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Audi A4 Allroad vs Peugeot 508 RXH

Cada vez hay más coches para quienes buscan algo distinto a todo, ya sea a nivel estético, en el apartado técnico o en ambos. Audi y Peugeot proponen, cada uno a su manera, sendas respuestas para inconformistas.
Pablo Mallo -
Audi A4 Allroad vs Peugeot 508 RXH

Una de las cualidades fundamentales del Audi A4 allroad quattro es, aparte de una altura ligeramente elevada que le posibilita transitar por pistas sin demasiada dificultad, un diseño que le diferencia de otros Audi A4 al primer vistazo. Esto mismo sucede en el Peugeot 508 RXH, sin embargo, el modelo francés recurre, además, a una configuración mecánica bastante exótica que le aleja del resto de automóviles, por lo que también se distancia de lo convencional en lo que no se ve. Se trata de un híbrido, pero con un motor térmico Diesel que transmite la potencia exclusivamente a las ruedas delanteras por medio de un cambio de embrague robotizado, junto con un conjunto eléctrico que envía potencia sólo a las ruedas posteriores, aportando así la tracción total al modelo. Este sistema tiene sus ventajas y sus limitaciones, pero lo que aporta sin lugar a dudas es una conducción bastante entretenida, tanto para amantes de la tecnología, como para quienes se han aburrido del coche 'normal'. 

 

Por tanto, pese a que su estética se asemeja bastante, estamos ante dos modelos con planteamientos diferentes.Esto también se aprecia en sus respectivos habitáculos. El del Audi, mucho más tradicional, apenas cambia respecto a otros A4 y ni siquiera incorpora funciones adicionales, salvo un modo 'off-road' del ESP que sustituye al habitual 'sport'. Por su parte, el moderno Peugeot 508 RXH, además de 'Head-Up display' y un lujoso equipamiento añade, junto a la reducidísima palanca del cambio pilotado, una rueda que permite seleccionar los distintos modos de funcionamiento del sistema híbrido: Auto, Sport, 4WD y ZEV ('zero-emissions vehicle'). Aunque está en la línea —quizá un poco más— de otros híbridos en cuanto a la autonomía de las baterías (entre uno y dos km), el Peugeot 508 RXH tiene una ventaja que permite aprovechar mejor que en ningún otro su vertiente eléctrica (ZEV), y es que el pedal del acelerador cuenta con un recorrido útil mucho mayor sin que el motor de combustión se ponga en marcha, pues llega un momento que, aunque sigamos acelerando, el empuje no aumenta salvo que pisemos casi a fondo, momento en el que ya sí que arranca el motor de combustión.

 

Por tanto, si las baterías tienen carga, se puede salir de un semáforo sin necesidad de preocuparnos por tener un tacto extremo con el pie derecho, y circular en el agradable modo eléctrico hasta poco más de 60 km/h. La capacidad de aceleración en esta situación, si bien no es la de un coche convencional ni la de un eléctrico puro y duro, es suficiente para movernos entre el tráfico en total silencio y sin sentirnos excesivamente más lentos que los demás.

 

Con el Diesel funcionando

A pesar de que con la transmisión de embrague pilotado se notan mucho más los cambios de marcha que en otros híbridos, a poca velocidad el empuje ininterrumpido que brinda el motor eléctrico disimula muy bien las transiciones al pasar de 1ª a 2ª y, en menor medida, a 3ª, haciendo bastante agradable la circulación en entornos urbanos a poca velocidad también cuando el motor de combustión está activo. Sin embargo, a ritmos más vivos, ya sea con la transmisión en modo automático o haciendo uso de las levas del volante, el paso a una marcha superior deja que desear respecto a otros sistemas, no por la propia inserción de las marchas, que es muy suave, sino por su lentitud, ya que está más enfocado a una conducción tranquila.

  

A la hora de demandar prestaciones el Audi saca ventaja, pese a su menor potencia. Incluso activando el modo Sport, que modifica ligeramente la respuesta del acelerador, los teóricos 200 CV del Peugeot no parecen tanto debido a su mayor peso, además se quedan en 163 CV por encima de 130 km/h, pues a partir de dicha velocidad la parte eléctrica ya no actúa, y por lo tanto tampoco cuenta con tracción total. Sus reacciones son seguras, siempre bajo tutela estricta del ESP (no desconectable por encima de 50 km/h), pero el límite dinámico en curva es menor que el del Audi A4 allroad. Eso sí, el Peugeot es más silencioso y su calidad de rodadura es incluso mejor que la de su rival, aunque no es especialmente cómodo frente al bache pequeño, ni en pistas con alguna piedra o sobre superficies rizadas. El A4 allroad puede presumir de mayor agilidad, pero no tanta como un A4 convencional. Aquí no ocurre lo mismo que entre un A6 y un A6 allroad, cuya suspensión neumática tiene mucho que decir, ya que consigue igualar la precisión de guiado y reducir casi completamente el balanceo. El A4 allroad incorpora suspensiones convencionales y su tren delantero tiene más deriva que el de un A4 normal —sobre todo bajo aceleración—, es algo menos incisivo y no tan preciso superado cierto punto. Pese a ello cumple perfectamente con lo que cabría esperar de un Audi con tracción quattro, aunque el tren trasero sólo redondea los giros muy al límite para aportar seguridad en caso de haber entrado demasiado rápido en una curva, y no con la inmediatez que requeriría una conducción muy deportiva. Aun así, se nota más la tracción total que en el Peugeot, cuyo tren trasero es menos participativo aunque activemos manualmente el modo 4WD.

 

Respecto al siempre delicado tacto de freno de los híbridos, el pedal del Peugeot se siente natural, pero su frenada también tiene peculiaridades. Por ejemplo, al bajar de 10 km/h el motor eléctrico comienza a mandar potencia a las ruedas y nos obliga a recalcular la presión sobre el pedal cuando queremos detenernos por completo. Algo parecido ocurre a mayor velocidad si en una frenada las baterías alcanzan su carga máxima, pues cesa la retención que se produce al regenerar electricidad y se hace necesario hundir más el freno. Todo sea dicho, la retención es bastante elevada siempre que levantamos el acelerador, hasta el punto de que en conducción normal el freno hay que usarlo relativamente poco, e incluso, en ocasiones, reacelerar ligeramente para dosificar esta 'frenada eléctrica'. En ambos casos, coches para quien busca algo diferente, sobre todo el Peugeot. 

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