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Audi Q5 TFSI Quattro S Tronic vs Infiniti EX 37 GT

Para tener un SUV de campanillas, de esos que se denominan premium, Infiniti apuesta con su EX 37 por un motor V6 muy potente con un diseño muy personal. Audi contrapone un Q5 con un motor turboalimentado de excelente rendimiento y con un comportamiento excelente.
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Audi Q5 TFSI Quattro S Tronic vs Infiniti EX 37 GT
Un Audi Q5 con motor TFSi de cuatro cilindros en línea y 211 CV contra un Infiniti EX37 con motor V6 de 3,7 litros y 320 CV. Unos 9.000 euros de diferencia entre ellos por si no fueran bastantes los 109 CV. Como es natural, no hay color en prestaciones, si bien el consumo medio está a niveles muy parecidos —la principal diferencia se produce en ciudad y autopista—, mientras que no hace falta ser un aficionado muy entendido para preguntar por qué no hemos puesto en liza un Audi Q5 3.2 FSi de 270 CV que vale 53.100 euros —es decir, casi lo mismo que el Infiniti EX37 GT— y también tiene un motor V6.
Pero, tras echar una ojeada al rendimiento global de cada uno de ellos, así como a la respectiva relación entre precio y equipamiento, podemos ver que estas versiones del Audi Q5 y del Infiniti EX37 tienen más cosas en común de lo que podríamos pensar a priori. Con una distancia entre ejes casi calcada y un esquema de suspensiones similar, el Infiniti EX37 y el Audi Q5 ofrecen caracteres distintos. Hay varias razones que explican estas diferencias, entre otras la mayor anchura de vías que tiene el Audi Q5. Las opciones del Audi Q5 marcan las diferencias con el Infiniti EX37 GT. Y es que el Audi Q5 de esta comparativa llevaba Audi Drive Select (365 euros), amortiguación variable (1.345 euros) y dirección dinámica (1.220 euros) más paquete deportivo S line (2.000 euros), que implica neumáticos 235/55 R19.

Si elegimos el modo confort en el Audi Drive Select, el comportamiento dinámico del Audi Q5 es bastante parecido al Infiniti EX37 GT salvo por la agilidad del tren trasero, que se nota más sujeto en el Audi Q5 pero más progresivo en el Infiniti EX37 GT, que a fin de cuentas dispone de unas cubiertas tipo M+S. El japonés resulta más cabezón y tolera peor los cambios de apoyo, aunque la diferencia no es mucha. Al pasar a Dynamic, el asunto cambia bastante pues el Audi Q5 resulta muy parecido a un turismo, la suspensión es firme, los cambios de apoyo precisos y los movimientos de la carrocería leves e instantáneos. Si alguien espera del Infiniti EX37 GT que tenga un carácter «americanizado», se equivoca. El comportamiento del Infiniti EX37 GT es francamente bueno, el balanceo contenido y las suspensiones firmes, pero el Audi Q5 tiene más posibilidades de juego y, aunque su carrocería es algo más alta, se siente más sujeto. Fuera de carretera, ni el Audi Q5 ni el Infiniti EX37 GT sirven para gran cosa. Aventurarse por pistas tras echarle un vistazo a las cotas y a los neumáticos —y al repuesto de éstos— son ganas de pasarlo mal. Los recorridos de suspensión están claramente enfocados a un uso por carretera y, como mucho, algún carril en buen estado. Puestos a salir al campo, el diferencial torsen central del sistema Quattro está mejor preparado para soportar esfuerzos que el embrague de discos del Infiniti. Si topamos con algo de barro, aunque los neumáticos M+S del Infiniti EX37 GT puedan aportar un pequeño extra de agarre, al final el esfuerzo se acaba pagando y el embrague central multidisco se calienta. Decíamos al principio que la diferencia en prestaciones entre el Audi Q5 y el Infiniti EX37 GT resulta considerable. A fin de cuentas, el Infiniti EX37 GT es un verdadero disparo gracias a los generosos 320 CV que rinde su motor —es el SUV con motor de seis cilindros más potente del mercado—, entre otras cosas porque también es el de mayor cilindrada. Para hacerle frente de verdad, hay que buscar un BMW X3 xDrive 3.5d, es decir, un Diesel. Objetivamente, el Audi Q5 poco puede hacer en términos de aceleración, recuperación y adelantamiento frente al Infiniti EX37 GT, pero hay que puntualizar que el 2.0 TFSi de 211 CV es quizá el motor más brillante entre los cuatro cilindros en línea sobrealimentados que se pueden ver en un SUV. De hecho, el Audi Q5 deja en evidencia a un Mazda CX-7, a un Ford Kuga, a un VW Tiguan e, incluso, planta cara a algunos V6 como el Cayenne y hasta el mismo Audi Q5 Q5 3.2 FSi . Llegados a este punto encontramos una de las claves de esta comparativa: si tenemos en cuenta la relación entre precio y prestaciones, el Audi Q5 que tiene sentido es el 2.0 TFSi, no el 3.2 FSi.

