma línea de lo que cuesta un VW Tiguan, es decir, unos 4.000 euros más caro que los compactos y unos 6.000 o 7.000 euros más asequible que las berlinas familiares y el X3. El X1 tiene el mismo maletero que un Serie 3 Touring y 15 litros más de capacidad que un Tiguan, ofrece mejor espacio en las plazas traseras que los compactos comparados y no está tan lejos en espacio interior del X3.

 

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BMW X1 xDrive 2.0d

Es decir, por dentro se podría definir como la media de todos los modelos comparados. Pero si lo que importa es el tamaño exterior o la estética, el X1 curiosamente se «parecerá» al rival con el que lo comparemos. Hemos hecho la prueba aparcándolo por parejas y en grupo y es así. Su tamaño apenas destaca sobre el de los compactos de 5 puertas, es ligeramente más discreto de medidas que un Tiguan y tan ancho como un Serie 3. Con su imagen pasa algo parecido, ya que es más bajo que los SUV —¿será por esto que en BMW lo llaman SAV?— y no llama la atención en exceso su mayor altura libre al suelo con respecto a los compactos.

 

Sí destaca su diseño, pero más que por sus intenciones por que anticipa el estilo de las próximas creaciones de la casa —en la calle despierta interés—, siendo ahora mismo el BMW con mayor personalidad, algo que por lógica se perderá en cuanto sus hermanos de marca empiecen a recibir la nueva imagen —el próximo ha de ser el X3—. El X1 aporta la posibilidad de montar el sistema de tracción total xDrive en lugar de la propulsión trasera.

 

Para la primera prueba nos fuimos directos a la variante con tracción total y con el 2.0 Diesel de 177 CV, un motor de sobra conocido y que se complementa muy bien con el X1. El coche pesa prácticamente lo mismo que un Serie 3 con idéntico motor y sistema de tracción, por lo que no es de extrañar que las prestaciones, la respuesta mecánica o incluso los consumos sean muy parecidos, separados tan sólo por la lógica peor aerodinámica que provoca la mayor altura del BMW X1 con respecto a la berlina Serie 3 Touring, que consigue, por muy poco, mejores datos. Con todo, es más rápido y gasta menos que el X3 con el mismo motor o que el Volkswagen Tiguan con el TDI de 170 CV, que nada tiene que hacer, ni siquiera en su versión R, ante la deportividad que BMW imprime en todas sus creaciones.

 

Precisamente si hay algo que este coche no puede negar es que es un BMW. Desde la postura de conducción al tacto de todos los mandos o materiales e, incluso, el sonido o su comportamiento. Salvo la diferencia de altura al entrar, una vez al volante habría que ser muy experto en la casa bávara para distinguirlo de un Serie 1 o un Serie 3, y eso puede tomarse como virtud o como defecto, según el aprecio que le tengamos a la marca. Si bien es cierto que algo de personalización interior no le vendría mal, también hay que decir que las marcas «premium» rivales tampoco distinguen mucho sus productos.

 

La primera vez que se conduce sorprende su comportamiento, ya que lo primero que uno espera es un tacto más de SUV. Pero no, es un BMW y va duro —llevaba el extra de la suspensión deportiva y las llantas de 18 pulgadas—, se sujeta muy bien y aporta sensaciones de conducción agradables. La tracción total se combina a la perfección con los 177 CV, siendo un coche ágil en curva lenta y estable en rápidas autopistas. El sistema de tracción total le permite un rápido paso por curva, sí, pero además transmite a su conductor una seguridad de marcha envidiable. El secreto en parte radica en que la carrocería no balancea como lo puede hacer en los SUV rivales, BMW X3 incluido. Lo único malo de todo esto es que su dureza llega a cansar en largos recorridos, pero no mucho más de lo que lo hace un Serie 1 en igualdad mecánica, llantas similares y suspensión deportiva.

 

 

- Comportamiento

- Prestaciones y consumos

- Polivalencia

 

 

 - Precio opciones

- Sin rueda de repuesto

- Detalles de acabado

Interior y comportamiento
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