El rendimiento del motor del Audi Q5 TFSi no sólo es óptimo sino que, además, empuja con decisión y suavidad. Al volante, al principio da la sensación de que el Audi Q5 corre más que el Infiniti EX37 GT, pero esto se debe a la manera de entregar la potencia de ambos motores. El TFSi es poderoso desde muy bajo régimen, mientras que el V6 es mucho más sutil, suave y sigue estirándose hasta regímenes imposibles para el cuatro en línea de Audi Q5. El Infiniti EX37 GT es, simplemente, un avión capaz de bajar ampliamente de los 7 y de los 27 segundos para alcanzar los 100 km/h o el kilómetro desde parado, respectivamente. El cambio del Infiniti EX37 GT tiene unos desarrollos excesivamente largos, pero el 3.7 V6 tiene potencia suficiente para tirar de ellos. Sus siete marchas parecen estar divididas en dos grupos, las cuatro primeras algo más cortas para darle vida al coche en aceleraciones y las tres últimas largas pero cerradas entre sí para rebajar ruidos y consumos sin perder demasiado dinamismo. El S Tronic de doble embrague que lleva el Audi Q5 tampoco tiene unos desarrollos precisamente cortos, pero no se llega a los extremos del Infiniti EX37 GT. Con las levas en el volante y los distintos tipos de funcionamiento, resulta casi imposible no encontrar la relación adecuada. Eso sí, con el Audi Drive Select en modo Comfort, la gestión del cambio parece bastante deportiva, pero al pasar a modo Dynamic y ver las posibilidades del bastidor y lo bien que empuja el motor, el S Tronic ya parece algo más burgués. Por dentro, el Audi Q5 tiene una considerable ventaja en casi todas las cotas y su maletero también es claramente más capaz, al nivel de los mejores de la clase, con un hueco adicional de 35 litros bajo el piso y un portón trasero eléctrico que se cierra pulsando un simple botón previo pago de 600 euros. El Infiniti EX37 GT, con sus escasos 340 litros, se queda realmente corto en este sentido aunque se puedan abatir asimétricamente los respaldos de forma automática mediante accionamiento eléctrico. Nos convence más la visibilidad del Audi Q5 por dos razones: el puesto de conducción está un poco más alto —lo que aporta una sensación de mayor control— y los retrovisores son un poco más grandes. El acceso y la salida resulta más cómodo en el Infiniti EX37 GT porque la columna de dirección se retira al abrir la puerta, pero los asientos del Audi Q5 sujetan mejor el cuerpo y también las piernas. La banqueta del Infiniti EX37 GT se queda un poco corta, por cierto, y sorprende ver un freno de estacionamiento de pedal. Un Audi Q5 con motor TFSi de cuatro cilindros en línea y 211 CV contra un Infiniti EX37 con motor V6 de 3,7 litros y 320 CV. Unos 9.000 euros de diferencia entre ellos por si no fueran bastantes los 109 CV. Como es natural, no hay color en prestaciones, si bien el consumo medio está a niveles muy parecidos —la principal diferencia se produce en ciudad y autopista—, mientras que no hace falta ser un aficionado muy entendido para preguntar por qué no hemos puesto en liza un Audi Q5 3.2 FSi de 270 CV que vale 53.100 euros —es decir, casi lo mismo que el Infiniti EX37 GT— y también tiene un motor V6. Pero, tras echar una ojeada al rendimiento global de cada uno de ellos, así como a la respectiva relación entre precio y equipamiento, podemos ver que estas versiones del Audi Q5 y del Infiniti EX37 tienen más cosas en común de lo que podríamos pensar a priori. Con una distancia entre ejes casi calcada y un esquema de suspensiones similar, el Infiniti EX37 y el Audi Q5 ofrecen caracteres distintos. Hay varias razones que explican estas diferencias, entre otras la mayor anchura de vías que tiene el Audi Q5. Las opciones del Audi Q5 marcan las diferencias con el Infiniti EX37 GT. Y es que el Audi Q5 de esta comparativa llevaba Audi Drive Select (365 euros), amortiguación variable (1.345 euros) y dirección dinámica (1.220 euros) más paquete deportivo S line (2.000 euros), que implica neumáticos 235/55 R19.

Si elegimos el modo confort en el Audi Drive Select, el comportamiento dinámico del Audi Q5 es bastante parecido al Infiniti EX37 GT salvo por la agilidad del tren trasero, que se nota más sujeto en el Audi Q5 pero más progresivo en el Infiniti EX37 GT, que a fin de cuentas dispone de unas cubiertas tipo M+S. El japonés resulta más cabezón y tolera peor los cambios de apoyo, aunque la diferencia no es mucha. Al pasar a Dynamic, el asunto cambia bastante pues el Audi Q5 resulta muy parecido a un turismo, la suspensión es firme, los cambios de apoyo precisos y los movimientos de la carrocería leves e instantáneos. Si alguien espera del Infiniti EX37 GT que tenga un carácter «americanizado», se equivoca. El comportamiento del Infiniti EX37 GT es francamente bueno, el balanceo contenido y las suspensiones firmes, pero el Audi Q5 tiene más posibilidades de juego y, aunque su carrocería es algo más alta, se siente más sujeto. Fuera de carretera, ni el Audi Q5 ni el Infiniti EX37 GT sirven para gran cosa. Aventurarse por pistas tras echarle un vistazo a las cotas y a los neumáticos —y al repuesto de éstos— son ganas de pasarlo mal. Los recorridos de suspensión están claramente enfocados a un uso por carretera y, como mucho, algún carril en buen estado. Puestos a salir al campo, el diferencial torsen central del sistema Quattro está mejor preparado para soportar esfuerzos que el embrague de discos del Infiniti. Si topamos con algo de barro, aunque los neumáticos M+S del Infiniti EX37 GT puedan aportar un pequeño extra de agarre, al final el esfuerzo se acaba pagando y el embrague central multidisco se calienta. Decíamos al principio que la diferencia en prestaciones entre el Audi Q5 y el Infiniti EX37 GT resulta considerable. A fin de cuentas, el Infiniti EX37 GT es un verdadero disparo gracias a los generosos 320 CV que rinde su motor —es el SUV con motor de seis cilindros más potente del mercado—, entre otras cosas porque también es el de mayor cilindrada. Para hacerle frente de verdad, hay que buscar un BMW X3 xDrive 3.5d, es decir, un Diesel. Objetivamente, el Audi Q5 poco puede hacer en términos de aceleración, recuperación y adelantamiento frente al Infiniti EX37 GT, pero hay que puntualizar que el 2.0 TFSi de 211 CV es quizá el motor más brillante entre los cuatro cilindros en línea sobrealimentados que se pueden ver en un SUV. De hecho, el Audi Q5 deja en evidencia a un Mazda CX-7, a un Ford Kuga, a un VW Tiguan e, incluso, planta cara a algunos V6 como el Cayenne y hasta el mismo Audi Q5 Q5 3.2 FSi . Llegados a este punto encontramos una de las claves de esta comparativa: si tenemos en cuenta la relación entre precio y prestaciones, el Audi Q5 que tiene sentido es el 2.0 TFSi, no el 3.2 FSi.

El rendimiento del motor del Audi Q5 TFSi no sólo es óptimo sino que, además, empuja con decisión y suavidad. Al volante, al principio da la sensación de que el Audi Q5 corre más que el Infiniti EX37 GT, pero esto se debe a la manera de entregar la potencia de ambos motores. El TFSi es poderoso desde muy bajo régimen, mientras que el V6 es mucho más sutil, suave y sigue estirándose hasta regímenes imposibles para el cuatro en línea de Audi Q5. El Infiniti EX37 GT es, simplemente, un avión capaz de bajar ampliamente de los 7 y de los 27 segundos para alcanzar los 100 km/h o el kilómetro desde parado, respectivamente. El cambio del Infiniti EX37 GT tiene unos desarrollos excesivamente largos, pero el 3.7 V6 tiene potencia suficiente para tirar de ellos. Sus siete marchas parecen estar divididas en dos grupos, las cuatro primeras algo más cortas para darle vida al coche en aceleraciones y las tres últimas largas pero cerradas entre sí para rebajar ruidos y consumos sin perder demasiado dinamismo. El S Tronic de doble embrague que lleva el Audi Q5 tampoco tiene unos desarrollos precisamente cortos, pero no se llega a los extremos del Infiniti EX37 GT. Con las levas en el volante y los distintos tipos de funcionamiento, resulta casi imposible no encontrar la relación adecuada. Eso sí, con el Audi Drive Select en modo Comfort, la gestión del cambio parece bastante deportiva, pero al pasar a modo Dynamic y ver las posibilidades del bastidor y lo bien que empuja el motor, el S Tronic ya parece algo más burgués. Por dentro, el Audi Q5 tiene una considerable ventaja en casi todas las cotas y su maletero también es claramente más capaz, al nivel de los mejores de la clase, con un hueco adicional de 35 litros bajo el piso y un portón trasero eléctrico que se cierra pulsando un simple botón previo pago de 600 euros. El Infiniti EX37 GT, con sus escasos 340 litros, se queda realmente corto en este sentido aunque se puedan abatir asimétricamente los respaldos de forma automática mediante accionamiento eléctrico. Nos convence más la visibilidad del Audi Q5 por dos razones: el puesto de conducción está un poco más alto —lo que aporta una sensación de mayor control— y los retrovisores son un poco más grandes. El acceso y la salida resulta más cómodo en el Infiniti EX37 GT porque la columna de dirección se retira al abrir la puerta, pero los asientos del Audi Q5 sujetan mejor el cuerpo y también las piernas. La banqueta del Infiniti EX37 GT se queda un poco corta, por cierto, y sorprende ver un freno de estacionamiento de pedal.
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